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 Villa y bosque de color naranja

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AutorMensaje
Aiko Aihara

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Mensajes : 11
Experiencia : 9
Fecha de inscripción : 03/04/2016

MensajeTema: Villa y bosque de color naranja    Mar Abr 12, 2016 5:34 am

{Continuación de http://comandopopstar.com/CPS%20Version%202%2020-2-15/comandopopstar.foros.ws/t1037/villa-y-bosque-de-color-naranja/75/index.html }

De todas las vueltas y sacudidas que daba el robot, Aiko tuvo finalmente que detener sus cuchilladas, tanto por el cansancio, como porque simplemente se le torno imposible, buscando agarrarse con mayor ahínco, con tal de no salir despedida. ''¡Waaaaaaaaaaaah...! ¡Me estoy mareandooo...!'' Gritaba, dando tantos giros, que Ephirel ya solo distinguía la melena rosada de la chica ondear en círculos. ''... ¡Cof, cof...! ¡COUGH, COUGH!'' ... Aunque también el humo. Un humo ennegrecido que salia de la rendija del robot, tan, pero tan tan denso, que uno solo podía imaginar lo dañado que estaría por dentro. Obligando al Espíritu Índigo a toser y toser, culpa del pestazo, el calor, y la falta de aire, sobretodo cuando sus pies patearon de nuevo la rejilla, queriendo hincar la pierna para ganar algo de apoyo. ''... ¡¡AAAAY!!'' ... Una muy mala decisión, pues llamas candentes estallaron desde la abertura, haciéndosela apartar. ''¡QUEMA, QUEMA! ... ¡AU! ¡¡AAGHH!!'' ... ... Pero dicho calor también afectaba al tubo del cañón, a aquel en el que Aiko se hallaba sujeta, y como la chica no llevaba guantes, la sensación empezaba a ser igual a la de tocar una sartén al rojo vivo. ¡Muy! ¡Muy! ¡MUY DOLOROSA! ''¡Ugh...!'' Solo que claro, ¿Cual era la alternativa? La Torreta perdía tornillos, y con cada tornillo, una pieza vital para su estabilidad. Los giros se volvían intensas vibraciones, dificultando el sujetarse a otra zona que no fuese el cañón. ... Al que tampoco debía quedarle mucho, notándose tanto el calor, como el comienzo de un peligroso temblor.

¡Sin embargo...! ¡No debía darse por vencida! Hasta que Ephirel hallase una manera de desbaratar a los Robots, ¡Ella tenia que continuar agarrada! Era la única manera de inmovilizar el cañón, y de evitar que el chico fuese atacado por dos frentes distintos. ¡Así que...! ¡No le quedaba mas remedio que confiar en él! ¡Y MORDERSE LA LENGU-

"¡VA A EXPLOTAR! ¡CORRE!"

''.....''

Al girar la vista hacia Ephirel, lo vio salir corriendo, huyendo, alejándose todo lo posible. ... Mientras que su torreta pitaba, pitaba, y pitaba. Marcando una cuenta atras bastante... corta.

''..............''

... Imagen y sonido que le hizo fruncir el ceño.

''....................''

Mucho. Muchísimo. Demasiado.

''..................................''

... Hasta que al final...

''.................... ¡¡AAAAAAAAAAAARRRGHHH!!''


... Rugiendo cual animal enfurecido, Aiko se llevo la mano al cinturón, tiró de una de las granadas explosivas, ... ¡QUITO EL SEGURO! ... ... Y la lanzo de lleno en la ranura ardiente. Golpeándola con otra patada, ganando así impulso, que uso para soltarse, y dejarse lanzar lejos por la propia fuerza giratoria del robot. ... Muy a sabiendas de hacia donde seria arrojada...

//-5PM//

//7PM - 5PM = 2PM//


[...]




A estas alturas, con tantos fallos, daños, y mas daños provocados por dichos fallos, que traían aún mas fallos, y por tanto, ¡Muchos mas daños! La condición de la Torreta no solo se hizo dificil de predecir, si no directamente imposible de manejar. Su motor sobrecalentado había prendido en llamas, quemando la obsoleta y oxidada maquinaria interna, caldeando hasta un punto, en que el robot parecía toser con cada movimiento, escupiendo humo, ascuas y fuego, mucho fuego, que se avivó todavia mas al abrirse la rejilla de ventilación, liberando una intensa llamarada, que por poco hace arder el pie de Aiko. //5 Daños// Pero claro, como bien sabia Ephirel, los droides fabricados en Arcadis eran programados con una mentalidad muy apropiada para el lugar de procedencia, priorizando sus objetivos por encima de su propia integridad, incluso en situaciones tan extremas como aquellas. ¡De hecho! ¡Anthony le había explicado! ¡Que todos los Robots llevaban una segunda memoria acoplada! Hecha de materiales muy resistentes. Y que si bien era incapaz de procesar demasiada información, gozaba de la suficiente autonomía como para repetir hasta la saciedad la ultima orden dada. Que en este caso seria... la de seguir disparando, claro. Dando lugar a una situación pesadillesca, en la que sus piezas literalmente se caían a trozos, perdiendo equilibrio desde el lado izquierdo, girando a velocidades dañinas, rasgándose contra el suelo... ... Pero sin parar ni por un segundo de soltar y soltar cañonazos al aire. Ataques que, gracias a las dagas de la chica, se hallaban atascadas apuntando al cielo, creando explosiones a lo alto de las ruinas, tan intensas, que ambos jóvenes creyeron estar bajo un espectáculo de fuegos artificiales. Uno que no iba a durar mucho mas, pues tanto porque se estaba quedando sin munición, como porque su cañón se encendió al rojo vivo, los disparos se volvieron erráticos, causando mas vibraciones, mas roturas, ¡Mas fuego! ... Y mas daño para las desprotegidas manos de Aiko. //5 Daños//

Al final, su decisión de soltarse y dejarse llevar por el impulso fue la mas acertada. De haber seguido sujeta, se habría visto envuelta en llamas, tal y como termino sucediendo con la pobre Torreta. ... Sin embargo, el Espíritu Índigo no se marcho sin dejar antes un regalo... Una de sus bombas explosivas. Al ser de fabricación tradicional, con materiales naturales, no eran tan potentes como las granadas a las que acostumbraba ver Ephirel. De hecho, en cualquier otra circunstancia, no habrían producido tantos daños como se esperaría, ni siquiera desde el interior del robot. ... Pero gracias al fuego y a las vibraciones, a su destrozo, sumado al hecho de que la Torreta ya estaba preparando otro disparo... ... El resultado fue brutal.


//Power Head: 120PV - 20PV [Bomba] - 40PV [Incendio] - 80ATQ [Cañón] = 0PV//


Su explosión basto para despejar otro poco los restos que quedaban en la puerta, aunque también arrojó otros muchos en múltiples direcciones, incluyendo a la de su suicida compañero, que entre la onda expansiva, y unos cuantos trozos de metal que impactaron en él. ... ... Sin causar mayor reacción.


''... ... Bip. Bip. Bip. 50 Segundos.''


Continuando su rumbo. Con las luces de sus raíles parpadeando. Su cámara rigida. Y su cuerpo en general tan tembloroso que parecía un tanque a punto de reventar. Y pitaba, eso si. No dejaba de pitar. Avisando cada cinco segundo de lo poco que le quedaba para detonar.


''Bip. Bip. Bi- ¡BZZZZZ! 45 segundos.''


Y claro, ¿Como no iba darse prisa Ephirel? Poseía un escudo. El camino se hallaba libre. Y tenia tiempo de sobra para correr y esconderse tras el muro exterior. ... Y sin embargo... ¿Bastaría con todo eso? ¿Seria suficiente para librarse de la autodestrucción de un Robot de Arcadis? ¡¿EQUIPADO CON ESFERAS MÁGICAS?! Ya mientras corría, era capaz de oír los chispazos surgiendo de la maquina, al igual que una sensación a aire frío recorrer su espalda... Las materias de 『Eco』 se hallaban desbocadas, emanando las pocas energías que les quedaba, en una despedida que tal vez fuese demasiado brutal para los alrededores. ¿Quien le aseguraba que aquello no se transformaría en una lluvia de trastos? O que aun peor, ¿La entrada al reactor quedase irremediablemente sellada? ... ... No había forma de adivinarlo. ¡Ni siquiera sabia si solo lo estaba exagerando, por los nervios que sentía! ¡Al fin y al cabo, la otra torreta había explotado! ¡Y al fin y al cabo...!

''¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAHHHH!!''

... Podía oír al Espíritu Índigo gritando. ... Acercándose a toda velocidad hacia  él.

... ... ...

*PLOF*

... ...

//20 Daños a ambos//


... Decir que ambos chocaron y que salieron rodando hacia la montaña de restos, seria decir poco. Prácticamente... acabaron tirados entre los trastos, el uno junto al otro, y con un mareo que debería haberlos dejado atontados, de no ser porque el pitido del Robot continuaba, y se hacia dificil quedar inconsciente con semejante peligro en el aire.

''Bip. Bip. Bip. 40 Segundos.''


Última edición por Aiko Aihara el Sáb Jul 09, 2016 6:05 pm, editado 1 vez
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Ephirel

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Mar Abr 12, 2016 9:04 pm

Qué diantres... ¿¡QUÉ DIANTRES!? Aik... el Espíritu Índigo había destruido al otro robot en DIEZ. JODIDOS. SEGUNDOS. "¡¿Pero cómo demonios... lo has hecho!?" gritó el chico, confuso, estupefacto y lleno de admiración a la vez. Y también celos. ¡¡Una novata!! ¡¡Una maldita novata había eliminado en diez segundos a su robot, mientras que Ephirel había estado luchando con trabajo y estrategia contra el suyo, y lo máximo que había logrado era romperle el escudo!!

{Gritar YARRGH como un Blood = Ganar confirmed}

//Ephirel//
//PV: 100 - 20 = 80 PV//
//PM: 23 //
//ATQ: 39//


Aiko se puso a correr en dirección al robot en lugar de huir de él, y acabaron chocando muy tontamente. Aquello provocó que cayeran muy bruscamente por una montaña de escombros y cayeran rodando, estampándse contra todo tipo de trastos. Aquello les provocó muchos daños, pero estaban bien. Ephirel se quejó del dolor "Ugggh... Novata, ¡mira por dónde vas! ¡Nunca se huye de un enemigo hacia el enemigo!" {¡SOCORRO! *HUYE HACIA EL ENEMIGO* Yo hice eso en AoE2 en una partida de los hobbits, fue epico XDDDDDDD todo el mundo se murió por culpa de eso.}

Echó un vistazo hacia el robot. Se estaba acercando hacia ellos. "Prepárate para seguir corriendo." le dijo Ephirel, poniéndose en pie. "La explosión va a ser fuerte." le sorprendió que el Espíritu Índigo se estuviese portando tan bien. Sin lanzar esas acostumbradas quejas suyas, y sin pegarle chillidos ni nada... ....De hecho, estaba siendo demasiado silenciosa. Se giró hacia ella y la vio tirada en el suelo.

//Aiko lista de daños hasta ahora: 20+5+5+20= 50 daños//
//Aiko 50 PV - 50 = 0 PV//
//AIKO KO//

"......................."

-¡Mierda! ¡Mierda mierda mierda mierda!- corrió de inmediato hacia la compañera caída, y se deslizó por el suelo hacia ella. "¡Índigo!" gritó, sacudiéndola. La levantó un poco por la espalda. "¿¡Estás bien!? ¡Índigo! ¡Aiko, maldita sea, responde!" pero no respondía. "¡Maldita sea!" blasfemó, ¿¡es que no había sido suficientemente bueno!? La novata había puesto en riesgo su vida, destrozando el robot, él había jugado a la defensiva como solía hacer, él se había defendido pero... ¿¡Y ella!? Él tenía ya un nivel moderado, 23, según decía la Dreamdex. Y pese a ello... ¿¡de qué le había servido!? Había aceptado ayudar a Aiko precisamente porque temía por la vida de aquella temeraria muchacha, y sus sospechas se habían confirmado desde el momento en que la temeraria chiquilla activó el robot de seguridad. Aquello había sido un accidente, le podría haber pasado a él mismo, pero la acumulación de un error tras otro acabó pasándoles factura. ¿Había sido culpa suya? ¿Le había dado instrucciones de batalla demasiado complejas? ¿Debió haber permanecido al lado de la novata y eliminado los robots uno a uno, protegiéndola de los daños, en lugar de dividirse? Tantas posibles razones de culpa, suya o compartida... ¡Pero daba igual! Él se sentía responsable. Como el mayor, se sentía responsable. Al menos en términos de experiencia, porque no sabía si él tenía más años que ella o no. {Y curiosamente si XD}

"¡Tsk!" le quitó la máscara a la chica. Por primera vez la vio sin ésta, aunque ya había visto sus ojos. Sus facciones eran bonitas. Tenía unos lindos cabellos plateado rosado, que según se movían con la luz brillaban como la purpulina los colores del arcoiris. Su piel era blanca y tersa.

"..."

No sabía cuánto tiempo tenían. Ephirel sacó de su mochila la única poción naranja que tenía. Le quitó el tapón de un mordisco y con cuidado, abrió los labios de la chica, y se la dio de beber. "¡Vamos! ¡No te me vayas!" Detrás de ellos, había una pared de escombros. Delante, el robot se acercaba, y la cuenta atrás estaba a punto de finalizar. Ephirel ya había realizado una acción, pero afortunadamente, el escudo podría activarse en una reacción en el siguiente turno para reducir los daños. Si la habilidad fuera curativa, aquello no podría ser así. Ephirel se puso en pie. Por un pensamiento de Ephirel, las esferas se posicionaron alrededor de ellos, en la parte trasera, haciendo un pequeño iglú que les protegiera por arriba y los lados, a fin de actuar como pilares y evitar que cualquier escombro cayese sobre ellos. Por delante, estaba el propio Ephirel. De pie.

"Muy bien..." Ephirel comenzó a prepara el escudo, por lo que sus manos se iluminaron de luz. "¡¡ESTOY LISTO!!" gritó, e imitando a Weiss, le gritó al robot desafiantemente...

"¡¡VEN!!"
"¡¡¡VEEEEEEEEEEEEEEEEEEEN!!!"
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Aiko Aihara

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Dom Jul 10, 2016 12:14 am



''Bip. Bip. ¡Bzz! 40 segundos.''


Los segundos pasaban a toda velocidad a ojos de un herido, frustrado, y preocupado Ephirel, que con todo el peso de la responsabilidad ahora sobre sus hombros, se vio ya no solo como la mente del grupo, si no directamente, como su única oportunidad de superar este obstáculo. Aiko... había quedado inconsciente tras el impacto, y sin posibilidad de contraatacar, de intentar rematar al defectuoso robot, sus posibilidades se recortaban tan rápido como la distancia entre ellos, pues con una persistencia digna de mención, y pese a los numerosos daños, quemaduras, escapes de gas, aceite, y explosiva magia, la Torreta armada proseguía con sus raíles, temblando de cuando en cuando, a veces, hasta atascándose, en agudos pitidos eléctricos... Pero sin cesar la única orden que tenia. La única por la que su existencia conservaba algún sentido: Destruir a sus enemigos. Proteger la localización tras su metálica espalda.


''Bip. Bi-. Bi-. B-. BBBB. ¡¡BBBZZZZZ!! 30 segundos.''


Sin embargo, aunque sus diferencias con su Maestro pasaban por la dureza y resistencia en batalla, esto no significaba que fuese un novato incapaz de encarar la realidad... Siendo esto ultimo su mejor baza en estos momentos. Frente a un peligro inmediato e inevitable, Ephirel opto por lo mas sensato: Protegerse. No huir, o retroceder, si no mantener su posición, protegerla junto a si mismo, y a su dormida compañera. Él sabia que aquel robot no tenia ninguna conexión lógica con la que trabajar, que solo andaría en linea recta, hasta estallar y llevárselo todo consigo. Por lo que si lograba mantener la calma, y preparar una defensa tan rígida como estable, el combate terminaría en cuanto el reloj tocase 0.


''Bi... Biiii... Biiiiiizzzz 20 segundos.''


Pero la precaución no restaba ni en la mejor de las estrategias, ni tampoco el miedo a fallar estrepitosamente... Su escudo no era precisamente el mejor, y aún con las esferas colocadas de aquella manera, quedaban espacios lo suficientemente grandes como para que afilados y peligrosos escombros se colasen..., o aún peor, los estallidos mágicos expulsados por la Torreta. Estos no cesaban, si no que al contrario, incrementaban en violencia e intensidad, llegando a abrir en canal al propio robot. La propia magia de electricidad, la propia magia de hielo, manifestándose en forma de picos helado electrificados, que emergían del robot, dañandolo de dentro a fuera. Expulsando chispazos, y una cada vez mas molesta sensación de heladez. Y si a esto se le sumaba la propia impresión que causaba, observando a semejante Robot, como el mismo Heraldo del Infierno acercándose para acabar con él... ¿Quien no se acobardaría así?


''... ... ... ... ¡¡BZZZ!! ¡¡BZZZZZZ!! ¡¡BZZZ-...... 15 segundos.''


¿De verdad iba a funcionar...? ¿De verdad lograría, con sus escasos y frágiles medios...? ¿Vencer esta pelea? No se equivocaba con aquel pensamiento... No se equivocaba en lo mas mínimo. Si su Maestro seguía siendo su Maestro, y él seguía siendo su Aprendiz, tras tantos años y batallas, era simple y llanamente, por no haberse vuelto lo suficientemente fuerte. Y si bien los motivos de esto eran varios... Si bien las justificaciones, razones, y causas fuesen múltiples... Al final era en momentos como este donde nada de eso importaba. Él era débil. Así de sencillo. Dependía demasiado del resto. Dependía de ellos, para compensar la fuerza y destreza que le faltaba. Era listo, inteligente, racional, y gozaba de un don innato para aprender... ... ¿Pero y que? ¿De que le servia? ¿Que utilidad tenia nada de esto, cuando era incapaz de proteger a una chiquilla que acababa de conocer, en un pueblo al que acababa de visitar, contra un enemigo que recién ahora comprendía? ¿De que le servia poder aprender de esto, si perdería tanto por el camino? ¿De que? ¿De que?


''... ... ... ... ...................... 10 segundos.''


El escudo luminiscente apareció frente a si, inmediato, y listo para protegerle de lo que a continuación sucediese. ... Aunque al mismo tiempo inseguro, incompleto, mas transparente que de costumbre, sumado a un claro efecto titilante, comparable al de una bombilla a punto de fundirse, quedándose sin electricidad... sin impulso para continuar... ... La mente de Ephirel era un vuelco de dudas, algunas que ni siquiera entendía muy bien, como si su propia cabeza tratase de jugarle una mala pasada, ahora que de verdad se estaba esforzando. En parte... hasta le recordaba a lo sucedido anteriormente, al venir hacia aquí, sintiendo como sus extremidades se agarrotaban, como sus facciones se apretaban, fruto de un dolor físico que no esperaba ni comprendía.


''Nueve....... Ocho........''


Inmovilidad... Inmovilidad y pánico... Inmovilidad, pánico, y horror... Parpadeaba nervioso, con el ritmo de su corazón acelerándose, sudoroso, tembloroso... Trataba de cerrar la mano, de fortalecer el escudo... Pero este, casi por ironía, casi como si quisiese burlarse de él, solo aparentaba ser mas y mas delgado. ¿Por que? ¿Por que? ¿Por que? ¿Por que? ¿Que clase de castigo era este? ¿Que clase de injusticia era esta? Deseaba... ¡Imploraba con todas sus fuerzas mantenerse fuerte! Pero esto... esto... le superaba. Física, psicológica, espiritualmente...


''Siete....... S-Seis........''


Y no se detenía... Avanzaba implacable, ya recubierto enteramente de una gruesa y afilada capa de hielo, tan cargada en electricidad, que sus dedos sintieron los chispazos, sin poder si quiera apartarlos por el dolor. ... Aunque este no importaba. No importaba en absoluto. Si una electricidad tan débil podía cruzar, significaba que el escudo no funcionaba, que su resolución se estaba agotando, que estaba perdiendo una batalla sin haber levantado si quiera la espada. Y todo por... por... ¿Por que? ¿Por que? ¿Por dudas? ¿Temor? ¿Resentimiento? ¡¿Por que?! ¡¿POR QUE?!


''Cinco....... Cuatro.......''


... ¿O era tal vez que no le importaba? ¿Que en realidad...? ¿Que en lo mas hondo de su corazón...? ¿No sentía ni el mas mínimo interés por nada de esto? No quería morirse, y su inteligencia mas fría le avisaba de que no lo haría. Que sufriría muchos daños. Mucho dolor. Pero no moriría hoy. El esfuerzo de conservar ese escudo, de no limitarse a escapar, esconderse tras los escombros mas pesados... Era mayor, y mas importante para su solo interés. ... ... Su solo... interés... ... ... Porque la chica que yacía a su lado... era otra historia muy distinta. Inconsciente y desprotegida, posiblemente seria gravemente herida, mas de lo que ya estaba, y extraviados en un lugar alejado de toda ayuda ajena, ¿Quien le aseguraba que sobreviviría? ¿Quien? Nadie. Ni siquiera él mismo. Y él mismo, dudaba de hasta tener interés en averiguarlo.


''Tres.......''


Culparla de algo como esto... Podría verse tan correcto y justo, como inadecuado e infantil. Y aun con todo, no vislumbraba el como tomarselo, el como... continuar. Su acción, interrumpida. Sus motivos, cuestionados. Su propia persona, ensombrecida por algo ajeno a él. ¿Pero se trataba realmente de la chica? ¿Del Espíritu Índigo? ¿De la justiciera enmascarada?

...

...

... Aunque ahora no llevaba ninguna mascara.



''Dos.......''


Su rostro... Su delicado rostro... Recorrido por unas delgadas lineas de sangre, producto del golpe, y de los arañazos contra el suelo... Con su cabello alargado cayendo hacia su espalda, sobre sus hombros, y un tanto sobre su frente y mejilla, desordenado, pero agraciado, como el resto de su persona... que pese a las circunstancias, se veía linda, bonita... Pues solo era una chica joven, mas o menos de su edad, tal vez menor, tal vez no tanto... Aunque sin lugar a dudas como él. Y como él, la joven vivía. Y como él, la joven sufría. Y como él, la joven respiraba. Y como él, la joven tragaba. Y como él, la joven contraía sus manos... Y como él... la joven abría sus ojos... ... Y como él, la joven le miro. Exactamente igual que él lo habria hecho, de haber estado en su situación.



''Uno.......''


... ... Pero sus ojos.

Esos ojos aguamarina...

Tan coloridos...

Tan relucientes...

Brillantes... Como cristales.

Transparentes... Como espejos.

Se quedaron clavados en los suyos propios...

Por lo que a él le pareció una eternidad.

...

...

...

Su mente turbulenta regreso al puro blanco.









No recordaba haberse enamorado nunca.

Tenia claro que hoy en día...

El presente en el que despertó

Jamas tuvo el interés de buscar un amor mas allá del fraternal o amistoso.

¿De que le serviría?

¿Que bien podría aportarle?

Su mente ya era un cumulo de problemas...

Y con el cariño que su Maestro y Hermana le proliferaron...

Que ahora Nephry, Misaki, Anthony, e incluso Weiss continuaban...

¿Que necesidad había?

...

... Y sin embargo...


''Quiero volverme mas fuerte.'' Escuchaba venir de alguna parte. De algún lugar, en medio de aquella luz blanca que sus ojos solo captaban. ''Quiero volverme mas fuerte de lo que jamas hubiese podido soñar. Quiero ser... ¡Tan brillante como esas estrellas en cielo! ... ... No... ¡Incluso mas!'' Distinguiéndola como la voz de un hombre. De un hombre... conocido. Conocido y familiar... ''Porque en el fondo se que puedo lograrlo, que no es imposible. Tal vez sea absurdo, estúpido, ridículo, una autentica locura, e impensable para cualquier otro con un poco de sentido común. ¡Pero no imposible!'' Y tan familiar era su tono, como el sentimiento seguro que le transmitía. Una sensación de cercanía, y semejanza, que solo podría sentir de alguien muy cercano. Un amigo, un familiar, un compañero, un... ''Este deseo, esta justicia que guardo en mi corazón... Se que esta luz jamas se agotara, porque te tengo a ti.'' ... ... ... ''Y al final, se que todo esto lo hago por mi deseo de estar contigo. En un mundo ideal... Justo y sincero para los dos. Por tanto... ¡Por tanto...! Mientras te tenga a ti, da igual cuan lejos tenga que llegar, cuanto tenga que luchar, o cuanto tenga que sufrir... Lo lograre. ¡Lo conseguiré! Porque se que haga lo que haga, me esperaras al final. Y eso es suficiente motivación...''


''Protegeré y cuidare de todo aquello que nos importa a los dos.''
''Hasta el fin de mis días.''


''... Hasta el final de nuestros días.''


...

...

...







... ... El sonido de la explosión fue lo que saco a Ephirel del trance. Sus ojos, abiertos de par en par, no pudieron si no girarse en el ultimo instante, para observar como un resplandor de fuego, calor, rayos, y cristales helados, salia disparado en dirección a ellos dos... Sacudiendole la melena, las ropas, reluciendo su figura entera, en una imagen que pareció hacerle brillar como si el mismo Sol proviniese de aquella explosión... ... Que últimamente fue detenida por el escudo. Un escudo estable, rígido como un roca. Tanto, que por un momento su dueño creyó estar invocando algo solido, puramente físico y palpable, como un muro real, hecho de una luz... bastante mas brillante que la usual. De hecho, fue tal la protección que generó, la resistencia en diseño y eficiencia en uso, que ni siquiera el calor del estallido cruzo el escudo. Todos los daños fueron absorbidos, e incluso aquellos de elevada penetración, como los afilados trozos gélidos, o rebotaron, o quedaron encajados, distinguiéndose sus desgastadas puntas, señal clara de que aquello que acababa de suceder... No fue para nada natural. Y por dentro no era diferente. Aunque la misteriosa visión se detuvo con aquella ultima escena, la sensación que le dejo continuaba presente. Rebotando, y rebotando, cual eco en una profunda caverna sin fondo. Y cuanto mas se paraba a escucharla, mas confuso se sentía... Pues sin duda alguna se trataba de un recuerdo, pero sin duda alguna no lograba catagorizarlo como suyo propio... ... Igual que el anterior, le lleno de sentimientos realistas, verdaderos, cálidos y sinceros... Y que sin embargo, no lograba encajar consigo mismo. ... ... O al menos no del todo. ... ... ...

Pero tan pronto como el estallido sacudió suelo y aire, levantando una densa polvareda, ademas de arrojar por los aires numerosos escombros de todos los tamaños y formas, tan rápido se retrajo, comprimiéndose en dos finas y relucientes luces, que resquebrajándose, se disiparon en el aire. ¿Serian los Cristales de 『Eco』? Habitan gastado toda su energía, y como de la Torrera no quedaba ni un misero tornillo, mucho fue lo que duraron hasta ese momento. Aunque esto no era ninguna mala noticia... ¡De hecho...! ¡Se había acabado! Sin entenderlo muy bien, ¡Pero sobrevivieron a la explosión! ¡¿Verdad?! ¡¿VERDAD?!

''... A-Ah...'' Antes de bajar el brazo y desactivar el escudo, a oídos de Ephirel llego ese fino suspiro venir de su lado, de Aiko. Lo cual significaba que si, que estaba viva. Acabante de despertarse. Confusa por el suceder de los acontecimientos. Dolorida por el golpe. ¿Un tanto molesta, quizás? Al fin y al cabo, le había robado el protagonismo. Y salvado la situación, de una manera que no entendía muy bien... ¡Pero que resulto heroica! Así que bueno... No pasaba nada. Ya se había acostumbrado al trato brusco de la chica así que...

... Así que...

...




... ... Así que ahí estaba ella. Mirándole con los ojos abiertos. De par en par. Sin pestañear si quiera. Y... roja. Roja como un tomate. Tanto, que las lineas de sangre se disimularon con su rubor. Un rubor que se extendió en cuanto Ephirel se giró, pasando de sus mejillas a todo su rostro. ''... ¡E-E-Eh...! ... Esto...'' Casi queriendo expresar algo, alguna palabra, alguna oración, frase, sin lograrlo. Tartamudeando nerviosa por varios segundos, hasta que al final, tras apartar su mirada, y parpadear una o dos veces, Aiko tragó saliva y...

''... ... ... Eso... estuvo... bastante genial... ...''

... ... ...

''... ... Gracias.''

... Demasiado para alguien como ella, terminando por cubrirse la cara con la manga de su kimono.
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Ephirel

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Dom Jul 10, 2016 2:20 am

{
Citación :
:$$$$$$$$$$$$$

Citación :


... Demasiado para alguien como ella, terminando por cubrirse la cara con la manga de su kimono.

:$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$

>////////////< KYAAAAAAAAAH SO MUCH CUTENESS}

Era como subirse a una montaña rusa. A Ephirel le encantaba y relajaba tener flashbacks de recuerdos, puesto que descubría nuevas cosas de sí mismo y de su pasado. El principio del proceso era como un desmayo, pero sin llegar a serlo. El proceso, dependiendo del recuerdo, podía ser más o menos intenso. Pero al finalizar, siempre quedaba un recuerdo más en su vida, un trocito de historia, de sí mismo que había olvidado, y la sensación de felicidad de haberlo recuperado.

Sin embargo, aquella vez le pasó con un recuerdo que no era suyo.

Ciertamente, que él supiera nunca había sido un hombre pelirrojo, ni una mujer rubia. ¿Quiénes eran esos dos? ¿Tal vez su padre y su madre? Su madre era rubia, pero... ¿Sefir? ¿Pelirrojo? No tenía pinta de que fueran ellos dos... Entonces, ¿quiénes?

Fuera lo que fuera, lo importante no era eso, sino que había conseguido gracias a ello activar el escudo y resistir todos los daños. De hecho, era el escudo más potente que había activado nunca. ¿Cómo lo había hecho? Aquella superación de sí mismo le llenó de inspiración. No sabía cómo hacer semejante escudo tan resistente, pero definitivamente, intentaría repetirlo mediante los entrenamientos. Tenía confianza en sí mismo de que lograría, en algún momento, mejorar y perfeccionar su escudo para llegar a semejantes niveles, y poder hacer eso que acababa de hacer... no sabía cómo.

Aiko... llegado un momento se había despertado. Poco antes de que el robot explotase. Los ojos de él y de ella se cruzaron, y pareció durar más segundos de lo que duró. ¿Y si... aquel recuerdo no era de él, sino de ella? ¿Pero cómo diantes había ocurrido eso? Él era mitad antiguo, mitad precursor... ¿Tal vez alguna extraña habilidad de su raza? ¿Tal vez, alguna habilidad de ella? No tenía ni idea.

Cuando el ataque y la explosión del monstruo cesaron, la chica empezó a tartamudear y a ponerse roja como un tomate. Ephirel pensaba que le iba a gritar por quitarle la máscara, y ya se estaba preparando para ello. Pero no hizo tal cosa. En lugar de ello, le dió simplemente las gracias. Las gracias por haber arriesgado su vida para protegerla de aquella peligrosa explosión, pese a que aquella no era siquiera su guerra. Y no sólo eso, sino que además le felicitó por la estrategia.

Aquello hizo al chaval sonreirle. "De nada."

Ella entonces se tapó la cara con la manga del kimono, de forma bastante adorable. Ephirel entonces buscó por el suelo la máscara del Espíritu Índigo, y una vez la encontró se inclinó hacia ella, y se la puso en la mano con cuidado. "Ten, usa esto." le dijo, y a continuación se bajó la suya propia, quedando enmascarado de nuevo, y apartándose entonces. De pie, se giró hacia fuera del pequeño refugio, hacia el robot y el exterior ruinoso. "En realidad, tengo que decir que para ser una novata, luchaste contra tu robot bastante bien." admitió. "Diría que incluso mejor que yo. Sí. En diez segundos acabaste con él. Como una profesional. Eso... ta-también estuvo genial."
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Aiko Aihara

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Dom Jul 10, 2016 10:20 pm

Usualmente no se habría desmayado tan deprisa, ni caído durante tanto tiempo, y mucho menos de una manera tan... tan... ¡Indigna como aquella! Pero debido a las continuas revoluciones que le hizo sufrir el anterior Robot, el golpe y calor de la explosión, el humo que respiró, ademas de que Ephirel no era precisamente una superficie blanda contra la que golpearse, su colapso fue inmediato, ... como también lo fue su vergüenza al despertarse. ''Uu-uuh...'' Lo primero que invadió su mente y vista al abrir los ojos, antes incluso que mareo, dolor, o malestar, fue... aquella escena. Aquella confusa, brillante, y casi irreal escena... Similar a un sueño, fruto del desmayo y de su mente fantasiosa... Lo cual la volvía muchísimo mas impresionante, o como simplemente se le ocurrió al describirla: 'Genial'. Y es que, la intensísima explosión multicolor, fue sofocada por un ancho muro de luz, rígido y firme, que no dejo cruzar ni un solo vestigio de destrucción, ¡Ni uno solo! Representación idílica de una protección absoluta. Imposible de penetrar. Imposible de vencer, o sortear... Magias de ese estilo había visto en poquísimas ocasiones, en su mayoría, convocadas por su Abuelo, o por los... ... residentes del bosque y alrededores... Personas a las que ella tenia en muy alta estima, y cuya experiencia superaba en décadas la suya propia. ... ... ... Y sin embargo... ahí estaba... ese chico. Ese que acababa de conocer. Que llegó de pura casualidad en un día tan importante. Accedió a ayudarla por obligación, frustrado y desganado, hablando con soberbia... ¡Grr...! Un creído inconsciente, que encima se las daba de... ¡De demonio! ... ¡Ugh...! Aquello de verdad le había molestado, dolido... ... ... Y sin embargo, aunque fuese por unos instantes, unos cuantos segundos... Aiko creyó olvidarlo. Soltó aquel comentario sin pensarlo demasiado, se ruborizó hasta el extremo, fruto de los sentimientos que le revolvían el estomago. Y aún con la manga cubriéndole el rostro, no pudo evitar destapar un tanto su ojo izquierdo, con tal de observar la reacción del chico.  ''Huuh...'' No sabia ni que pensar... No sabia a que agarrarse... Si a la maravilla del espectáculo, la confusión de no entenderlo, o el bochorno de las implicaciones que todo esto traía consigo...

Al fin y al cabo...

Ese chico había dado todo por protegerla.

Por salvarla del impacto.

Por despertarla.

Y por cubrirla de aquella explosión...

Preocupándose de que estaba bien...

... Y encima sin llevar la mascara puesta.



''... ... ... ¡Es cierto! ¡MI MASCARA!'' Exclamó por fin Aiko, sacudiendo el brazo junto a su manga nada mas Ephirel se la dejó en la mano, volviéndosela a colocar a toda prisa, tras unos cuantos suspiros nerviosos. ''¡Uf... Uf...! Por un instante creí que mi identidad quedaría expuesta...'' ... Pero si Ephirel ya sabia quien er- ''¡Y ni una palabra sobre mi! ... O sea, ¡Sobre quien soy! ... En publico. ... ... Aunque aquí no hay nadie mas. ... ... ... Supongo. ¡Pero eso! Las buenas gentes de Akinomori deben respetarme, ¡Y los Imperiales temerme! Y no lo harán si saben que soy quien soy.'' Continuó, muy decidida y llena de energía, demostrando que se había recuperado, ... y bastante. Tanto, que ni a dos minutos de despertar, la joven ninja estiró sus extremidades, y se irguió de un salto, quedando de pie junto a Ephirel.

En lo que ella se limpiaba por encima el kimono, alisándose los largos cabellos con los dedos, y ajustándose mejor la mascara, el chico se puso la suya propia, aquella careta de Oni tan fea, con la que terminó mirando el ambiente exterior. Las dos explosiones abrieron dos cráteres en medio del camino, el segundo mas grande que el primero, justo delante de donde ellos se encontraban, pero que apenas suponían un obsctáculo dificil de saltar. Ademas, la inmensa mayoría de escombros habían sido apartados, dejando la entrada al Reactor totalmente despejada.

''¿Huh? ¿Novata? ¿Aun sigues pensando eso?'' Preguntó Aiko al escuchar a su compañero , encogiéndose de hombros, aunque sin sonar ofendida o molesta, mas bien tranquila, natural... Terminando por soltar una fina risa alegre, en la que Ephirel pudo imaginar perfectamente la sonrisa detrás de su mascara felina. ''¡Ya te lo he dicho! ¡Soy el Espíritu Índigo! Y antes que eso, también soy Aiko Aihara. Llevo toda mi vida entrenándome en estos bosques, con las técnicas que mi Abuelo me enseñó... ¡Y siendo ese tonto Juez mi padre! También he aprendido de él. ¡De hecho! Si él no me hubiese perseguido antes... ¡Habría derrotado a los dos Robots! ¡Yo sola! ¡EN CINCO SEGUNDOS! ¡JA JA JAJAJA!'' Colocándose las manos en la cintura, la chica rió orgullosa, dejando que su melena ondease tras ella, bajo un suave brillo resplandeciente... oscilando, como una llamarada plateada y rosada

''... Pero no hace falta que te quites los méritos, 'Bobo demonio de ciudad'.'' Reafirmó con un suspiro, bajando un poco la cabeza. ''Me salvaste la vida ahí atrás. Pocas personas se habrían molestado en hacerlo... Y eso es algo que hasta yo se... Por eso... te lo agradezco. De veras...'' Confesando, Aiko tomó sus cabellos con la mano, frotándolos un poco... ''... ¡Así que acéptalo! ¡Y YA!'' ... Terminando por darle un empujón con la otra, obligandolo a descender por la cuesta de tierra.
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Ephirel

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Dom Jul 10, 2016 11:09 pm

{Y de aquel empujón Ephirel se cayó y se murió tontamente como en las películas}

En cinco segundos, ya... Aquello le arrancó una pequeña risilla. "Ju ju..." Bueno, al menos tenía un buen espíritu combativo. Eso estaba bien. Si le ponía tanto empeño y entusiasmo al entrenamiento que decía seguía durante toda su vida, no tardaría en mejorar. ¿Seguro que estaría bien? No le quedaban más pociones naranjas. Más le valía tener más cuidado...

Una vez más, Espíritu Índigo le repitió lo agradecida que estaba por haberle salvado la vida, que era una cosa seria después de todo. Ephirel se limitó a asentir, agradeciendo tener la máscara puesta, ya que le llenaba de alegría que le reconociesen un trabajo bien hecho. Después le empujó, declarando la vuelta a la marcha.

Ahora el camino estaba libre. Levantó la mano y las esferas mantenidas que había dejado detrás de Aiko volvieron a él, comenzando entonces a girar alrededor de sí mismo. Comenzó a caminar hacia el reactor. Pensó en llamar a Nephry de vuelta pero... Como estaba tan molesta como él por estar participando en esta misión, mejor lo dejaría estar. Simplemente mandó un mensaje de 'Estoy vivo. Procedo a bajar'.

Seguía dándole vueltas a aquella visión que había tenido. ¿Tal vez se tratase de una continuación de la primera? La voz sonaba parecida, y el tipo también era pelirrojo... Si conseguía más datos, sí que informaría a Nephry porque aquello era algo importante... Oh, y también tendría que llamarla si descubrían lo que andaban buscando, si es que existía. Eso también era importante.

Se ajustó la bufanda. Esperó a que Aiko llegase. Entonces se lanzaron los dos vía abajo a través del crater.
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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Lun Jul 11, 2016 9:11 pm

Aiko respiró hondo tras el empujón, sacudiendo la cabeza y su kimono, a modo de gesto concluso, dejando atrás aquel dificil, complicado, y extraño capitulo... para seguir adelante con el siguiente. Ese que comenzaba a unos pocos metros, tras la entrada despejada. Ummm... Tan solo esperaba que el reactor no tuviese mas enemigos como aquellos, o que si los habían, supiesen hallar una manera mas efectiva de derrotarlos. Al fin y al cabo, una sola mirada hacia el chico le bastó para vislumbrar la sutil, pero importante preocupación que le invadía, exactamente la misma que a ella... Y es que, los recursos de los que disponían, se estaban agotando. Sus bombas, las pociones de Ephirel... No eran todo, pero si una parte importante de sus inventarios. Y considerando que se estaban adentrando en terreno desconocido, cautela y cuidado eran detalles obligatorios... Por lo que... ... ''... ... ¡Hey, no te adelantes tanto!''

Parpadeando, la chica exclamó al ver como Ephirel marchaba hacia el Reactor, a lo que ella se le acercó en seguida, caminando hacia su lado. ''Aunque que seas el mas experimentado en batalla, eso no te vuelve el líder de la marcha. ¡Y mucho menos aquí!'' Continuó, mirándolo de frente, en lo que parecía ser otra critica enfadada suya... Hasta que se llevó la mano al saquillo de su cinturón, sacando de este dos pequeñas botellitas de cristal, llenas de un brillante liquido transparente. ''Mencionaste haber luchado contra Arcadis antes, ¿No? Atacado sus puestos, bases... ¡Pero eso era en la ciudad! Aquí... es distinto. Todo esta ruinoso, viejo, desgastado... Y aunque el reactor devoró la naturaleza de la zona, eso no significa que esta no esté presente.'' Botellitas que ella elevó y contempló con cautela, sacudiéndolas suavemente, agitando su contenido.

''Sucede muy raramente... pero puede pasar. Lugares en donde la bendición de los espíritus es cortada, la tierra se corrompe, y empieza a escupir monstruos... ¡Horribles criaturas! ¡Surgidas de las almas corrompidas de sus antiguos habitantes...! ... ... Así como sucedió con la Torre quemada, hasta que los Maestros de Akinomori purificaron todo el lugar.'' Y justo cuando el liquido parpadeó en un suave tintineo, la Espíritu Índigo soltó un cansado suspiro, o tal vez triste... como si no le agradase recordar aquello. ''Muchos de esos hombres y mujeres cayeron enfermos, culpa de la elevada concentración de corrupción en el ambiente... Desde entonces, algunos no han podido ni levantarse de sus camas. ... ... Umph...'' Pero con su postura firme, la cabeza de Aiko se giró hacia la sombría entrada, cuyas escaleras de metal se perdían en las profundidades, como si de las mismas escaleras al infierno se tratasen. ''Las gentes de Akinomori no se han querido arriesgar a enviar a nadie mas hasta aquí, por miedo a perder de verdad a alguno de sus familiares... ... ¡Sin embargo! Eso no cambia que la corrupción pueda haber quedado grabada. ¡Y es mi deber cortarla de raíz! ¡Antes de que se propague!''

Cargada de una decisión honesta, en la que se volteó, reafirmó... Y pasó una de las botellitas a las manos de Ephirel. Guardándose la otra, mirando al joven de reojo. ''Esa agua esta bendecida por la espíritu que habita el río. Si no se me ha engañado, beberla sanaría el cuerpo, mientras que si se usa contra la malevolencia, debería purificar... ... Pero no es mucha. Solo traje dos frascos, pues creí que bastaría para sanarme en caso de emergencia, abrirme paso hasta el núcleo, recoger lo que espere allí abajo, y regresar... Luego, si de verdad el Imperio lo busca con tanto esmero, les propondré un intercambio, con la condición de limpiar y despejar el Reactor, a cambio del objeto. Ellos salen ganando. Akinomori aún mas.'' Plan propio al que asintió un par de veces, cada vez mas resuelta, hasta que sus hombros se encogieron, y un fino sonido chistoso se escapo de sus labios. ''¡Y yo consigo la fama que me merezco, claro! ¿Pues quien DUDARA de la INDUDABLE heroicidad del Espíritu Índigo, cuando este los salve a todos, derrotando al Imperio en su propio terreno? ¡Nadie! ¡Naaaadie! Ni ese tonto Juez, ni esos niños que siempre solían reírse de mi por llevar esta mascara. ... ¡Grrrr...! ¡Pero eso da igual! ¡Lo importante es que tu me ayudaras! ¡Y cargaras con parte de la responsabilidad!'' Frase decisiva, que remarcó dándole un suave golpe en el hombro. ''¡ASÍ QUE PIES DE PLOMO! ¡Es momento de avanzar!'' Adelantándose pues al interior, ... avanzando con pies ligeros, casi corriendo.
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Ephirel

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Mar Jul 12, 2016 1:11 am

Aún seguía dándole vueltas a sus visiones. Espíritus ¿eh? ¿Y si esas visiones no eran realmente suyas, sino mensajes de los espíritus? Intentaba buscar alguna respuesta, pero simplemente, carecía de la suficiente información para ello. Aceptó de buen grado el objeto que le dio Aiko y lo guardó en el inventario. Esperaba de verdad que no tuvieran que utilizarlo, porque lo limitado de las dosis iba a ser un problema.

"Así que... El Espíritu Índigo es el único lo suficientemente valiente como para adentrarse en este reactor con fugas 'radiactivas'... O el único suficientemente estúpido." concluyó Ephirel, después de la explicación de la chica. "Acompañado de un forastero que no tiene nada que ver con todo esto, arrastrado al lugar." negó con la cabeza mientras se sostenía la máscara. "Espero que este lugar no sea nuestra tumba. Sería una muerte un tanto estúpida, ¿no te parece?"

'Ni siquiera esos niños que solían reirse de mí por llevar esta máscara'. "Pfft..."
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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Vie Jul 15, 2016 8:43 pm

''¡Oye! ¡Tampoco te pases! Lo dices como si hubiese planeado todo esto sobre la marcha.'' Exclamó ante la respuesta de Ephirel, sacudiendo los hombros. ''¡Pues que sepas que soy precavida! Estuve casi dos horas dándole vueltas al asunto... ¡Así que no tienes de que preocuparte! El Espíritu Índigo se alzará triunfante, junto a su compañero de... ... Ummm...'' Reduciendo un poco la marcha, aunque sin dejar de caminar, Aiko le echó un vistazo al chico, concretamente, a la mascara de Oni que llevaba. ''... Huh. ¿No te dije que buscases un nombre chulo para ti? ... ... ¡Ah, si! Lumi... Lumi... ¿Lumimuos Guardian? ¿Era ese? ... ... ¡Pfff...! ¡Demasiado pretencioso!'' ..... ''¡Y demasiado complicado! Ademas de que no pega nada con tus pintas. Jejeje... Veamos, veamos... Deja que YO piense uno. Que se me da mejor.'' Burlona e irónica, pero al mismo tiempo reflexiva, notándose que de verdad se tomaba en serio este tema. No por nada, tras señalarle con el dedo, la chica empezó a rascarse la barbilla, absorta, pensativa... Oyéndose como por detrás de la mascara musitaba palabras cortas, nombres entremezclados... ... Hasta que al final se detuvo en seco, y golpeo su puño con la palma abierta. ''¡YA SE! Jeje... Y lo mejor es que te pega. ¡Mucho, mucho...! ¿Pues que era aquello que decías...? ¿Que ya eras un Demonio, no...? ... Jijiji.'' Y estirando el dedo, pagándoselo a la mascara, señalandole firmemente...




''A partir de ahora te llamaras...!''
''¡Demonio Añil!''




¡CHAN!~

¡CHAN!~

¡CHAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAN!~



... Aunque toda la epicidad se perdió cuando Aiko le dio un suave topetazo con el dedo, echando a andar otra vez. ''¡Juajajaja! ¡Y tu trasfondo también lo he decidido!'' Continuó, riendo entre medias. ''Seras un pobre Demonio bobalicón, que tuvo la pretensión de invadir mi territorio, ¡Sin mi permiso! Así que, usando mis artes mágicas-espirituales-secretas, ¡Te derroté! ¡Te purifiqué! ¡Y te volví mi fiel secuaz!'' Y es que de verdad se la veía satisfecha al respecto, dándose incluso la vuelta para mirarle, continuando andando de espaldas. ''Aparte, llevas una katana endemoniada, que puede cortar cualquier cosa, ¡Y que solo puedes usar tu! ¡A RIESGO DE MUERTE! ... Y también puedes lanzar esferas de luz para despistar a tus enemigos. Aunque eso no es interesante... No esperes que lo pongan cuando publiquen mi histori- *PLONK*'' ... Tan emocionada, que ni se fijo en el marco de la puerta, golpeándose en la cabeza con este. ''¡AUGH! ¡Auu...! ... Uggggg... ... Bueno... no importa. ¡Sigamos! Ya tendremos tiempo de discutir nuestros roles cuando lleguemos abajo... Huh...'' Y frotándose el chichón, Aiko suspiró molesta un par de veces mas, girándose hacia el frente, hacia las escaleras, echando a andar con cuidado paso por paso, adentrándose sin mas palabra por la puerta...







Oscuro, lúgubre... Pero estable. Nephry no se confundió con su análisis, como tampoco erró con su consejo. Mientras que el exterior no era mas que una montaña ruinosa de escombros, metales destrozados y requemados... El interior conservaba su forma original, sostenido por gruesas paredes hechas de lo que parecía ser hormigón, mezclado con otro material que Ephirel no lograba reconocer. Aunque sin duda debía ser bueno, pues obviando alguna alguna que otra grieta de dos o tres centimetros, sus pasos y apoyo se sentían seguros, pudiendo hasta descender ligero, sin medio a toparse con agujeros o inconvenientes escombros. Y aunque las luces del techo se hallaban destrozadas, colgando a modo de cables cortados, chisporroteando de vez en cuando... gracias a la luz brillante de sus esferas, ni Aiko ni Ephirel tuvieron que preocuparse durante todo el descenso. Alcanzando relativamente rápido el acceso... El autentico comienzo al desolado reactor.




''... ¡Vaya...!'' Siendo Aiko la que llevaba la marcha, también fue la primera en cruzar el paso, contemplando frente a sus ojos semejante... escenario. Un desorden de metal, compuesto de multitud de maquinas, de todos los tipos y tamaños, conectadas con tuberías y cables que se enredaban los unos con los otros, apoyados desde cada angulo, pared, techo... aunque sin un suelo visible que le diese termino. En vez de eso, aquello era un enorme agujero, un agujero cuadrangular, repleto de plataformas y escaleras de metal, unidas las unas con las otras, en varios pisos que descendían... hacia un negro abismo que no parecía tener final.

''Ufff... Jeje... ¿Da miedo, eh...?'' Preguntó ella, intentando sonar burlona, pero visiblemente nerviosa, dando los primeros pasos sobre la reja de metal con sumo y sutil cuidado. ''Me pregunto hasta donde llega todo esto... He leído que los reactores van excavando gradualmente a medida que el 『Eco』 se va agotando... así que... ... Uh...'' Aun así... en cuanto se acerco a la barandilla, su coraje creció lo suficiente como para arriesgarse a experimentar un poquito. ''Veamos... algo que tirar, algo que tirar... ... Aja. Eso servirá.'' Agachándose para agarrar un tornillo suelto, que tras comprobar en un rápido vistazo, sacó por fuera de la baranda y dejo caer... ''... ... ...'' Esperando, esperando, esperando...  ''... ... ... ... !'' ... ... ... ... Sin que se oyese nada.

''... ¡Ugh...! Vale... Eso no esta bien. ¡Este reactor debe tener cientos de metros de profundidad!'' Y lo peor es que Ephirel sabia que no era una exageración. Precisamente el de Arcadis alcanzaba el kilómetro y medio de fondo. ... Aunque nunca tuvo muy claro si fue a causa del propio reactor, o si se trataba de un agujero que ya estaba ahí de antes... ... Fuese como fuese, el caso es que un reactor de 『Eco』 solía descender mucho... Y a si mismo, el núcleo estar justo al final de todo. ''Pero no podemos quedarnos aquí parados... ... Ummm... ¿Que propones tu, Demonio Añil? ¿Bajamos a pie? ¿O se te ocurre alguna otra manera de recortar distancia?'' Terminó por cuestionar, mirándolo con brazos entrecruzados.
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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Sáb Jul 16, 2016 2:40 am

"...¿Dos horas y cincuenda y dos minutos?" ¿SÓLO dos horas? ¿Para un asunto tan serio y peligroso como ese? ¡Y encima le parecía mucho! Por la Balanza, ¿dónde estaban los tornillos en esta chiquilla? ¿Por qué siempre acababa rodeándose de locos? Desde luego que cada vez se sentía más loco y estúpido él mismo. No había más que pararse un minuto a ver lo que estaba haciendo ahora mismo. O yendo más lejos, las misiones que Nephry le hacía hacer. Y la jefa se quejaba de la idiotez de los suyos... ¡pero si ella era aun peor, y apenas dormía! Pero qué... "¡Es Luminous Guardian, no Luminary mousse! ¡¿Cómo que es pretencioso?! ¡Habló la que se declara a sí misma el legendario Espíritu Índigo, protector ancestral del pueblo de Akinomori!" le respondió incrédulo, pero la chica se puso a pensar un nuevo mote para él. "Sigh." suspiró negando con la cabeza. La que le había caído aquel día...

Demonio Añil. Sigh. Para qué le diría nada a esa loca. {XDDDDDD} Y ahí estaba con el trasfondo y todo. Negó con la cabeza y volvió a suspirar. Índigo parecía muy satisfecha con su ocurrencia, dándose la vuelta para caminar de espaldas, olvidando completamente dónde estaban para ahondar en las fantasías. "Tienes bastante imaginación ¿no?" se encogió de hombros. "Tampoco hace falta un nombre, puedes quedarte con toda la fama y el mérito, que yo prefiero el anonimato..." Levantó la mano y estuvo a punto de advertir a Aiko de la puerta, pero fue demasiado tarde y se chocó cual soldado imperial.

El reactor era impresionante. Una arquitectura típica de Arcadis, robusta, sorprendentemente durarera. ¿Qué materiales serían aquellos? Le resultaba bastante interesante y curioso, y a él siempre le gustaba aprender cosas nuevas. Hizo una señal a Aiko de que esperase y puso dos dedos cerca de su ojo biónico, que usó para mandar un par de fotos de las vigas, los metales y las paredes a Anthony, y le así mismo mandó un mensaje de audio: "Hey Tony Stark, ¿estás despierto? Estoy en el interior de un reactor de Eco de Arcadis. Mmmmola. Cuéntame cosas. ¿Qué materiales son estos? Es sorprendente que los malditos reactores subterráneos de Arcadis sigan en pie por dentro y por fuera, en el exterior, estén hechos una completa ruina."




Se acercó a donde estaba Aiko, que se había adelantado para investigar el lugar. ''Ufff... Jeje... ¿Da miedo, eh...?'' se apoyó a un lado de ella en la barandilla y echó un vistazo a la profundidad del recinto. "¿Te dan miedo las alturas?" le preguntó. Le contó que los reactores se iban haciendo más profundos a medida que se iba agotando el Eco, así que este yacimiento debía de haber sido bastante pobre, no... tal vez todo lo contrario, tan rico que excavaban y excavaban y seguían encontrando el preciado mineral. La compañera tiró una piedra para ver cuán hondo era el recinto. Nada. No sonó nada en absoluto. ''Pero no podemos quedarnos aquí parados... ... Ummm... ¿Que propones tu, Demonio Añil? ¿Bajamos a pie? ¿O se te ocurre alguna otra manera de recortar distancia?''

"No temáis, oh Espíritu Índigo, que el Demonio Añil posee una ancestral y diabólica técnica de las suyas." dijo teatralmente, inclinándose y extendiendo ambos brazos en una especie de reverencia. "Un pequeño truco de los infiernos, fuera del alcance de los mortales normales." añadió. "Bueno, depende de qué mortales, hoy día todo el mundo hace de todo. EJEJEM... Un truco que como todas mis técnicas, conlleva peligro de muerte, y deberéis aceptar si sois valientes, y sólo si estáis dispuesta a correr ese riesgo. No os revelaré el truco hasta que aceptéis los riesgos que éste conlleva."

"¿Confiaréis pues en este demonio?" repitió la reverencia.

Si la chica asentía, ésto sería lo que él haría. Sin decir nada más, Ephirel la abrazaría con fuerza para inmediatamente después... lanzarse con ella al vacío... Y caer lenta, muy lenta, pero lentísimamente. Para él la gravedad no era ningún problema, ya que podía flotar sobre ella. Ephirel soltó una risilla 'demoníaca'. "Huhuhu... ¿Estáis preparada? Agarráos bien, porque esto va a ir muuucho más deprisa." Empezarían entonces a caer a toda velocidad hasta lo más profundo del núcleo, pero Ephirel sabía lo que hacía. Cuando llegasen a tierra, descenderían con la gracilidad de una pluma. Para él, flotar y levitar era tan natural como mover un brazo.
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Anthony

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Sáb Jul 16, 2016 11:12 pm

A diferencia de las anteriores veces con Nephry, el comunicador recibió señal casi inmediatamente después de comenzar la llamada, aunque debido a las fotos que envió Ephirel, lo mas seguro es que Anthony ya estaba preparado para contestar. Primero escuchando los pitidos, y luego... un ensordecedor ruido mecánico. Como el de un soplete encendido, junto al movimiento de un montón de engranajes, chirridos de fondo, sumado al impacto de un martillo justo al lado del auricular. Tan, pero tan ensordecedor, que hasta Aiko tuvo que oírlo, pues al chico casi se le queda el eco en la cabeza.

''... ... ¡Oh, oh! ¡Que esto estaba encendido!'' Por fortuna para Ephirel, Anthony no era tan cruel como su jefa, y en vez de ignorar su sufrimiento auditivo y futura sordera, detuvo en seguida todo ruido, acercándose el transmisor a la oreja. ''¿Se me escucha? ¿Hola, hola? ¿Ephirel? ¡¿Que tal estas?!'' Preguntó él, con su carácter dichoso de siempre. ''¿Te lo estas pasando bien en Akinomori? ¿Es bonito? ¿Has sacado fotos? ¿Visitado algún sitio? ¿Hecho algo interesante? ¿O solo descansado? ¡Ah! ¿Y has probado el curry? ¡¿Esta guay?! ¡Recuerda compararnos una caja! ... O un par. ¡Nephry también quiere! Y Misaki, por supuesto. Y creo que Weiss... ... ¡Pero no te preocupes! ¡Si hace falta dinero, puedo prestarte de mi tarjeta! ¿Por que allí admiten tarjeta, verdad? Si no, pues... ¡Ya se me ocurrirá algo!'' ... Aunque tal vez si que se le notaba un tanto mas feliz que de costumbre, energético, hasta emocionado... Ephirel casi podía imaginárselo agitar el brazo mientras le hablaba, y eso que no era precisamente temprano en Business City. ''¡Pero cuenta, cuenta! ¿Que tal todo? Yo llevo desde ayer trabajando en un nuevo proyecto... ¡Uno chulo, eh! No como esos últimos que no llevaron a nada... ¡No, no! ¡En serio! ¡Este va a ser genial! ¡Misaki lo dice, Nephry lo dice! Weiss no. ¡TODOS LO DICEN! ¡Y ya hasta pensé un nombre! ¡Ejem... ejem...! Se llamará... ¡¡RAYO PATEADOR!!'' ... Fue gritar eso, y Ephirel oyó como una llave inglesa chocaba contra la pared. ... ... Definitivamente, por agitar los brazos. ''... Uy... Espero que Nephry no se ente-''


''¡¡ME CAGO EN LA MADRE DE...!! ¡¡DEJA DE ARMAR TANTO ESCÁNDALO!!'' ... Oyó gritar a Nephry de fondo.


''... ¡¡AAAAAAAAAAAAARGH!! ¡SON LAS TRES Y MEDIA DE LA MAÑANA! ¡CALLAROS DE UNA PUTA VEZ!'' Seguido de Weiss desde el otro lado...


''¡A MI TU NO ME MANDAS A CALLAR, ENANO DE MIERDA! ¡YO SOY LA QUE PONE DINERO EN ESTA CASA! ¡AQUÍ SE HACE LO QUE YO DIGA CUANDO YO LO DIGA!'' Continuaba Nephry...


''¡ENTONCES SAL TU A PEGARTE DE HOSTIAS CON ARCADIS! ¡OH, CLARO! ¡EJEKEJEKEJE! ¡QUE LA DOCTORA NO PUEDE! ¡¡PORQUE SE PASA TODO EL DÍA TIRADA EN SU ESCRITORIO!!'' Seguía Weiss...


''... ¡PERO SERAS DESGRACIADO! ¡¡ANTHONY!! ¡VOY A TOMAR PRESTADA TU ESCOPETA! ¡YA ME HE HARTADO DE TANTA TONTERÍA!'' Y tras un brusco golpe de pared...


''Eh, eh... Relax. Vamo todos a calmarno.'' Misaki habló, y todos se callaron.

...

...

...

...

''... ... Bueno, estooo... ... Ya te contaré sobre el Pateador en otro momento... ¿Querías que revisara estas fotos, no?'' Le pregunto al cabo de unos segundos, escuchándose como caminaba lo mas silencioso que pudo, acercándose a su ordenador. ''De acuerdo... Los materiales de construcción de los Reactores están clasificados como 'Secreto Gubernamental' por el gobierno de Arcadis. Pero se sospecha que se trata de una aleacion especial, cuyo principal componente es un material de fuera de Pop Star. Posiblemente se lo compren a la Federación, o lo extraigan ellos mismos en minas exteriores... ... Aunque... Sus propiedades son peculiares, si.'' Tecleando y tecleando, Anthony silbó en admiración. ''¡Fiu...! Muy, muy peculiares de hecho. Para que me entiendas... Independientemente del material, una protección esta hecha para absorber la energía del impacto, redistribuirla en múltiples direcciones, y reducir su intensidad. De esta manera, la protección no se rompe de inmediato, pero como siempre debe absorber la energía, se terminan formando grietas, aberturas... y acaba limitado por la cantidad máxima que pueda soportar.'' Haciendo una pausa, el mecánico reordeno las fotos en el ojo bonico de Ephirel, haciendo zoom en zonas concretas, para que se fijase bien. ''... Sin embargo, este metal se salta dicho principio. En vez de absorber, ¡Repele la energía!, haciéndola rebotar hacia fuera. Como un escudo mágico, o de energía... ¡Bastante extraño! Imagino que no toda la estructura estará hecha de ese material, pero con lo poco que tendrá, habrá bastado para redirigir la fuerza de la explosión, y mantener intacta la estructura. ... No obstante, ¡Ten cuidado! Tal vez los suelos, paredes, y techos hayan sobrevivido, pero eso no significa que lo que había en medio lo hiciese. ¡Vigila tus pasos! ¡Y...! ¡Trata de no caerte!'' Tal vez con algo de prisa, Anthony cerró comunicación, puede que para investigar mas sobre el asunto... O porque Nephry de verdad venia a por la escopeta, mientras que Misaki trataba de detenerla agarrándola por el pie. ¡No tenia ni idea! ¡Solo era capaz de imaginar lo usual en esa casa de locos!
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Aiko Aihara

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Mar Jul 19, 2016 12:05 am

Mientras echaba un vistazo por los alrededores de la plataforma, observando las maquinas y los cachivaches oxidados, tratando de averiguar una forma rápida de bajar, el Demonio Añil comenzó a hablar en voz alta tras su espalda, paseando la mirada de un lado a otro, con los dedos puestos junto a su ojo izquierdo. ''¿Uh?'' No era la primera vez que hacia eso, por lo que no se sorprendió demasiado. Suponía que se trataba de algún tipo de teléfono, o comunicador moderno... ¡Esa clase de cosas que ni entendía, ni le interesaban! Aunque que no negaría que le hacían algo de gracia, sobretodo por la voz que puso el chico, tan casual... casi hasta infantil. -Así que usualmente no es un creído chico de ciudad... ¡Huhuhu! ¡Bueno! ¡Esta bien saberlo!- Pensó, con la mano frente a la boca, tratando de disimular la risa que le entró cuando oyó ese escándalo tras el receptor. ''¡Pfff...!'' Terminando por darse la vuelta, esperando a que Ephirel acabase su 'apacible' llamada. Y en cuanto lo hizo, con los ojos puestos en el abismo negro que descendía hacia el infinito, volvió a mirarle de reojo, encogiéndose de hombros, como hizo él anteriormente.

''¿Miedo? ¿A las alturas? ¡Bah! ¡Ni que fuese una niña pequeña...! ... Lo que me da miedo es caerme...'' Contestó con sinceridad, sin bajarse de su orgullo típico, fijándose en las imponentes paredes de metal... Aunque no por mucho tiempo. ''... ¿Ah?'' Para sorpresa suya, Ephirel si que respondió a la propuesta, reverenciando con un carácter que especialmente le llamó la atencion, no esperándose para nada esa clase de 'dramática actitud', en alguien como él. ... Pero no le molestó, como tampoco mostró gesto alguno de rechazo, si no que al contrario, separándose de la barandilla y estirando la postura, el Espíritu Índigo soltó un suspiro de agrado. ''¿Un truco endemoniado? ¿Con riesgo de MUERTE? Hummm...'' Rascándose la barbilla, simulando un gesto pensativo, cuando en realidad sonreía satisfecha y divertida bajo la mascara. ''Vaya, vaya... ¿No estarás tratando de jugármela, verdad? ¡Te recuerdo que aún me debes servidumbre, Demonio Añil! ¡Y que te castigare MUUUUY duro si me fallas!'' Enfatizando en el 'MUUUY' con el puño levantado. ''Mmmm... ¡Hmmmmm...! ¡Ummmmph...!'' Atendiendo, y pensando, dándole vueltas, y observándole, moviendo un poco el cuerpo mientras lo hacia, con tal de darle mayor seriedad o peso a su posición... Hasta que al final, dejando caer los brazos, Aiko asintió. ... Riendo un poco. ''... Vale, vale. ¡Jajaja! No entiendo a que viene el cambio de actitud... ¡Pero esta bien...! ¡Acepto! Confiaré en ti por esta vez. ¡Pero no te confundas! ¡Si todo esto es una broma pesada! ¡Te juro por los espíritus de Akinomori qu-!'' ... Pero fue precisamente esa risa lo que le hizo bajar la guardia. Tan contenta y distraída que estaba, que no tuvo oportunidad de reaccionar cuando Ephirel se le acercó, la abrazó por el costado... ''.............'' ... ... Y se lanzó con ella al vacío.

...

...

...

... ''.... ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHH!'' E incluso si tardó un poco, el chillido que se le escapó fue de esperar... Como también los movimientos bruscos que hizo, tratando de soltarse, aunque al mismo tiempo sujetarse, apretando a Ephirel. ''¡¿PERO ES QUE TE HAS VUELTO LOCO?! ¡¿IDIOTA?! ¡¿INCONSCIENTE?! ¡¿DEMENTE?! ¡¿MAJARETA?! ¡¡ASDFASDAASF!! ¡¿ES QUE QUIERES MATARNOS?!'' No era ciega, ¡Sabia que estaban flotando! Pudo fijarse al notar la escasa velocidad de descenso, ademas de al escuchar la risa burlona de Ephirel. ... Pero eso no lo hacia menos peligroso, como tampoco menos ofensivo para ella. ''¡SI QUERÍAS HACERTE EL GUAY...! ¡¡HABER AVISADO!! ¡Por mas que puedas flotar podríamos chocarnos con algo, o que a mi se me caiga algo, o...! ¡O...!''


"Huhuhu... ¿Estáis preparada? Agarráos bien, porque esto va a ir muuucho más deprisa."


'... ... ... ¿Que?'' Y es que... Podría haber llegado a acostumbrarse. Si el ritmo hubiese seguido así, con todo en calma y en silencio, Aiko se habría terminado por acostumbrar a la situación. ... ... Sin embargo, fue notar como su kimono comenzaba a agitarse, como su melena se arremolinaba hacia atrás, y como el chico reía, reía, ¡Y reía! ¡Acelerando la velocidad! ¡Cayendo mas deprisa! ... Que con cara pálida, y cuerpo rígido, al Espíritu Índigo hizo lo único que creyó prudente para la situacion... Cruzando los brazos en la cabeza de Ephirel, afiandandoze todo lo que pudo, y apretarse cual koala a un árbol. ''¡Ah...! ¡Aaah...! ¡AAAAAH...! ¡¡Si nos estrellamos!! ¡TU CAERÁS DEBAJO! ¡MALDITO...! ¡DEMONIO...! ¡PELIBLANCO ATONTADO!''

Por fortuna, Aiko no le puso las manos frente a los ojos, como tampoco cubriendo su boca, así que el chico debería poder seguir descendiendo sin mayor preocupación que la del peso de la chica y su respiración agitada golpeándole la oreja. Al fin y al cabo, tal y como imaginaba, él era un experto en esto, y no era la primera, ni la vez mas dificil, que usaba dicha técnica para cruzar un espacio de tales características... Solo necesitaba mantener el ritmo con cautela, y aminorar la marcha en cuanto avistase el fondo. Mientras tanto, mas allá de escaleras y plataformas, puertas a diferentes salas, placas que indicaban la profundidad y numero del piso... Ephirel no distinguió nada mas. Era un descenso repetitivo. Ligero, pero reiterado. Hundiéndose en la oscuridad que solo sus esferas eran capaces de alumbrar, perdiéndose ya de tal forma... que la caída se iba sintiendo cada vez mas fluida. Vacía... Carente de peso, o de presión... Como si la gravedad no ejerciese ningún efecto, como si en verdad no estuviese cayendo, y solo flotase en mitad de una oscura nada. ... De una oscura nada que le rodeaba. ... ... De una inmensa negrura que ya hasta le envolvía. ... ... ... Y en la que de pronto dejo de escuchar nada. Ni sentir nada. ........ Ni ver nada.

Solo un zumbido.

Visual y sonoro.

Ruido blanco... Que como un destello radiante...

Inundo sus verdosos ojos...

Hasta teñirlos en los colores de un nuevo recuerdo.









Mas allá de algunos flashes casuales...

Ligeros... Minúsculos...

Ephirel seguía sin poseer auténticos recuerdos de su infancia.

De su niñez.

Anterior a aquellos conflictos que devoraron por igual a Antiguos y Precursor.

Anterior a lo que le llevo a quedar sellado en un cristal...

Imaginaba que fueron memorias normales.

Felices, radiantes...

Criado por su madre y su padre...

Aunque con la impresión de que tal vez no estuvieron siempre con él.

Que las responsabilidades que ambos tenían.

El peso de sus ideales.

Eran demasiado grandes hasta para cuidar de él.

... Pero jamas se sintió solo.

Jamas sintió... autentica... y fría soledad...

Seca...

Amarga...


...

...





Un niño. Un niño de cabellos rojos, y ojos azulados. Cuya vestimenta y rostro contaron mas que lo que cualquier palabra, explicación o dialogo podrían haber revelado... Tal vez porque no era muy dificil de imaginar, o porque Ephirel se vio en una situación parecida hacia no tanto tiempo. Solo, sucio, cansado, abandonado... Empapado por una intensa lluvia que se oía y veía caer a su espalda, manchado de tierra, y con multitud de rasguños por toda su faz. Y aunque mantenía el silencio, la respiración de su nariz indicaba el esfuerzo que le llevo llegar hasta donde se encontraba... De nuevo, un camino demasiado fácil de imaginar, pues con un solo vistazo al escenario, a esa larga y empinada cuesta que corría tras de si, junto al inmenso paisaje urbano que se extendía hasta donde alcanzaba la vista, limitado únicamente por la linea de costa, allá en la distancia... La historia del viaje de ese chico quedaba mas clara para su abierta sospecha. Casi... pudiendo sentirla rozar sus dedos.


''¡Urgh....!''

''Grr... Maldito... niño...''



Pero no estaba solo. Pese a que sin lugar a dudas era la persona mas importante de la escena, aquella que servia de núcleo para todo ese recuerdo... frente a él habían varios individuos mas, repartidos en tres grupos. Cada cual en una situación diferente, colocados de maneras distintas, y acogiendo la llegada de ese niño de maneras muy desiguales. Para empezar, aquellos que gruñeron de dolor... Dos hombres altos, envueltos en una especie de armadura-traje, cuyo rasgo mas significativo, fue un símbolo de Estrella grabado en sus capas. Símbolo que se le hizo extrañamente familiar, tanto para su yo del pasado, como para su yo del presente... Superponiéndose en una impresión insólita, que solo logró superar al fijarse en el estado de dichos hombres. Tenían toda la pinta de ser guardias, armados con dos lanzas, ... tiradas junto a ellos en el suelo. No eran capaces ni de sujetarlas, pues encogidos de un intenso dolor en el estomago y en la cabeza respectivamente, suponer que fueron golpeados con dureza, resultaba obvio. ¿Pero quien fue el responsable? ... ¿Ese niño? Sin lugar a dudas, no distinguía restos de sangre en los Guardias o en el suelo. Y sostenida por las pequeñas manos del chico, estaba esa espada de mediano tamaño, envuelta en una vaina que no tenia pinta de ser muy delgada... ¿Es que les atizó? ¿Les atizó para defenderse a si mismo? ¿O quizás...?


''Incluso si eres un chaval... Agredir a los guardias de la muralla sigue siendo delito.''


Oyó decir a otra persona, proveniente del segundo grupo. Cinco, o seis hombres mas, que aunque iban armados, y vestidos con un atavío similar, sin duda eran guardias o guerreros de otra clase, de otro sector, y que por algún motivo, a él se le ensayo la idea de que eran de mayor rango...


''Ademas... esa espada que llevas... ... Tsch. ¿Es un Astra, verdad?''


Tres de este grupo caminaron con cautela hacia el frente. No llevaban las espadas desenvainadas, pero si sostenidas por sus empuñaduras. En guardia, a la defensiva... Conservando una calma profesional, que solo alguien que realmente estaba cumpliendo con su labor, tendría. Al fin y al cabo, el resto de hombres permanecieron atrás, justo delante de lo que parecía ser un enorme portón. Uno... enorme de verdad. Tanto, que hasta este momento, Ephirel creyó que solo se trataba de un paso abierto... Pero no. El marco hecho de piedra, cuya abertura era tan ancha como un autobús, y su altura tanta como un torreón, se extendía en ambas direcciones en forma de una gigantesca muralla, que en parte se fundía con roca natural, aparentemente igual de dura y resistente, pero que formaba parte de una montaña. De hecho, hacia arriba, el portón seguía y seguía sobresaliendo de manera imponente... No logrando distinguir en donde acababa exactamente. Pero fuese lo que fuese, intuía que debía estar arriba, en lo alto de aquella cima acantilada.


''Diablos... ¿A quien se la has robado? No me creo que la hayas podido encontrar de casualidad.''

''Vándalo, y ladrón... Eso no es una buena combinación, chico.''


Tal vez sus expresiones no se veían por culpa de los cascos, pero solo con escuchar sus voces, y observar sus movimientos corporales, resultaba aparente que no les hacia ninguna gracia que el niño sostuviese esa arma, incluso si seguía envainada. Ademas... el chico tampoco es que se moviese. Continuaba en su sitio, quieto, inmóvil, ... aunque no rígido. De vez en cuando apretaba el agarre de su espada, moviendo su cuello, con tal de enfocar la mirada en aquel que había hablado, y en los que lo harían a continuación. Siendo sus cabellos sacudidos por la brisa marina, que de vez en cuando le llevaba a cerrar los ojos, sintiendo su capa agitarse hasta el punto de necesitar afianzarla con su brazo. Pero todo, sin perder el ritmo de la escena. Sin perder su posición, su concentración, y su invisible, pero recia guardia. No por nada, en ese preciso instante, antes de que Ephirel se percatase del sorpresivo evento..., los ojos del chaval ya se habían dirigido directos al responsable.


''¡Uagh...! ¡URGH! ¡¡NO PERMITIRÉ QUE NOS HUMILLES ASI!!''


Uno de los guardias de la lanza, habiendo recuperado el arma, el aliento y el orgullo, lanzó un brusco ataque sin levantarse todavia del suelo, dirigiendo la parte trasera del arma contra el chico, buscando quizás golpearlo en la cabeza, dejarlo inconsciente... Aunque quien sabe. La voz que empleó para gritar fue tan brusca y rasgada, que uno podría suponer que había perdido los cabales, y pese a que en un combate entre un adulto y un niño esto ultimo no añadía ni la menor de las diferencias...

Ese niño no era precisamente un caso natural.



''...''


Sin decir ni una sola palabra, el chico se apartó hacia la derecha, esquivando la porción frontal del ataque. Luego, antes de que el guardia pudiese añadir fuerza hacia un lado, con tal de continuar el golpe... El chaval extendió la espada, sacó unos centimetros de su hoja, la irguió frente a él... ... E inmediatamente después la envaino otra vez. De tal forma, en un movimiento tan seco... que el palo de la lanza quedo agarrado entre la vaina y la empuñadura. Atascado. Atrapado... Y por mas que el guardia trató y trató de tirar hacia fuera, de mover su arma, esta no cedió. Ni a la primera sacudida. Ni a la segunda. Ni a la tercera. Ni a la cuarta. ... Pero si a la quinta. Cuando ya por frustración, tirando de un lado a otro, observó para su sorpresa como el niño volvía a separar la vaina. Liberando el palo. ... Y dejando que toda su fuerza regresase a su dueño. ... ... En forma de un duro golpe a su rostro.


''... ¡¡AGH!! ¡Ungh...! ¡Gargh! ¡ME HA ROTO LA NARIZ...!''


Entre los quejidos de dolor, y la sangre que tiño sus manos, el asunto tomo un nuevo y mas severo nivel, pues la lista de delitos cometidos seguía subiendo, como también la falta de respuestas, y la desconfianza por parte de los tres guardias con espada. Hombres que tras un vistazo resignado a su compañero herido, decidieron al unisono que el momento del dialogo había terminado, desenvainando sus espadas, y apuntando con ellas al silencioso niño. Que como no era de extrañar... también se preparó. Apretando el suelo con sus pies, agarrando espada y empuñadura con sus dos manos. Pero todavia sin separar la una de la la otra. Quedando pues en una postura preventiva, en la que le seria relativamente fácil tanto esquivar, como bloquear, como incluso devolver un ataque, en caso de que los tres guardias le atacasen al mismo tiempo. Y eso era algo que Ephirel sabia con solo mirar, pero que lamentablemente, en combate no se le daba muy bien interpretar... Que un niño de poco mas de diez años supiese todo esto, a la vez que lo realizaba con una calma casi gélida... No sabia si debía impresionarle, o helarle la sangre. Y los guaridas tampoco tenían pinta de tenerlo muy claro, confusos por la clase de rival al que estaban enfrentando, manteniendo pies rígidos por unos largos y tensos segundos. Indecisos, inseguros... fulminados por la mirada cansada de un niño, que de singular manera, cargaba con mayor decisión que todos ellos juntos.

Pero aun así... Debían atacar.

Aun así... Debían hacer cumplir justicia.

Ese era el papel que tenían.

Su única motivación.

Y la cual llevaron a cabo...

Lanzándose los tres a la vez.

Dispuestos a por lo menos desarmar al chaval.

Que les esperaba...

Quieto...

Callado...

Expectante...


...

... Hasta que de pronto...



''¡Un momento!''


... Todos se detuvieron en seco. Paralizados por aquella voz proveniente del fondo, de muy, muy al fondo. Mas incluso que los otros tres guardias que protegían la puerta, que con la misma sorpresa que sus compañeros de delante, se giraron hacia atrás, ... Pues esta era una voz que provenía del tercer grupo. Ese, que hasta al momento, había sido dificil de ver, y que sin embargo, llevaba ahí desde el principio, observando como espectadores aquella tensa exhibición. Ocultos bajo las sombras del portón, ademas de por los propios soldados, indicando que se trataban de personas merecedoras de ser protegidas... ... Y Ephirel no tardó mucho en entender el porque, pues ahora que se fijaba, en un vistazo contemplativo... pudo darse cuenta de que se trataban de jóvenes. Chicos y chicas, de diferentes razas, aunque en su mayoría humanoides, suponiendo en seguida que pese a la obvia juventud del grupo, no lo eran tanto como el pelirrojo. Quizás tendrían una media de trece, a catorce años... No mas, no menos. Y pese a sus diferencias, todos llevaban unas ropas similares, con el mismo símbolo de Estrella, esta vez grabado a modo de solapa en el frontal. Mirando sorprendidos hacia el chico pelirrojo, quietos, silenciosos, sin hacer ningún gesto brusco, ni dar ningún paso. Tal vez porque nadie en el grupo se atrevía. O tal vez porque nadie en el grupo debía hacerlo. Nadie, nadie... Excepto uno. Aquel que hablo. Y el único que no era precisamente un chico joven... Si no todo lo contrario.

Caminando a paso lento y cuidadoso.

Pero cuya sola presencia basto para que todos se hiciesen a un lado.

Empezando por los centinelas de la puerta...

Siguiendo por los heridos guardias del suelo...

Y acabando por los tres soldados de espadas desenvainadas.

Que como no, volvieron a envainarlas.

Y como no... Se inclinaron respetuosamente.


... Ante aquel al que debían obediencia.





...

... ...

... ... ...

... ... ...
................

.......... ....... ...

.................. . . ..

... ... ... ...

. . . . . .

......

...

...





...

...

...

...

...

...

...

...


... Dejando de lado la extraña impresión que le causaba ver a ese hombre... La sensación de familiaridad... De cercanía... ...
de... ... ... ... Dejando de lado todo eso. No hacia falta ser un genio para darse cuenta de que debía ser el jefe de todo aquello. Su ropas, aunque sencillas, venían acompañadas de una pieza de armadura en el vientre demasiado llamativa como para ser un simple adorno. Y su rostro, el de un hombre maduro, que si bien aún no era un anciano, cargaba sobre si una experiencia señalada a modo de finas arrugas, patas de gallo, sencillas canas, y sobretodo... cicatrices. Siendo las mas llamativas, una que cruzaba su ceja y parte de su ojo derecho, y la otra surcando su mejilla izquierda hasta su cuello. Ambas muy pronunciadas... ... pero que extrañamente, no le hacían parecer una persona peligrosa. Había algo en él... tal vez sus rasgados ojos de etnia oriental... o su sola expresión, seria, aunque cuidadosa... Lo que le llevaba a transmitir un sentimiento de calma y quietud. Una que Ephirel no había visto en mucho tiempo... posiblemente, de ninguna de las maneras desde que despertó en esa era. Y esto no era algo que solo él percibía, porque a medida que caminaba, que se aproximaba al joven de pelos rojos, este calmo en seguida su postura. Volviendo a sostener la espada contra su pecho. Regresando a la postura contemplativa, silenciosa... pero que ahora tuvo que erguir un poco mas, debido a lo mucho que se le acercó el hombre. Deteniéndose a cuatro, tres metros de distancia. Mirándolo de la misma manera a los ojos. Con curiosidad, con interés... Con respeto.


''Hmm...''


No dijo nada. No al principio, al menos. Dejando que su mirada y apariencia sirviesen de presentación para sus intenciones. Tal y como si tratase de distanciarse de las acciones de los anteriores hombres. O tal vez... complementarse a ellas. Porque sin duda, él había estado observando todo desde atrás, y si no intervino hasta ese momento, debía ser por algo... ¿Puede que quisiese ver que se proponía el chico? ¿Lo que buscaba? ¿Lo que expresaba? ... Si nadie fue capaz de sacarle nada, y aún así, el joven permanecía allí, a la espera de algo... Entonces bien le valdría a él intentarlo. Intentar sacar algo... Intentar... intentar...


''...''

''...''

''... ... ... ¿Es usted es el dueño del Comando?''



... Y entonces el chico habló. Para sorpresa de todos y cada uno de los los presentes... De todos, excepto para el propio señor. Que sin desviar los ojos, o dejar salir un gesto que pudiese malinterpretarse, simple y llanamente abrió su boca, dispuesto a contestar.


''Umm... No se si ese es el punto de vista correcto para verlo.'' Comenzó diciendo, haciendo uso de un tono reflexivo, pensando muy bien las palabras a escoger, aunque conservando a la vez un aire eventual, pasándose los dedos por su fina barba. ''Esta organización lleva mucho tiempo activa, y durante generaciones a seguido un mismo camino..., unos mismos principios que yo acepte seguir hace ya varios años... Y aunque mi papel en la actualidad es el de adiestar, organizar, y dirigir a los demás miembros de este Comando... Al final sigo siendo solo una parte de él, y de su historia.'' Pensamiento que le hizo sonreír con ingenuidad, cerrando hasta los ojos por un instante. ''... Así que no. No soy su dueño. Y quiero creer que nadie lo es, ha sido, o sera jamas... Nuestro Comando es como una gran familia, y todos los que pertenecen a él cuentan por igual. Al fin y al cabo, aspiramos a lo mismo, ¿No crees, muchacho?''


Solo un vistazo a sus ojos le mostraba la cantidad de dudas, cuestiones, y preguntas que se le pasaban en ese instante por la cabeza... Y que sin embargo, no iba a mencionar. No porque no quisiese. No porque no se atreviese. Si no porque una a una, eran contestadas por el niño, y sus reacciones a las palabras que él decía. Reacciones invisibles a ojo de la mayoría, pero que ese señor sabia distinguir con suma y perfecta claridad. Su silencio, su quietud, su falta de reacción ante aquello que veía y escuchaba... Pero acompañada de un brillo reluciente en su mirada, dando a entender que no solo estaba escuchando todo lo que el señor le decía, si no que ademas... lo comprendía y compartía. Volviendo inútil cualquier cuestión sobre familia, situación, estado... Pues ese chico estaba muy por encima de todo eso. No por nada, solo le soltó aquella ultima duda. Tal y como... si buscase ponerle a su mismo nivel, a su misma altura...

Obteniendo un inmediato resultado...

En forma de corta sonrisa en el niño pelirrojo.



''... ... ... Entiendo...'' Murmuró, mas para sus adentros, que para que otros le oyesen. Dado que la respuesta que debía dar no tenia porque ser dada con palabras. Pues las palabras son vagas, pueden ser amañadas, enrevesadas... Y si algo transmitía el joven, era la seguridad de venir a cumplir lo que se proponía. Siendo este el motivo de que, tomando la empuñadura de su espada, y tirando de ella poco a poco... Dejase que la hoja entera saliese. Haciendo brillar su impecable filo nada mas le dio la luz del Sol. Y aunque lo usual habría sido que se emborronase a la vista, dificultando el distinguirla... Esto no sucedió. Tal y como si su color negro azabache bloquease esos mismos rayos de Sol, los detalles de la espada resaltaron como nunca, sorprendiendo su diseño y apariencia. Pues aunque de primeras parecía una simple espada ornamentada, con el borde hecho de oro, y el resto de algún material negruzco insignificante... La realidad era muy distinta. La parte dorada, era la que componía el filo y otros detalles de su forma, siendo pues, la parte mas seca y poco llamativa. Mientras que la negra, brillante como el cristal, rígida como el acero, y acentuada por una textura que recordaba a la obsidiana... era una maravilla digna de ver. Tan clara y limpia, que el rostro de su dueño quedo reflejado nada mas la miró, al igual que el del señor, que con un gesto entre sorpresa y admiración, mantuvo los ojos puestos en ella por un largo par de segundos...


''Los miembros del Comando deben conseguir y entrenar su propia Astra...'' Continuó, moviendo la espada en lentas y suaves oscilaciones. ''... Esta es mía...'' Con cuidado, con sumo cuidado... Sin agitarla, dejando que el aire pasase con naturalidad sobre ella... ''No la he robado, ni saqueado de ningún lugar... Es mía. Su Espíritu y yo somos compañeros... Siempre lo hemos sido.'' ... Hasta que de pronto, no siendo la espada, si no la vaina lo que se movió, el chico volvió a deslizar la hoja en ella. Cubriéndola. Ocultándola. ... Al mismo tiempo que él daba un paso hacia adelante. Causando que sus ojos se entrecerrasen, reluciendo aún mas. Y aunque no dijo nada. Aunque no expresó sonido alguno. ... Sus intenciones quedaron mas que claras. No necesitando si no unos pocos instantes para tomar resultado...


''... Alguien tan joven como tu... ¿De verdad desea unirse a nuestro Comando?''


''... ... ...''


''... ... ... Hmmmph...'' ¿Eran dudas? ¿Prejuicio? ¿Lastima? ... ¿O quizás todo lo contrario? ¿Quizás felicidad por encontrar a un joven así? ¿Orgullo y respeto por semejante decisión? ... ... No lo sabia. Esta vez... A Ephirel le resultó imposible descifrarlo. Y sin duda lo intento. Lo intento con todas sus fuerzas. Como... si tuviese la obligada necesidad de hacerlo. Porque algo... algo dentro suyo... le insistía en que aquello era un momento importante. Que fuese lo que fuese que se pasó en aquel instante por la cabeza de su ... ... ... ...................

... Era lo que decidió todo su futuro hasta la actualidad.


''... ... Muchacho... Si de verdad quieres seguir ese camino... Si verdad esa es tu meta... ... Entonces tendrás que confiar en este anciano.'' Terminó contestando, suavizando su voz y su rostro... Llegando incluso a agacharse, quedando a su misma altura. Mirándolo, frente a frente. ''Y no solo en mi. Si no también en todos los que te rodean. Ellos serán tus compañeros... Tus hermanos... Tu familia... Y este lugar... ... Tu hogar.'' Y con cuidado, mucho cuidado, no deseando ofenderle, o causarle ninguna molestia... El hombre extendió su mano, tendiéndola amistosamente sobre el hombro del niño. Sin apretar. Sin sujetarle. Solo... ofreciéndole esta posibilidad, con toda la libertad que su honor le transmitía. ''Así que dime... ¿Como te llamas?''

... Se hizo entonces el silencio. Una calma casi absoluta. Quieta, estática... Y que sin embargo, ya no se sentía gelida. Ese hielo de duda, preocupación... Miedo... Se había derretido. Continuando los presentes expectantes, todos y cada uno de los soldados, atentos al desenlace... Pero ahora mas que nunca, con mayor motivo e intención. Los guardias, frente a los niños, haciendo un semicírculo junto a la puerta... seguido de los dos heridos, ya de pie, ayudados por sus compañeros, y en cuyos rostros no quedaba rastro alguno de rabia o rencor. Puede que si de confusión, de extrañez por lo acontecido... Y aún con todo, el brillo del entendimiento relucía en sus miradas. Como si no tuviesen que sentir perplejidad ante lo que su patriarca decidiese. Si él veía algo en el niño que ellos no... entonces es que debía ser así. No había ninguna duda al respecto... ... Y posiblemente... ... ... Lo mas seguro... Es que el propio joven lo intuyese también. Esa generosa oportunidad de dialogo, de comprensión... que Ephirel adivino que no hubo recibido en mucho tiempo. Tal vez viniendo de ahí su silencioso y quieto rostro... Estirado hacia arriba, mirando fijamente al noble señor... Como si se lo estuviese pensando. Maquinando, no solo aquello, si no todo lo vivido hasta ahora, todo ese viaje... todos esos años... ... Pensando... ... ... Y deseando alcanzar esta sola meta.

De ahí que...

Aunque la pausa fue manifiesta.

No se hizo eterna.

Y tras parpadear por unos instantes...

Apretando otro poco su espada contra su pecho...

... El joven pelirrojo...

El misterioso niño sin cuna o pasado...

... Abrió bien los ojos.

Y firmó el que siempre fue...


Su único destino.



''Mi nombre... es Ryoichi.''
''Ryoichi... Kouzai.''


...

...

...

...

...

...

...







... ... ... No sabia cuanto tiempo estuvo inmerso en aquel trance... Pero cuando emergió de él, aún si sus sentidos tardaron un poco en habituarse de vuelta a la realidad, Ephirel notó en seguida que aún seguían cayendo. Así que, o fuera de su cabeza aquello no duró demasiado, ... o el Reactor era mas largo de lo que esperaba. Pues aunque no disponía de una duración exacta... Si que era capaz de compararla a otros flashbacks que había tenido en el pasado. Y si algo tenia claro, es que esta era la primera vez que uno le duraba tanto. Usualmente sucedían a modo de flashes, de mas o menos diez, veinte, cuarenta segundos como máximo. Luego, también podían llegarle recuerdos mas invasivos, que le dejaban en estado casi catatónico, como en un trance, pero que incluso así, rara vez superaban los dos, tres minutos... antes de que el recuerdo se desvaneciese. Tras esto, podían suceder dos cosas: Despertar de golpe, con un intenso dolor de cabeza. O desmayarse, sucumbiendo a un sueño pesado, vacío... dificil de tragar... ... ... ... Y lo mas extraño... Es que este flashback no se correspondía a ninguna de las dos posibilidades.

Lo mantuvo en trance durante un buen rato, si... No obstante, ni se despertó bruscamente, ni tampoco veía que su cuerpo sufriese dolencia alguna. Aiko seguía allí. Agarrada, moviéndose de vez en cuando para apretarle, sobretodo cuando pasaban de frente a una tubería, o plataforma de metal. Y sus esferas tampoco se habían apagado, brillando como siempre, justo al lado de él. Por lo tanto... ... ¿Que fue lo que sucedió? ¿Que provoco... esto? Ya era una obviedad que estar en Akinomori causaba en su cabeza un tremendo estrés, en todos los sentidos. Pero en las dos veces anteriores, hubo algo que originó el recuerdo. La primera, aquella estatua de Fenix. La segunda, los ojos de Aiko. ... Y sin embargo, en esta... ... Lo que estalló la memoria... lo que la alimentó... ... lo que... ... ...

...




...

... Si... Tal vez... Tal vez fue el propio acto de bajar. Tal vez... toda esa distancia recorrida, en tan poco tiempo, causó que la memoria se intensificase, y se intensificase. Durando tanto. Sintiéndose tan viva. Y sobretodo... ... ... Sobretodo permitiendo trazar un enlace. Porque, estos hasta ahora tres recuerdos, fueron llegando cada vez con mayor lucidez, con mayor insistencia... ... A medida que se acercaba a aquel reactor. ¿O es que no resultaba sospechoso? Que durante todo su viaje, solo hasta que se aproximó a menos de un kilómetro de la zona, ¿Su cabeza empezó a actuar de aquella manera? ... ... Puede que incluso, lo que generaba todo esto, se hallase justamente abajo del todo... Y que cuanto mas se acercase a ello, mas le envolvería en escenas, ya confirmadas a pertenecer a su época. ... ... ... No entendía exactamente el porque, pero así lo sentía. Y si bien esto traía otra serie de preguntas, como el por que, como el motivo, como el sin sentido de experimentar memorias que no eran suyas... Al menos ahora tenia una pista que seguir. ... ... A menos que se estuviese equivocando, claro. Y solo tratase de encontrar un interés personal en la locura del Espíritu Índigo.

Pero en fin... El hecho, es que a casi 1000 metros de profundidad, la sombra de un piso al fondo del todo ya empezaba a hacerse visible. Muy suave, casi indistinguible, pero que sin duda se encontraba allí abajo. Mas le valía entonces comenzar a desacelerar, o entre la velocidad, sumada al peso extra que cargaba consigo, acabarían convirtiéndolo en papilla contra el suelo.
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Ephirel

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Mar Jul 19, 2016 12:57 am

{
Citación :
Aiko no le puso las manos frente a los ojos, como tampoco cubriendo su boca, así que el chico debería poder seguir descendiendo sin mayor preocupación que la del peso de la chica y su respiración agitada golpeándole la oreja

:$ :$ :$ :$ :$$$$$$$$$$$$$$$$$$$$ *explota*}

"...Hemos llegado."

Desaceleró entonces, y con cuidado se posaron en el suelo. Liberó del abrazo al Espíritu Índigo entonces, y se apartó. Ahora mismo, necesitaba aire, espacio, y justamente se encontraban kilómetros y kilómetros bajo tierra. Se agarró la cabeza, con una mano, le daba mil vueltas, y no sabía si era por la falta de aire, por el veneno ese que la chica mencionó o por los flasbacks. No se sentía nada bien. No paraba de tener recuerdos que no le pertenecían en absoluto. Aunque le interesaban, claro que sí, desde el segundo flashback concretamente, el del escudo. Definitivamente, pensaba, de algún modo había aceptado esta estúpida empresa suicida empujado por los recuerdos, atraido por estos. Ciertamente, había venido a Akinomori a buscarlos. Pero a buscar sus recuerdos, no los de otra persona. Y sin embargo, aunque había recibido unos que no le pertenecían, así que había una conexión... una conexión en ese último... El hombre mayor, el de las cicatrices... Le resultaba muy, muy familiar... Una palabra le venía a la mente... 'Abuelo.'

Ordenó a cuatro de las ocho esferas autónomas que dieran vueltas alrededor de Aiko, sirviéndole de linternas. Se quedó con las otras cuatro. "¿Y ahora qué, Espíritu Índigo? ¿Por dónde?"

Mandó un mensaje a Nephry Lifeline. "RyoWilsh, el plagiador de apellidos de Attius y Nergalichi Kouzai. Pelirrojo. Ojos aguamarina. Edad Espacial Antigua." Simplemente esas palabras. Serían suficientes. Si la bruj... jefa sabía algo, se lo haría saber.
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Aiko Aihara

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Jue Sep 29, 2016 10:21 pm



Aminorando lentamente el descenso, Ephirel vio a su alrededor el complejo panorama del piso inferior, rodeado de plataformas oxidadas conectadas por puentes, enormes tuberías que emergían del suelo, solidas vigas que sostenían tanto techo como paredes, una alta construcción en forma de cubo, escalada por escalones de metal, comunicada por otra plataforma encajada en el muro derecho... y ambas, señaladas por dos puertas que no pasaron desapercibidas para el chico. Una que se introducía en el muro de piedra, a la derecha. Otra que parecía comunicar con una cámara artificial, hacia el frente. ... Por desgracia, culpa de la interrupción que supuso aquel enigmático flashback, el chico no tuvo oportunidad de dirigirse a ninguna de esas dos entradas, siendo obligado a tomar tierra al fondo del todo, sobre el solido piso de hormigón, justo enfrente de un trió de cañerías.




Uh... En lo que duró aquel largo y arduo descenso, Aiko no le dio muchos problemas a su compañero de mascara azulada, permaneciendo tan quieta como callada, sin entorpecer o fastidiar la honda concentración de este ultimo. ... O por lo menos, esa era la impresión que Ephirel debía tener, pues habiendo quedado tan profundamente enterrado en sus visiones, aislado de los sonidos, imágenes, y sensaciones del exterior, si la Espíritu Índigo había dicho o hecho algo... él ni se había percatado de ello. Ademas, para cuando sus pies se posaron en tierra, y sus sentidos retornaron a la normalidad, el chico no notó nada extraño o digno de mención. Ella seguía aferrada tras su espalda, sujetándole de la cabeza, tan encogida como al principio, palpando sus latidos golpearle en el cuello, al igual que su respiración constante, directa a su oreja. Todo igual, todo como siempre... ... Al menos hasta que la liberó del abrazo. Momento tras el cual, uno esperaría que la chica cayese de pie, dispuesta a seguir el camino, o si eso, descansar un poquito... Y sin embargo... ''Wa-a-aaah... ... ¡Aah...! ¡AH!'' ... Aiko se desplomó de espaldas contra el suelo.

Ni siquiera intentó mantener el equilibrio, simplemente, cayó, quedando tumbada boca arriba, con los brazos extendidos, y los ojos abiertos, suspirando cansada, muy cansada, conservando un rostro pálido, empapado de sudor frio... Tal y como si hubiese realizado un esfuerzo sobrehumano. ¿Pero por que? ¿Es que se había puesto nerviosa? ¿Mareada, tal vez? Sin duda Ephirel aceleró su descenso, aunque tampoco tanto para resultar un problema. ... ... O eso era lo él creía, pues un vistazo mayor en la chica revelaba que sus cabellos habían quedado algo... enmarañados, revueltos... No muy distinto a su kimono, que si bien seguía de una pieza, tenia todas las telas largas desarregladas, ¿Y que decir de su mascara? La cual con una temblorosa mano trato de recolocar en su sitio, pues cuando se tumbo... casi la tenia puesta del reves.

''¡Uh... Ummmph...! ... Tu... eres... un autentico... ¡Desgraciado!'' ... Aunque por fortuna, o por desgracia, semejante estado no le afectó al habla, terminando tras unos segundos de suspiros por agitar el brazo y señalarle con el dedo, mirándolo bastante cabreada. ¿Y como podía saberlo? Bueno... media mascara seguía mal puesta, así que su apretado ojo derecho se veía con claridez. ''¡Un desgraciado...! ¡Loco! ¡Suicida! ... Ugh... ... ¡¡UUUGH!! ¡¡UN IDIOTA!!'' Pero tampoco por mucho tiempo, pues usando ese mismo brazo, Aiko se apoyó para intentar levantarse, apretando el suelo con pies y manos, costándole incluso así estabilizarse, soltando unos pocos tosidos. ''¡Tantas... Tantas vueltas...! ¡No parabas de girar en todas direcciones...! ... Por un momento pensé que iba a caerme... ¡Por un momento pensé que nos íbamos a chocar contra algo...! ¡¿Es que no viste todas las tuberías que habían por el camino?! ¡¿Todas las pasarelas, y...?! ... ... ... ¡¿ES QUE ACASO VISTE ALGO DE LO QUE SUCEDIÓ?!''

Para cuando su ceja se levantó del todo, también lo hicieron sus piernas y espalda, irguiéndose, aunque todavía un pelín encogida. Ya así, la Espíritu Índigo se apretó la mascara, acomodo su kimono, y le dio unas cuantas sacudidas a su larga melena, tratando de por lo menos dejarla tras su espalda. ''Umph... Ibas demasiado rápido... ¡Vas demasiado rápido! ¡EN TODO! ... ... Creo. ¡No lo se! Pero si vamos a trabajar juntos, debemos tener comunicación. Ugh... ¡Por los Espíritus! ¡No dejaba de gritarte que me hicieses caso! ¡Y TU SIN DECIR NADA! ¿Acaso te mordiste la lengua, eh? ¿Eh? ¿Eeeeeh?'' Obviamente no lo decía en serio, tanto porque en seguida relajó el tono y el humor, inclinándose hacia él, con los puños en su cintura, como porque... le acababa de escuchar hablar hacia al transmisor. Suspirando para sus adentros, vete tu a saber porque...

No obstante, en cuanto a la llamada en si misma, aquel mensaje que Ephirel había tratado de enviar... No obtuvo respuesta. Y ya no solo eso, si no que al tratar de marcar el canal, una serie de pitidos suaves inundaron su oreja. No tan fuerte como para causarle un mareo, pero si lo suficientemente claros como para hacerle entender... que allí no tenia señal. Algo lógico, ¿Verdad? Se encontraban bajo toneladas y toneladas de concreto, tierra, mas concreto, y materiales industriales que ni Anthony supo identificar del todo... A si mismo, tratándose de una super base ultra secreta de Arcadis, era de esperar que hubiese algún bloqueo en las comunicaciones inalámbricas. Dejándolo pues solo, incomunicado, ... ... ... y con la responsabilidad de cuidar de aquella chiquilla...




''¡Huh, bonitas esferas! Gracias por ellas... ¡Aunque no me entiendas mal...! ¡No es como si me hiciesen falta! ¡Soy la Espíritu Índigo! ¿Creías que no traería mi propia linterna? ¿Ah? ¿Ah? Solo que no tiene sentido usarla ahora porque... ... Uh... ... ¡Motivos! ¡Que no te interesan...!'' Contestó tajante, aunque echándole un vistazo curioso a las bolas luminiscentes, acercando su mano a ellas, tocándolas por encima. No tardando demasiado en asentir animada, girando sobre si misma, buscando un lugar por el que continuar, tal y como Ephirel le había pedido hacer. ¡Sorprendentemente, tan llena de energías como al principio! Alegre, relajada, calmada... ... pero sin lograr disimular la suave cojera que aún la afligía.

Luminous Guardian... Demonio Añil... Ephirel... ... Usase la identidad que usase, seguía siendo el mismo joven de siempre. Con los mismos recursos, con las mismas debilidades... Um... Lo que acababa de ocurrir, aquello que Aiko le comentó que había sucedido durante el descenso... Era una advertencia muy importante. No existía duda alguna de que cuanto mas se aproximase al núcleo del reactor, mas visiones llegarían a su cabeza, y con ellas, mas momentos en los que su mente simplemente se desconectaría de la realidad. Quedaría catatónico. Inconsciente. Expuesto. Poniéndose en peligro. ... Poniéndola a ella en peligro.


... ... ...


''... Vaya, vaya... ¡Demonio añil! ¡Demonio añil! ¡Parece que por aquí hay otra entrada!'' Clamó Aiko al poco rato, llamándolo desde la distancia, ya bastante alejada de él. ''O sea... ¡Fíjate, fíjate! ¡Esto es otra puerta!'' Por supuesto, se refería al portón metálico que había cruzando a la izquierda, justo delante de las escaleras. Un portón alumbrado por una persistente bombilla amarilla, y que ademas... se hallaba firmemente cerrado. Diferenciándolo de las otras dos puertas que ya habían visto en la parte de arriba. ''Hmmmm... Si esta bloqueada debe ser por algo... Hum, hum...'' Y mientras Ephirel observaba, Espíritu Índigo caminó unos pasos hacia atrás, mirando a lo alto. ''... El cubo parece tener un piso intermedio... y veo... luces... ¡Encendidas! ¿Que será, eh, eh? ¡Tu me dirás! ¡Don experto en volar reactores!'' Bromeó al final, cruzándose de brazos, esperando a su decisión de hacia donde dirigirse, pues aunque no quisiese admitirlo en voz alta... ¡No tenia ni la mas remota idea de que hacer! ... Por ahora, al menos.
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Ephirel

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Vie Sep 30, 2016 1:55 am

Confusión.

Confusión absoluta cuando al llegar a tierra, el Espíritu Índigo le soltó toda esa regañina. Lo que decía que había ocurrido no se correspondía en absoluto con lo que a Ephirel le pareció que había sucedido, y aquello le dejó completamente pálido y perplejo, y si Aiko no lo notó fue porque Ephirel llevaba la máscara puesta. Para ella, parecía como si el muchacho la mirase impasible. Luego de que la compañera cesase su discurso, comentó sobre las esferas autónomas que Ephirel había ordenado que dieran vueltas alrededor de ella y le sirvieran de pequeñas linternas y las palpó. Se hicieron inocuas cuando esta lo hizo, por supuesto, dejándole una sensación agradable al tacto cuando las tocó. Y luego se puso a dar vueltas por ahí, jugando con las esferas mientras éstas la seguían y seguían, dando vueltas a la vez que ella. Le pareció una escena algo tierna y desenfadada, y se preguntó si de verdad la cosa había sido tan grave como el Espíritu Índigo le había dicho.

Pero cuando la vio cojear, supo que, efectivamente, era tan grave como decía.

...

Culpabilidad.

No solía hacerse el gallito casi nunca, tan solo algunas veces con Weiss, y desde luego nunca en una misión seria. Aquello no era una misión, pero se había convertido en una, prácticamente, así que no debería hacer cometido la estupidez de cometer semejantes riesgos cuando podría haber bajado a una velocidad más prudente.  {pa una vez que hago algo, lol} En condiciones normales, la cosa habría ido como él calculó. Para él levitar era algo tan natural como levantar un brazo, y no era la primera vez que se tiraba desde altas distancias, ni que esquivaba cosas mientras lo hacía. Sin embargo, las condiciones no eran normales, y debió haberlo previsto. Debió haber previsto que los flashbacks desconocidos continuarían, que cabía la posibilidad de que podían hacerse incluso más intensos.

Y así fue. Estuvo cayendo en picado a toda velocidad y había entrado inesperadamente en el trance, lo que había ocasionado que simplemente perdiera el control, y que dieran vueltas y vueltas y miles de vueltas. Al parecer, en algun momento el Espíritu Índigo se golpeó en la caída, y ahora cojeaba. Si podía andar, parecía que no había sido un golpe demasiado grave, pero a tales velocidades, y en aquel sitio tan peligroso, aquella herida podría haber sido fatal. Habían tenido muchísima suerte. De hecho, fatal o no, aquello habría sido motivo más que suficiente como para una regañina mucho más seria. Le sorprendió la... ¿educación? ¿levedad? ¿consideración? ¿calidez? ¿completa estupidez e inconsciencia ante el peligro? del reproche. Lo que le hacía sentirse aun mas culpable.

"Espíritu Índigo, uh..." cuando balbuceó por fin estas palabras, el Espíritu Índigo se encontraba tan lejos que al parecer ni le había oído. Ephirel se acercó entonces "Aiko, ¿podemos parar un momento?" le pidió. "Veo que cojeas, ¿te has hecho daño mientras caíamos? Es culpa mía, lo siento. Perdí la consciencia. No oí ni vi nada de lo que decías antes." Se sentó sobre una roca, le ofreció una Poción Roja Grande y se quitó la máscara para que viera que le hablaba muy en serio. "No sé qué me está pasando, pero desde que llegué a Akinomori estoy teniendo visiones. Visiones de un tipo extraño... Ryoichi Kouzai, y un Comando, un Astra y no se qué cosas extrañas... No estoy bromeando ni me lo estoy inventando cuando digo que perdí la consciencia, y temo que estos flashbacks vayan a hacerse cada vez más intensos conforme más vayamos acercándonos al núcleo."

"Creo que ocurren en lapsos de tiempo aleatorios. Los flashbacks de mi pasado son algo normal en mi pero siempre han sido rápidos en el tiempo, nunca tan largos ni sobre una persona que no soy yo. Voy a dejar de usar la máscara para que puedas ver si se me va la cabeza o no." estuvo a punto de tirarla por ahi sin más, pero recordó que en la superficie le haría falta, así que la guardó en su inventario. "Por favor, Aiko, Espíritu Índigo, voy en serio. Por el bien de los dos, si queremos salir con vida de aquí, voy a necesitar que veles por mí cuando los episodios de estos... recuerdos de una vida que no es la mía vuelvan a invadir mi mente. Por favor."
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Aiko Aihara

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Lun Oct 03, 2016 12:24 am

''¡Jajaja! ¡¿Así que seguirán todos mis movimientos, eh?! ¡Eso habrá que verlo!'' Con lo grande que era aquel lugar, Aiko podía correr con libertad de un lado para otro, girando sobre si misma, saltando, brincando, deteniéndose solo de vez en cuando para tocar las esferas, y dejarlas momentáneamente estáticas, como una especie de juego de velocidad o pilla-pilla, aunque como las esferas siempre iban a girar a su alrededor, sin llegar a tocarla... ¡Pues bueno! ¡Al menos ella se lo pasaba bien! ¿Verdad? No es como si se la siguiese viendo cansada o dolorida, comportándose como al principio, tan activa, feliz, contenta... repleta de energías... ... ... Excepto por la cojera. Era capaz de caminar a paso ligero, incluso de dar alguna que otra zancada, o salto sencillo, pero siempre apoyándose en su pierna sana, sin sostener apenas esfuerzo en la otra. Siendo tal vez esta la autentica razón por la que se detenía tantas veces, disimulando un juego, cuando en realidad solo trataba de recuperar el aliento, y suspirar por el dolor contenido... Hm... De nuevo, a ojos de Ephirel era difícil saberlo. Aquellas ropas que Aiko llevaba, sumado a su mascara, y a su actitud despreocupada, apenas le dejaban espacio para ver lo que pensaba... por lo que al final, motivado en la culpa y el temor a futuros acontecimientos, el Demonio Añil decidió llamarla, primero desde la distancia, sin recibir su atención, para luego caminar hacia ella y hablar con algo mas de seriedad, la suficiente como para detener a Aiko en el acto, y llevarla a girarse con sorpresa hacia él. ''¿Uh? ¿Parar? ¿Sucede algo? ... ¿Es que te has encontrado con un bicho grande y quieres que le enfrente? ¡PUES MAL! ¡Porque como ayudante del Espíritu Índigo, debes estar preparado, y cubrirme las es-!''


"Veo que cojeas, ¿te has hecho daño mientras caíamos? Es culpa mía, lo siento. Perdí la consciencia. No oí ni vi nada de lo que decías antes."


''... ... ... ¿Que?'' Su respuesta, tan simple como sorprendida... ni siquiera ella sabia muy bien a que se refería. A que... de... todo lo que Ephirel dijo de golpe. ¡Asi, por las buenas! ''... Espera... ... Uh... ¿Como...?'' No entendía nada... ¡Nada, de nada! ... Pero no de mala manera. Había escuchado al chico, atendido y reflexionado lo que le contó, siendo la confusión, una mezcla de la situación en la que se hallaban, lo sucedido anteriormente, y... ''... ... ...'' ... de aquel ofrecimiento. Una botella, grande y roja, que Aiko reconoció en seguida, como una de esas pociones tan caras que reponen la salud. ... Dudando por un instante en si tomarla o no, por lo brusco y raro que se le hacia todo... ... Sin embargo, al ver como Ephirel se inclinaba, sentándose sobre uno de los escombros... Aiko se decidió a por lo menos cogerla, manteniéndola sujeta entre sus manos, sin beberla o abrirla. Al fin y al cabo, su atención estaba puesta en el chico... mas concretamente, en su recién destapado rostro.


...


...


...



... ... ... Decir que fue extraño, seria decir demasiado poco. Tanto, que por una vez, Aiko Aihara permaneció en completo silencio, no comentando, ni murmurando, ni soltando si quiera un simple sonido, en todo lo que Ephirel habló. Un discurso, que si bien no fue muy largo, para ella se hizo vasto y denso... Tal vez por el contenido, por la cantidad de preguntas que se le quedaron al finalizar, y que dudosa, mantuvieron sus cubiertos ojos fijos en los del chico. ''... ... ...'' ... Pues ellos también le hablaron a su manera... no solo confirmando cada palabra pronunciada, si no denotando un sentimiento de confusión mayor que el suyo propio. Como si en el fondo... estuviese contándole todo eso para desfogarse. Para liberarse de parte de la carga... ... Incluso si ella solo era una desconocida enmascarada... con la que no tenia confianza... y le habia traido tantos, y tantos problemas... ''... ... Hmm...''


Definitivamente... comprendía aquel sentimiento.
Al fin y al cabo... Llevaba sintiéndolo toda su vida...
... Sabiendo muy bien como responder.


''... ¡Aiiins...! De verdad, Ephirel...'' Suspiró, desviando la mirada en otra dirección, caminando paso por paso hacia él. ''De verdad, de verdad...'' Andando, andando... endureciendo poco a poco su postura, sus hombros, piernas... ... para entonces estirar el cuello... ''... ... ... ........  ¡Eres un autentico idiota!'' ... y propinarle una patada en toda la cabeza. Usando su pierna izquierda. ... Aquella que estaba herida. ''... ¡AUCH!'' Lo cual, aparte de sacarle un brusco quejido, redujo gran parte de su fuerza, evitando que Ephirel recibiese un doloroso mazazo... aunque suficiente como para tirarlo al suelo.




''¡Ugh, umph...! ¡Un idiota, idiota, idiota...! ¡IDIOTICO IDIOTA!'' Repetía insistente, en lo que se agarraba el pie, frotando la zona del golpe. ''¡¿Cuantas veces tendré que repetírtelo...?! ¡Au, au...! ¡Yo soy el Espíritu Índigo! ¡Guardián del bosque! ¡Protector de los Espíritus! ¡Única e indiscutible Heroína de Akinomori...! ¡Auch! ... Hmmmmph... Si no pudiese soportar un mero... esguince... ¡¿Como podría mantener mi labor, ah?! ¡¿Cooomooo?!'' Y lo decía en serio, poniendo mucho orgullo en sus palabras y gestos, terminando por levantar su puño derecho, apretándolo con decisión. ''Vine aquí a sabiendas de que no seria fácil... ¡De que el reactor estaría lleno de peligros! ¡Monstruos feos...! ¡Y trampas que dificultarían mi paso! ... Pero nada de eso me hizo flaquear. Y si tu no hubieses aparecido... ... ¡Si, es cierto! Habría tardado varios días en decidirme a venir... ¡Pero habría venido! ¡SOLA! Y sin tu ayuda, habría tenido que encontrar otra manera de descender por esas tuberías. ¡Y posiblemente! ¡Me habría golpeado también!'' Comenzando entonces a erguirse de nuevo, estirando cintura y espalda, solo que en esta ocasión... apoyándose en ambas piernas. ''¡Hmph...! Yo estoy preparada para todo lo que este sitio pueda tirarme... Y se que tu... con toda esa experiencia... también lo estas. Puede, que incluso mas que yo... ... ¡Pero eso no me vuelve una endeblucha, Ephirel! ... ¡Ugh...!'' Una postura que al principio le costó mantener, suspirando y bufando, en lo que su pierna herida temblaba suavemente... hasta que por fin apretó del todo, y esta quedó rígida. ''... Yo cuento contigo. Con tu apoyo, ayuda... ¡Con todos esos recursos de los que presumes...! ... ... Así que no. No acepto tu peticion.'' Palabras con las que Aiko llevó sus dedos hacia la mascara, tomándola por el lateral, tirando suavemente de ella... ''¿Pues que te piensas? ¿Que necesito que me lo pidas? ¿Que me lo demandes suplicante? ¡Duh! ¡Es OBVIO que debo hacerlo! ¡Es OBVIO que tengo que cuidar de ti! ¡Porque si no lo hiciese...!''



''¿Que clase de amiga seria entonces?''


Con el rostro descubierto, el Espíritu Indi... ... No, Aiko, le dedicó una placida sonrisa, carente de duda o temor, sellando como verdad todo cuanto había dicho. Sin añadir nada mas... solo... dejando que Ephirel lo entendiese, que lo captase a través de sus ojos relucientes, coloridos en un tono aguamarina, que pareció brillar con luz propia en medio de aquella penumbra subterránea en la que se encontraban. Confiada... honesta... segura de si misma... ... Hasta que finalmente cerró la vista, soltó un suspiro, y volvió a colocarse la mascara sobre la faz. Dándole un par de toques con el dedo, indicándole a Ephirel que se levantase, ... del suelo, ... ... al cual ella le tiró.

''Así que aparte de turista, extranjero, terrorista, y Demonio... ¿También eres un locuelo que tiene visiones? ... ¡Vaya, vaya, Demonio Añil...! ¡No dejas de sorprenderme!'' Comentó de repente, cambiando el tono de voz, a uno mas irónico y burlón, aunque tampoco tanto como para sonar hiriente... Al menos... ¡No a posta! ''¡Jojojojo...! Pues ahora vas a tener que especificar un poco mas, mi fiel secuaz. ¡Porque tengo curiosidad! Todo eso de lo que me has hablado... ¡Que si flashbacks, que si visiones...! ¿De tu pasado? ¿De otra...? ¿Persona? ... ¡Ummm!'' Haciéndose la pensativa, o reflexionando de verdad, y exagerándolo muchísimo, frotándose la barbilla mientras andaba paso por paso de un lado a otro. ''Hmph, hmph... A decir verdad, no tengo ni idea de lo que pueda ser ese Comando. ... Aunque el nombre... ... Ryoichi... Kouzai... ... ... ... Me suena. ¡Creo haberlo oído antes...! ¿Y un... Astra? ... ... ... ¡Aja! ¡Eso si se lo que es! ... ... ¿Y tu no, verdad? ¡Huhuhu...! Pues no tendría problema en HABLARLO mientras exploramos esta ruina... ... Pero una conversación es cosa de dos... ¡Así que tendrás que poner tu parte! ¡Contándomelo todo todito!'' Insistió, esta vez, añadiendo una recompensa. ... Si es que podía llamarsele así. Y de nuevo, iba en serio, manifestándose entre risas, pero postulándose directa, llegando incluso a señalarle con el dedo. ''¡¿De acuerdo?! ¡¿Hay trato?! ¿Si? ¡¿SI?! ¡¡PUES HECHO!! Empieza decidiendo a donde vamos, y explicándome lo de esas visiones tan raras que dices tener. ¡Venga, venga! ¡Que no tenemos todo el día!''
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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Jue Oct 06, 2016 3:28 pm

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"Grrrr..." la muy loca se guardó la poción sin tomársela, volvió a insultarle y le tiró al suelo de una patada. ¿¡Es que no se había dado cuenta de que estaba hablando en serio!? ¡¿Por qué siempre le tocaba juntarse con los raritos?! Le había golpeado con una patada, para luego darse cuenta de que lo había hecho con la pierna que estaba herida. "Pffft... jor jor jor..." rió malévolamente. En cualquier caso, acabó sentado en el suelo escuchando las réplicas de Aiko, que pasó de los insultos a hablarle por fin en serio. Hasta el punto de quitarse ella también la máscara para ello.

[...]

''¡Duh! ¡Es OBVIO que debo hacerlo! ¡Es OBVIO que tengo que cuidar de ti! ¡Porque si no lo hiciese...!''


''¿Que clase de amiga seria entonces?''

O//OU "¿Amiga? ¿A-amiga? ¿Desde cuando? ¡Acabamos de conocernos! ¡No te hagas ilusiones, n-no somos amigos!" contestó rojo como un tomate, poniéndose en pie y reanudando la marcha, sin la máscara puesta, claro, aunque en aquel momento le habría venido bien. Ay madre, ahora le hacía preguntas. "Tampoco hay mucho que contar." contestó de malas maneras, mientras echaba a andar, en dirección a aquella sala que tenía luces encendidas. "¡No, no hay tra- HE DICHO QUE NO HAY TRATO! ¡AAAGH!" ¡Maldita niña novata insultante buen-para-nada y pesada! ¡PERO SI HABÍA DICHO QUE NO HABIA TRATO! ¡AGH! "No, no no, empiezas tú. ¿Qué demonios es un Astra?" contestó con el ceño fruncido. "Sigh... Tampoco hay mucho que contar, en serio..." suspiró. "Perdí la memoria, tengo visiones de mi pasado de vez en cuando, y desde que estoy en Akinomori las estoy teniendo del señor Ryoichi Wilsh. Normalmente con mis visiones solo pasan unos segundos de tiempo real, pero éstas no son mías, y además son más largas e intensas."
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Aiko Aihara

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Dom Oct 16, 2016 12:58 pm



En cuanto Ephirel reanudó la marcha, indicando a donde se dirigían, ella aceleró el ritmo colocándose a su derecha, elevando un poco su brazo, dándole entonces un suave golpetazo en el hombro. ''¡No me seas conde cenizo! ¡Por supuesto que somos amigos!'' Reafirmó, adelantando al chico desenmascarado por unas cuatro zancadas. ''Si tenemos que ayudarnos a las buenas y a las malas, confiar y proteger las espaldas del uno y del otro, ¡Y encima yo cuidarte durante tus trances...! Pues entonces lo somos. ¡Porque todo eso entra en MI definición de lo que es ser un amigo! ¡Juajajaja!'' Y riendo triunfante, la Espíritu Índigo dio unas cuantas vueltas sobre si misma, comenzando a subir por los escalones con una gracia tal que parecía estar bailando. Entusiasmada solo por mencionar aquel termino, resaltando la palabra 'amigo' con un tono feliz y satisfecho. Lo cual... era bastante revelador. Posiblemente la chica tampoco es que tuviese muchos amigos, y que cualquier excusa le valía para tenerlos... Dándole a entender a Ephirel, que como siempre, no se había equivocado en su razonamiento de antes.

Aunque en fin... fuese como fuese, Aiko no pareció darse cuenta de la rojez en el rostro del chico, tal vez obviándola o ignorándola, o puede que incluso viéndola, pero no dándole demasiada importancia, continuando con su ascenso como si nada, a ritmo veloz, deteniéndose solo de vez en cuando para voltearse y esperar por él. Seguía cojeando un poco, por supuesto, pero tampoco demasiado, demostrando una increíble durabilidad. Al fin y al cabo, si recordaba bien, no hacia mucho desde que se dobló el brazo, viéndosela ahora estupendamente. ¿Y que decir del incidente con las Torretas? Tantas vueltas que dio, tanto humo que trago, sumado a la explosión y al golpetazo que recibió... ¡Huh! Era resistente, eso bien debía reconocérselo. ''¡Hey, hey! ¿No estarás cansado, verdad? ¡Porque todavía queda la mitad! Daaaate prisaaaa. ¡Que ya puedo ver la cristalera!'' Insistió, saltando un poco, tratando de mirar de refilón esa abertura por la que salia la luz. ... Lo cual hizo temblar un poco las escaleras, crujiendo en un chirrido de oxidado metal. ''... ¡U-Uuuy...! Vale, vale... Tratare de andar con cuidado.'' Suspirando, Aiko aguardó a que Ephirel la alcanzase, comenzando entonces a subir a su mismo ritmo, mas lento, al tanto de las sacudidas de la colgante escalera, y de las desganadas respuestas de su compañero.


[...]


''¿No hay mucho que contar...? ¡¿Que no hay mucho que contar?! ¡Pero si has perdido los recuerdos! ¡Eso es DEMASIADO!'' Exclamó, tratando de guardarse las ganas de sacudir los brazos y pisar con fuerza. ''¿Cuando perdiste la memoria? ¿Como? ¡¿DONDE?! ¿Y cuanto...? ¿Cuanto de memoria perdiste? Si sabes tanto de todo... ¡Y te las das de experto! Entonces no debió ser mucho, ¿No? ¿... O si?'' Aunque eran demasiadas preguntas, muy rápidas, muy seguidas, y todas de carácter muy personal... Aiko trató de encajarlas de la manera mas suave que encontraba. ¡Que si bien seguía siendo ruda...! ''¡Necesito saberlo! Soy tu compañera. Y si tengo que velar por ti, entonces debo entenderte.'' ... Al menos tenia buena intención. No queriendo hacerle pasar un mal trago al respecto. ''¿Desde que llegaste a Akinomori, eh...? ... Ummm... Es cierto que antes, cuando nos encontramos en la puerta, lucias muchísimo mas pálido que cuando conversamos en la habitación. Creí que fue por el humo de las granadas... ... Mm, ¿Es que tuviste una visión en ese momento?'' Cruzándose de brazos, pensativa, tratando de hacer memoria sobre todas esas ocasiones en las que se encontraron, visualizando detalles tanto en Ephirel como en el propio entorno, buscándole un sentido al asunto. Para entonces, en un bufido, girar la cabeza hacia él, notándose sus ojos clavandosele tras la mascara, mirándolo fijamente. ''¿Cuantas...? ¿Cuantas visiones has tenido? ¿En que sitios ? ¿Y...? ... Mmm... ¿Que veias exactamente?'' Le cuestionó, al principio bajando un poco el tono de voz, al igual que el ritmo de sus pasos... ... Aunque de pronto dio una zancada, colocandosele delante. ''¡Soy la Guardiana de Akinomori! ¡De su presente, pasado, y futuro! ¡Todo lo que sucede en sus fronteras entra en MI jurisdicción! Incluyendo ayudar a pobres locuelos a hallar sus recuerdos. Así que... Cuéntamelo. ¡Ni lo escribiré, ni se lo diré a nadie mas! Puedes confiar en mi.''


[...]


Pese a lo que parecía desde debajo, aquellas escaleras eran larguísimas, acabando de llegar a la mitad del trayecto, distinguiéndose por fuera de la barandilla la enorme altura que había hasta el suelo. Por fortuna, todos los escalones hasta el momento estaban en su sitio, sólidos y firmes, ... aunque crujiendo de vez en cuando, junto al resto de la endeble estructura. Lo mejor, como ya había decidido hacer Aiko, seria andar poco a poco, lentamente, y con sumo cuidado... ... ¡La situación perfecta para charlar, sin duda! Aprovechándola, para ser ella la que ahora contestase.

''Hmmm... Tienes recuerdos que no son tuyos, y que pertenecen a un tal Ryoichi... Ryoichi... Kouzai.'' Repitió, frotándose la barbilla, ahora en serio. ''Um, um... Bueno, le oí contar su historia una vez a mi abuelo, pero eso fue cuando era muy pequeña... Aunque si no estoy metiendo la pata... Ryoichi es una figura histórica, de hace muchos, muchos, ¡Muchos cientos de años! ¡Taaal veeez mileees! ... ... ¿Así que por que? ¿Por que iba a tener un niño de ciudad recuerdos sobre él?'' Pero nada mas hacer esa pregunta, la chica se quedó en silencio. No por esperar la respuesta de Ephirel, ni siquiera para esperar a ver como reaccionaba, si no porque fijándose en su rostro... Aiko comprendió que él tampoco tenia idea. Que... hasta le molestaba y confundía no saberlo. Por lo que suspirando, negó de inmediato con la cabeza. ''... Ya, lo siento. Solo que todo esto me extraña mucho... ¡Es demasiado raro! Ephirel, criminal de guerra, amnésico, terrorista, que se hace llamar Demonio, y que tiene recuerdos sobre gente importante del pasado... Es tan extraño... ... ... ¡Pero no digo que me moleste! O que no te crea. ¡O que no me guste! ... ¡Al contrario! Me gusta lo extraño. ¡Es guay! ... Al menos mas guay que ver y oír las mismas cosas una y otra vez. ¡Ains...!'' Y bajando la vista, la chica redujo otro poco los pasos, terminando por detenerse del todo.

''¿Quieres saber lo que es un Astra, no? Um... No tengo problema con ello, ¡Pero te aviso! Soy muy mala explicando cosas... Así que si me equivoco en algo, ¡Pues lo siento! Y si me enrollo, ¡También! ¿Comprendido?'' Señaló, rascándose un poco la cabeza, aún dudosa, no queriendo tampoco confundir al ya revuelto chaval... Aunque finalmente bajando la mano por su cabello, sacudiéndola en el aire. ''Muy bien. ¡Los Astras...! También llamados Armastras ¡... Son armas! Armas... mágicas. ¿Ok? ... Pero no simples armas mágicas. ¡Son mágicas, si! ¡Solo que no lo típico que te encontrarías por ahí! Pues hay muchas clases de magias, ¿Sabias? No solo elementales, si no de tipos ancestrales y... ... ... Um. Estoy perdiendo el hilo... Ejem... ¡¿Que es un Astra?! Pues el resultado de un arma transformada en recipiente, cuyo interior es ocupado por un Espíritu.'' Aunque le costo entrar en cuestión, Aiko se centró a la vez que enfocaba la mirada en el chico, mirándolo desde unos escalones por encima. ''Imagino que ya sabrás lo que es un Espíritu, ¿No? Bueno, pues si no lo sabes... ¡Te lo explico también!'' ... Pero si, se notaba que le resultaba complicado entablar una conversación casual, no por nada se la escuchaba tan exaltada, tal vez por nervios, tal vez por entusiasmo.

''¡EJEM, EJEM! Un Espíritu es una criatura mágica de la naturaleza, ¡Y los hay de muchas clases! ¡De muchas! ¡Muuuchas! ¡MUUUUUUCHAAAS clases! Pequeñas figuras abstractas que aparecen y desaparecen... Entidades que representan elementos, o aspectos básicos de la región en la que habitan... Seres conscientes, con personalidad y mente propia, ¡Identicos a cualquier ser vivo inteligente! ... Y luego, también están aquellos que cargan con los ideales de dichos seres vivos. Alabados y glorificados... ¡Dioses y Diosas! ... ... Aunque no te engañes. Si bien durante la historia los Espíritus han sido clasificados, con títulos y descripciones... ¡Mi abuelo siempre dice que nada de eso sirve de nada! Que los Espíritus son criaturas fluidas, que cambian constantemente. Y que en muchos casos, como la magia misma, son... incomprensibles.'' Aseguró, asintiendo la cabeza, cruzándose de brazos. ''Ummm... Bueno. ¡Los Astras otra vez! Para que el Espíritu se introduzca en el recipiente, que es el arma, primero debes formar un pacto. ¡Lo cual no es algo sencillo! ... O si. ¡No lo se! Pero imagino que se trata de entablar una relación con él. Caerle bien, que confié en ti... Y entonces, si él acepta, podrá tomar el arma como su cuerpo, obteniendo esta los poderes del espíritu en cuestión. ¡Por ejemplo! Si este espíritu era un elemental de hielo, tu arma se cubrirá de escarcha, y podrá lanzar pinchitos de hielo, y congelar a tus enemigos, y salvarte de paraliti- ¡NO LO SE! ¡Nunca he tenido uno!'' Acabó por exclamar, estremeciendo los hombros, en un brusco bufido. ''¡Uuugh...! Lo he intentado... ¡Muchas veces! Llevé toda clase de dagas, espadas, katanas... ¡Pero a ningún Espíritu le interesaba! Siempre me ponen excusas tontas, como que la hoja no esta lo suficientemente afilada, o que la empuñadura es demasiado fea... ¡Bobadas! ¡Lo que pasa es que son unos egoístas que no quieren ayudarme con mi misión! ... O eso, o de verdad un pacto es algo complejo...'' Por fortuna, la explosión no duró demasiado, girando lentamente la cabeza hacia fuera de la barandilla, mirando a la ancha cámara subterránea. ''... Mi abuelo tiene uno. Una katana muy, pero que muy vieja. ... Um... Cuando le pregunté sobre ella, me contó que las armas-recipiente de mejor calidad solía fabricarlas un... armero... ¡Herrero legendario! Del que se decía que era capaz de forjar cualquier cosa, y que todas esas cosas, atraían a los Espíritus como abejas a la miel. Muchos de los mas famosos guerreros de la antigüedad portaron una o varias armas suyas, e imagino que la de mi abuelo también fue obra suya. ... ¿Debería quizás encontrarlo y pedirle que me fabricase un arma nueva?'' Musitó para si misma, pensativa, reflexiva... ... hasta que recordó que estaba hablando con alguien, y se giró de vuelta. ''... ¡Oh! Pues... ¡Eso! ¿Que mas puedo contarte? Cuando se forja un pacto con un Espíritu, este es irrompible, y dura para toda una vida. El arma deja de ser una simple herramienta, y pasa a convertirse en un compañero. Que te habla, apoya, y todo eso... ¿Muy guay, no? Jejeje.''
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Ephirel

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MensajeTema: Re: Villa y bosque de color naranja    Jue Nov 10, 2016 1:23 pm

{Mola ewe}

¡AGH! Y dale con lo de la amistad. ¡NGGGH! ¡Pero si ni siquiera se iban a ver nunca más! Cuando se fuera de Akinomori, partirían caminos. En fin... estrictamente si esa era su definición de amistad, no podía llevarle la contraria. Lo que sí que hizo fue no contestar, no decir nada más cuando le insistió en que le contara más sobre sus flashbacks, que cuánta memoria había perdido... "¿Cuanto de memoria perdiste? Si sabes tanto de todo... ¡Y te las das de experto! Entonces no debió ser mucho, ¿No? ¿... O si?'' Ugh. Agh. Auch. Aquello le golpeó duro en los sentimientos, haciéndole recordar amargamente que los recuerdos de su pasado, toda una vida, no eran más que una memoria difusa ahora. Temía que su expresión facial, ahora completamente libre al no llevar máscara (a diferencia de ella, que la llevaba puesta de vuelta) hubiera revelado más de la cuenta. ''¡Necesito saberlo! Soy tu compañera. Y si tengo que velar por ti, entonces debo entenderte.''

No siguió insistiendo en el tema, pasando a los flashbacks de Akinomori, lo cual Ephirel agradeció, aunque lamentablemente, el precio a pagar por cambiar de tema había sido alto para él, perdiendo la compostura habiéndole pillado con la guardia baja respecto a los asuntos personales, y revelando tal vez a traves de su faz cosas de las que prefería no hablar. Maldita chiquilla insistente... sigh. Asintió cuando ésta le preguntó si es que antes, había tenido un flashback también, y que si por eso lo vio tan pálido.

Como seguía callado, y ella seguía con ganas de charla, y como el camino por la escalera, al menos para ella que no levitaba, tenía que ser lento para evitar que la debilitada estructura se hiciera añicos, ella se puso a contestar por fin sus preguntas, sobre Ryoichi y sobre las Astras. Al parecer, ella quería una. Un espíritu propio, enlazado a ti, que te ayudara y tú le ayudaras. Un vínculo místico que- "...¿Y no sería mejor para eso que te compres un perro o algo?" le contestó Ephirel arqueando una ceja, respecto al asunto de las Astras, o Armastras, o hermanastras o lo que fuera. "Un loro, o un perro, o un Pokémon o algún otro monstruito de esos... ¿pero un bicho-persona, que posea tu arma haciéndola un arma PARLANTE, se meta en tus asuntos como si fueran los suyos, se ponga a juzgar todo lo que haces y encima te pida 'que cumplas tu parte del trato' y trabajes para él? O peor aún, que socialices con él, le cuentes tu vida o que le cantes una nana, que tiene sueño. ...Creo que paso. ¬¬U"


Dejando a un lado el asunto de las astras, la chica le había respondido sus preguntas, y él no las suyas. Como no podía ver la expresión facial de la chica, no sabía qué estaría pensando. Ahora que la chica se había abierto y había pasado a tratarlo de forma mucho más amigable que al principio, donde un poco más y le pateaba...  (espera, eso también lo había hecho, justo hacia nada)... igual tampoco quería ser demasiado cerrado, y ciertamente, él había preguntado primero, así que... al menos respecto a Akinomori... Tal vez sí que debería contarle lo que había visto.

"He tenido ya tres visiones en Akinomori..." comenzó a contarle por fin. "La primera fue cerca de la Torre Quemada. Cuando vi ese Fénix de oro y rubíes... ...vi una especie de monstruo de fénix real, que luchaba contra Ryouchi y alguien, a quien yo no podía ver, era como si yo fuera ese alguien. Decía que eramos amigos, pero yo nunca lo había visto en mi vida, o no recuerdo haberle visto en mi vida. Nunca he estado en Akinomori, que yo sepa, y vale que hay muchas cosas que no recuerdo pero creo que puedo estar seguro en esta. Y sin embargo, sentí durante el flashback que aquel tipo, Ryouchi era de verdad un amigo..."

"...Ryouchi tenía un Astra... me pregunto... ¿qué pasa con el espíritu cuando el humano o quien sea del mundo real, la otra parte del pacto se muere? ¿Sigue vivo el espíritu? ...¿Y si... y si las visiones que he estado teniendo eran del espíritu entonces, y no mías? Transmitiéndome los recuerdos de algún modo junto a las sensaciones que tenía... Heh... eso explicaría todo. Porque yo nunca he estado en Akinomori. Eso explicaría bastante el segundo recuerdo. El segundo recuerdo era algo así como que yo, osea, una chica rubia, que era yo (y ahorrate los chistes), estaba como enamorada de él. La visión me mostró un tierno abrazo, una sensación de cercanía, calor, seguridad... una promesa de amor. Parecía algo como una despedida. Lo mismo el tipo y su Astra estaban liados." se encogió de hombros. "Fue en la tercera visión que oí lo del Astra y el nombre de Ryouchi. En esta visión Ryouchi era un niño pequeño, mucho más joven que en las otras visiones, y llevaba un arma más grande que él en la mano que empuñaba con gran maestría. Decía que era suya y que habían sido compañeros desde siempre, y que quería unirse a una especie de Comando o algo así."

"Lo primero que pensé es en el Comando Pop'Star, pero ese grupo no existía para entonces... ¿no? ¿De qué año es Ryouchi? Miles dijiste ¿no? Estoy seguro de que el CPS no existía entonces. Pero bueno, tampoco es el CPS el primer comando que existiese en la historia."
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Villa y bosque de color naranja
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