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 ¡Una cita a ciegas!

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Luminary Umbrae
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Nov 27, 2016 7:54 pm

Tan tranquilo y absorto en sus pensamientos estaba, que ni siquiera el pasar de la reconocible figura de Leaf le hizo percatarse de la presencia de los Sin Nombre, aguardando, en su lugar, a la aparición de un camarero que le atendiese, ¡Para así poder beber algo! ¡Y disfrutar de la aún joven noche! ... Lo cual, por fortunas de la vida, sucedió mas pronto de lo esperado, cuando un apuesto hombre pelirrojo, ataviado en negro, y de considerable altura, se le acerco, preguntando... por su nombre. ''¿Huh? ¿Es que nos conocemos?'' Cuestionó, levantando la ceja en ligera confusión, aunque al mismo tiempo conservando su sonrisa relajada. ''... ¡Vaya, vaya! Si que debo ser famoso, para que hasta el personal de este bar me conozca. ¿Que querías? ¿Un autógrafo? ¡A mi no se me dan esos...! Pero si quieres podemos sacarnos una foto juntos, y colgarla en internet, o lo que vosotros, jovenzuelos, hagáis hoy en dia. ¡Juajajaja!'' ... ¿De verdad Ignus parecía tan joven comparado con él? ¡Pero si hasta era mas alto! Aún así, la lógica sencillamente rebotaba contra sus eufóricas carcajadas, tan felices, dichosas, y llenas de energías...

... Que la sola mención de Arlene se las hizo parar en seco.


''... ... ¿Hm?'' En un solo segundo, lo que tardó el hombre en sentarse a su lado, basto para que la expresión de Luminary se tornase del revés, entrecerrando sus azulados ojos, mirando fijamente al desconocido pelirrojo. No tenia idea de quien era, pero su voz... ... extrañamente su voz le sonaba de algo, como también el aire que traía consigo. Vivo, cálido... ardiente... ... No obstante, por mas vueltas que le diese, y mas que le observase de arriba a abajo, fue incapaz de darle un nombre a su rostro... Y aún así, sus palabras, su declaración de intenciones, y sobretodo... su pregunta final, bastaron para que las manos del Guerrero se apoyasen sobre la mesa, con ambos puños cerrados, tensando su espalda, endureciendo sus hombros...

''... ¿No es de mala educación sentarse en una mesa sin preguntar? ¿Sin ni siquiera presentarte?'' Comenzó, por supuesto, con voz muy seria, aunque sin llegar a ser todavía agresiva. ''Y cuestionarme eso... sobre Arlene... ... Hmm...'' De hecho, sonaba reflexiva, como si todavía tratase de encontrarle un sentido lógico a la situación. Girando la cabeza, cerrando los ojos, quedando callado unos pocos segundos mas, hasta que de pronto... Soltó un irónico suspiro. ''... ¡Pfff....! No seras por casualidad el que sacó a Arlene hoy de paseo... ¿Verdad?''
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-Ignus-

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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Nov 27, 2016 8:11 pm

"Heheh." una risa contenida y un trago del licor, bebiéndolo entero de un buche. "¡Camarero!" llamó, pidiéndole que se lo rellenara. "No, no. De hecho, mejor trae la botella." Giró la cabeza hacia Luminary entonces para mirarle a los ojos. Quedando unos segundos bastante largos, hasta que el caballero tuvo que parpadear. Entonces relajó la postura, suspiró con fuerza, rellenó el vaso con la botella que rápidamente el camarero le trajo, y, por fin, contestó...

"Puedes llamarme Señor Branestud."
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Luminary Umbrae
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Nov 27, 2016 8:49 pm

En completo silencio Luminary esperó a que el pelirrojo se explicase, que justificase su familiaridad con Arlene y con él, antes de que su paciencia se agotase, y tuviese que recurrir a un golpetazo en la boca del estomago, ¡Donde duele de verdad! Y eso le supuso erguir de nuevo la ceja ante las risas que se le escaparon, como también a la llamada del autentico camarero, al cual él miro marchar, en busca de la botella de licor que le habían mandado a pedir. Siendo entonces, cuando esta se poso en la mesa, sacudiendo suavemente el tablón...

"Puedes llamarme Señor Branestud."


...


......


..........


................



''........................... Y una mierda.'' ... Dando ahora él el golpetazo sobre el tablón. ''Tal vez no entienda mucho de historia reciente y tonterías de ese tipo... ¡Pero ciertamente, se quienes son los Branestud! ... Y se que alguien como tu es imposible que sea uno.'' Sentenció, empleando esa misma mano que puso en la mesa para señalarle, con una dureza y rudeza tan marcada... ... Que sin duda contrastaron con la sonrisa orgullosa que se le dibujo en los labios. ''Alice Branestud. ¿Te suena? ¿Eh, eh? Compañera de trabajo mía. Pelo rubio, ojos azules, piel blanca como la nieve... Rasgos que toda su familia comparte. ¡Sin excepción!'' Agarrando con su mano izquierda la botella, sirviéndose tanto a si mismo, como al supuesto Branestud pelirrojo. ''Así que... a menos que seas un noble rebelde, que decidió teñirse la melena... ¡Tengo la impresión de que me estas timando! ¡Jejejeje...!'' Metiéndole un amplio trago a la bebida, ... y eso que ni siquiera se había molestado en leer lo que era, no por nada tosió un poco al acabarse el vaso, sacudiendo la cabeza, tratando de reponerse raudo y veloz.

''¡COF, COF...! ¡UF...! ... Bueno... Seas quien seas... A mi eso me da igual. Tu me has hecho una pregunta, y yo a ti otra. Así que seamos hombres honestos y contestemos con sinceridad, ¿Eh?.'' Decisión que le llevo a golpearse el pecho con el puño, haciendo que la alargada marca destellase un poco, reluciendo su mirada. ''Bien, bien... ¿Que si soy el novio de Arlene? ... ... No. Solo soy un viejo amigo suyo. Trabajábamos juntos, y de vez en cuando quedamos para hablar de nuestras cosas. ¡Nada serio ni complicado! ... ¿O que pasa? ¿Es que ella te ha dicho algo distinto?'' Cuestionó, mirándole de reojo.
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-Ignus-

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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Nov 27, 2016 9:00 pm

Ignus se encogió de hombros. "El mundo es grande. El apellido Branestud no es exclusivo de tu amiga. ¿Sabes cuántos García hay en el mundo?" le preguntó, con una sonrisa burlesca. "No todo el mundo que se llame Branestud es noble, ni pertenece a la noble familia de los Branestud." le contestó. "Como los Blue." Tenía razón. Era un apellido, después de todo. ¿Quién le decía a él que no había más gente con dicho apellido? //SABIDURÍA DE LUMINARY INSUFICIENTE// En realidad, los Branestud, como la mayoría de familias nobles, eran muy recelosas con sus descendientes. Que surgiera una casa rama de la familia principal no hacía nunca sino traer problemas. Podía uno fundar su propia casa, su propia familia, pero entonces debería abandonar el apellido de Branestud.

¡Bueno bueno bueno! ¿Que los Branestud no eran pelirrojos? Su padre, o mejor dicho, su 'padre', es decir, su creador Regis Branestud, sí que lo era. ¿Significaba eso que el creador de Ignus era un noble rebelde? ¡Pufff! ¡A saber! Tenía interés de preguntarle tal cosa, pero había obtenido una información más interesante, Alice Branestud. A ella le preguntaría, después de localizarla... Sip. Tal vez no se atreviera ni de coña a visitar a Regis, pero... ¿un familiar? Había muchas cosas, muchas preguntas que quería hacerle a su viejo padre, cosas que quería saber, que necesitaba saber.

"Arlene no ha dicho que seas su novio, no... Pero por cómo habla de ti, lo parece." se encogió de hombros y bebió licor. "No me creo que seáis solo amigos."
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Luminary Umbrae
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Nov 27, 2016 9:38 pm

''... Hmmmm. Buena respuesta.'' Por lo menos le dejó callado respecto a ese tema, dudoso, desconfiado, rascándose la barbilla mientras lo observaba receloso... pero callado. Al fin y al cabo, debía reconocerle su ingenio, pues le había sacado el asunto del apellido Blue, y ante eso, por mas vueltas que le diese, no se le ocurría mayor justificación que un simple 'mote' caprichoso. ''¡Bueno, bueno...! Si no eres noble, entonces puedo quedarme tranquilo. ¡No me gusta el trato de 'usted'! ¡Ni tampoco esa falsa cortesía que traen consigo! ¡Tsk, tsk...! Así que mejor. Dos hombres normales y corrientes, que por un encuentro del destino comparten una bebida. ¡Ni mas, ni menos!'' Volviendo a rellenar su vaso, tratando esta vez de beber en pequeños sorbos, suspirando tras cada uno, sobretodo ante la mención de un noviazgo con Arlene, que por supuesto, le resigno a un profundo bufido.

''¡Buuf...! ¿En serio vas a insistir con eso? Para ser un completo desconocido, parece importarte mi relación sentimental con ella. Y no poco, precisamente.'' Le respondió, dando un trago algo mas largo, dejando, al acabar, el vaso sobre la mesa, aclarando la seriedad de su mirada, pero tampoco tanto como para borrar su sonrisa. ''Es cierto que, hará unos años, fuimos algo así como... novios. Nos conocimos, tuvimos nuestros momentos, nuestros encontronazos, y al final yo decidí ir por un lado, y ella por el suyo.'' Continuo, dándole vueltas al contenido del vaso. ''Yo marché a recorrer mundo... a vivir aventuras, conocer gente, y matar bichos fuertes... ... ... Y ella ingresó en los Sin Nombre.'' Pasando a mirarle de frente una vez mas. ''Y se, con mucha seguridad, que esa es la única familia que tiene. Nunca tuvo conocidos o amigos en Arcadis. Nadie de fuera, nadie externo la conoce. ... Al menos, no tanto como para mirarme como tu estas haciendo ahora. Jejeje...''

Con un ademan de brazo, Luminary le restó la importancia que aquello podría haber tenido, al menos, en lo personal. Al fin y al cabo, su memoria terminó enlazando los pocos detalles que le quedaban por unir, teniendo ya el nombre de aquel... 'Misterioso y candente pelirrojo', en la punta de la lengua. ''¿Es que eres compañero suyo? No solemos hablar del trabajo... La única vez que lo hicimos fue para comentar lo del Torneo. ... Ummm... Aquel kirby verde... y aquella elfa... ¿Como se llamaban? ... ... ¡Oh, si, y la peliazul! Esa se apellidaba como yo, ¿No? ¡Recuerdo haberlo leído en los periódicos del día siguiente! ¡Jajajaja!'' Si este de verdad era Ignus, ¿Significaría eso que habían mas Sin Nombre presentes? O por el contrario... ... ¿Arlene halló el coraje de salir con alguien de su entorno? ... ... Umm... Debía ser paciente con su investigación. Pues básicamente, en esto se había convertido su visita. En otra maldita investigación.
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Bombermans

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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Nov 27, 2016 10:33 pm

Kablo tenía un transmisor común, de esos de auricular y micro, conectado al walkie conectado al CPS, que Cool Spot fácilmente desactivó, rompiéndolo en mil pedacitos.

Citación :

Los presentes se giraron hacia Cool Spot. "Uh... ¿qué?" se estaba quitando la cera de un oído desinteresadamente. "Oh, sí si, voy."

Bajó de un salto, como el Kirby verde, y se trajo su propio taburete. Examinó el collar y el Medallón. "...Jodida tecnologia de Arcadis, esto parece un parásito alienígena en toda regla. Medidores del pulso y los signos vitales... enganchado al medallón... Pinchos... Inhibidor de habilidades natas... ¡Anda mira, pero si tiene un auricular y un micro y todo!" Con la mano, le dio una descarga al auricular, chamuscándolo en mil pedacitos, cortando la comunicación con el CPS inmediatamente.

"Sí, bueno. El chico tiene razón. Tiene un localizador, un enviador de señales, un lector de pulso etc etc etc. Sobrepasa todas las paredes. Demonios, creo que es el emisor más potente que he visto en mi vida. Una pena lo del micro ¿sí? Monitorizan tus señales. Así que la comunicación externa es innecesaria. Sigue vivo. No van a mandar una bomba nuclear... Aún. "

Le dió unas palmaditas en la espalda, le arregló la gorra, bajó del taburete y lo puso de vuelta en su sitio. "No hay nada que pueda hacer, a no ser que queramos volar todos en mil pedacitos." Y se sentó.

Pero lo que Cool no podia trastocar era el collar en si. Cosas como el localizador estaban fuera de su alcance. En cuanto los del CPS perdieron la señal del transmisor con Kablo, vieron que los SN habian incumplido su parte del trato del intercambio de espias, por lo que la cosa podía ir mal. Pero Kablo había salido de la base, cosa que el personal de CPS no tardó en darse cuenta. El pobre Bombermans, desde que volvió había estado todo el dia con ellos, tratando de restablecer la señal, o de averiguar alguna forma de hacerlo, o incluso organizar un equipo de rescate, discutiendo con McRich sobre el propio plan de los dos. Dudando, dudando, trabajando, sufriendo por la seguridad de su amigo durante la misión. El pobre había acabado sucumbiendo al cansancio y se habia dormido sobre una de las mesas de comunicaciones. Uno de los del personal de comunicaciones le puso una mantita, y lo dejó descansar.

Hasta que el tipo de guardia, (porque eran altas horas de la noche ya y el resto del personal se había ido), el tipo que estaba guardia, que jugaba al solitario en las cartas mientras miraba de cuando en cuando la localizacion GPS de Kablo, se dio cuenta de que había cambiado. Inmediatamente despertó a Bombermans, y juntos se pusieron a trabajar, tratar de localizar donde estaba, EXACTAMENTE donde estaba, y tambien tratar de establecer alguna comunicacion.

Y por fin, Bombermans la encontró. La encontró maldita sea. Kablo tenía un casco que mostraba imagenes, datos. Cosas.

Y con el equipo de última generación, cortesía del Gobierno de Business City, que tenía delante, Bombermans podía perfectamente hackearlo.

Citación :
//Conocimientos informáticos: (1 Punto) Bombermans es capaz de manejar cualquier sistema operativo, así como hackear {jakear KFS (?)} y crear virus.//

Un texto se mostró frente a la pantalla de Kablo, sólo podía verlo él.

¿CONEJITO WEEDLE?
SOY YO
¿TODO BIEN?
¿PUEDES VERME?
PUEDO VER LO QUE VES
¿QUÉ ES ESTE FILTRO RARO A LO TRON? DEJA QUE LO ARREGLE... UN MOMENTO...

YA



Ahora Kablo podía ver que quien tenía delante no era Leaf con el casco, sino... ¡Arlene!

Pero ni Arlene, ni los demás Sin Nombre, tenían idea alguna de que el casco de Kablo había sido hackeado.
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-Ignus-

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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Nov 27, 2016 11:41 pm

"Eso es. A mí tampoco. Yo pienso que todo el mundo debería considerarse, ante todo, como un igual. Ya sea enemigo, amigo, pareja, jefe, familia..." Como su asiento no tenía respaldar, lo que hizo fue reclinarse sobre la barra. "Exactamente. Dos hombres normales, teniendo una conversación normal." asintió con una sonrisa aliviada. Le interesaba mucho la conversación, así que escuchó con atención lo que Luminary tenía que decirle de Arlene. Hasta hacía tan solo unas horas, no llegaba ni un dia, pensaba que la conocía bien, pero no podía estar más equivocado con ello, y así lo descubrió tras todo el jaleo de Noreyino. Por desgracia, la persona que creyó ver y a la que reclutó, no era la que creía haber visto.

Había pensado que quizás esa noche tranquila en el bar podría darle las debidas disculpas a su compañera Sin Nombre, hasta que vio a Luminary en las sillas del bar. Entonces, supo que no había sitio para él aquella noche. Kablo, le dejaría con Leaf. Con suerte harían las paces. Miranda y Kiru, buenos amigos, disfrutarían de la compañía el uno del otro. Y Ignus, que se había autoinvitado... Se iría tan pronto como apareció.

Sin embargo, al menos, eso no le quitaba de disfrutar de una buena conversacion con el exnovio de Arlene. Huhuhu. Al menos le alegraría la noche saberlo. No podia evitar sentirse algo celoso porque este tipejo ocupase el lugar que él había planeado, pero dejaría a Arlene en paz.

"No, en realidad no nos conocemos. Ella no ha hablado directamente conmigo." No mentia con esto. Desde que era humano, Arlene no había hablado con Arlene. Ella se la pasaba en su estudio, estudiando, estudiando y estudiando. Dedicada a la causa, sin duda. Como siempre, aquello era un problema de dos. Ignus tampoco se había atrevido a acercarsele y hablarle, y lo que hubiera sido una broma de recordarle 'Dijiste que saldrias conmigo si me convertia en humano'. Pronto se volvió en un temor. Así que como ella no se acercaba a él, ni él a ella, acabó dándose cuenta de que no habían hablado directamente el uno con el otro. "Supongo que yo era un stalker. Un acosador. Pero he pasado página. Casi. Hasta que te vi a ti."

Y entonces lo besó apasionadamente
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Luminary Umbrae
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Lun Nov 28, 2016 3:17 am

Confiaba en sonsacarle alguna información interesante, datos sobre el resto de miembros de los Sin Nombre, de su base, actividades, y objetivos, por lo menos, lo referente a su presencia allí, a sus motivos para estar en un bar tan lejano de su preciado bosque... Aunque al mismo tiempo, tampoco esperaba gran cosa. Ignus era el portero, ¿No? Sobre sus hombros recaía la protección y guardia de su escondrijo, así que, incluso fingiendo ser un curioso hombre inofensivo, imaginaba que no dejaría escapar apenas nada. En el mejor de los casos, posiblemente hasta le diría que no tenia ganas de hablar de temas laborales. ''... Uhmmm...'' Al fin y al cabo, podía notárselo en la cara. Disimulado con una sonrisa y gesto tranquilo, palabras casuales, y actitud resuelta... ... Pero sus ojos marcaban un sentimiento muy distinto, uno que se conocía demasiado bien: Melancolia. Como si hubiese algo, algo entre sus comentarios sobre Arlene, sobre como se refería a ella, y a sus intenciones verdaderas... Algo... algo... ... Que le llamaba la atención. Dejándole muy atento, mientras bebía sorbo tras sorbo, acomodado en el asiento, mirándole de reojo, y sonriendo y riendo por lo bajo cuando sentía que debía hacerlo... Hasta que finalmente dejó el vaso sobre la mesa, moviendo su mano... posándola sobre le hombro del pelirrojo.

''Eres sincero...'' Le dijo, con un tono que ya no sonaba brusco o impetuoso, si no tranquilo, cercano... ''... Y eso me agrada. ¡Mucho, de hecho!'' Dándole una de sus habituales palmadas, que a Ephirel le habrían hecho perder el equilibrio, pero que a alguien de la altura de Ignus, solo le descolocarían un poco la postura. ''Cualquier otro se habría sentido incomodado en tu situación... O sencillamente, no se habría atrevido a encararme. ¡Y tu...! ¡Tu no solo has hecho eso! ¡Si no que ademas... me has confesado que acosabas a mi Ex! ¡AJ AJAJAJA!'' Riendo felizmente, al principio, tal vez, dejándole unos segundos de incomodidad, como esas situaciones en las que todo parece ir bien, pero el peligro acecha donde menos te lo esperas... ... No obstante, aunque su mano apretó el hombro del pelirrojo, quedo en claro que no era por agresividad o enfado... Si no por cordialidad. No muy distinto... a un amigo de toda la vida. ''¡Aaah...! Si... Ella me llamó para que viniese a hablar con ella. Tenia cosas que hacer, se sentía nerviosa, y me pidió que le hiciera compañía... ... Muy típico en ella. Cada vez que se siente mal, o débil, o frágil, trata de refugiarse detrás mio... ¡Como si fuese una especie de escudo que la protege! ¡AJAJAJAJAAJA! ¡Jajajaja! ¡Jajaja...! ¡Jaaa...!''


''... Pero hasta yo se que eso no es lo correcto.''


Su mano soltó el hombro de Ignus, y en su lugar agarró junto a la otra el vaso de cristal, manteniéndolo apretado sobre la mesa, en una mezcla entre tranquila pasividad, calmada sonrisa, ... y triste molestia. ''Antes de vosotros, de los Sin Nombre, ella no tenia ninguna familia a la que recurrir. Ni padre, ni madre, ni hermanos. ¿Sus amigos? ¿Sus ÚNICOS amigos? Yo, y otro Soldado, con el que ya ni se lleva. ... Así que al final, yo tuve que hacer las veces de familia, amistad, y amorío. Todo para que pudiese ser un poco feliz. En medio de una vida miserable, carente de sentido...'' Mirando con fijeza el licor azulado, viéndolo dar vueltas en el interior del recipiente cristalino. Repitiendo ondas, repitiendo giros, repitiendo... un ciclo constante. Que no avanzaba ni se detenía. Siempre igual. ''... Sin embargo, eso se acabó. Yo soy parte de su pasado. De algo que ambos decidimos cortar. Tuvimos nuestro momento, y ese momento terminó hace mucho. ... ... Y no es que aquello me molestase, ¿Eh? ¡Al contrario! Para mi Arlene sigue siendo una fantástica amiga, que siempre podrá contar conmigo para lo que pida. ... Sin embargo, ya no soy su novio. Ya no soy lo único en su vida. Y por tanto... no debería seguir teniendo el derecho a protegerla constantemente... de si misma.''

''Ella tiene una nueva oportunidad de empezar. Vosotros, los Sin Nombre, se la disteis. Le ofrecisteis un hogar, cuando ningún otro se lo habría dado. Le entregasteis un propósito, a alguien que no tenia a nada a lo que aferrarse. Y le otorgasteis mas amor y atención... que la que yo podría haberle dado jamas. ... ... Y aún así, sigue usándome de ancla. Incapaz de afrontar sus miedos... incapaz de vivir feliz... feliz de verdad... con vosotros. Pues en el fondo continua igual de asustada que cuando abandonó Arcadis. Insegura de si misma, insegura de lo que ella quiere en verdad. De sus sentimientos y emociones. De su propósito en esta vida... ¿Pero de que es la culpa? ¿De su inmadurez? ¿De un trauma severo? ... ¿O tal vez fui yo? ¿Que nunca me atreví a dar un paso radical? ... No obstante, ¿Que paso debía ser ese? ¿Exigirle un cambio? ¿Abandonarla sin avisar? ... Eso no seria lo correcto... ¡Seria cruel! ¡Injusto! ¡INHUMANO! ... ... ¡AGH!''


*PLACK*


Su mano se terminó de cerrar del todo, golpeando la mesa con tanta fuerza, que su vaso 'saltó' unos pocos centímetros, antes de caer de nuevo en su sitio, salpicando, pero sin llegar a derramarse... No diferente a Luminary, que aún con clara frustrado en su gesto y postura... consiguió mantener una sonrisa mas o menos visible, a modo de mueca triste y cansada, dándole a entender a Ignus, que esto no era cosa de un día, o una semana o un mes... Si no que posiblemente, llevaba pensándolo desde el inicio. A modo de carga. A modo de carga culpable. ''... Jejeje... ¡Jejejeje...! Por supuesto, cada persona es un mundo, ¿No crees? Mientras que yo avancé raudo a un futuro inseguro, ella prefirió atarse a una vida cómoda y agradable. ¡Tener su familia! ¡Conservarla! ¡Protegerla...! ... ... Y si tan solo tuviese a alguien que la amase... Alguien que le diese lo que cree ver en mi... ... ...''




''Entonces todo seria perfecto para ella.''
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Lun Nov 28, 2016 11:24 pm

"Una vida miserable y carente de sentido ¿huh?..." ... Ignus miraba su vaso sobre la mesa. No podía decir que supiera qué era aquello. ¿O sí? En otro cariz muy distinto, de otra forma, bajo otras circunstancias. "Ahhh... sí, es que es cierto. Tengo mucho que aprender todavía en la vida." dijo, más a sí mismo que a Luminary. Después de todo, técnicamente tenía muchos menos años que Arlene. Era un elemental que nacio sabiendo. Un elemental que no tenia cuerpo, que no tenia futuro, que no tenia familia. Encontró las tres cosas gracias a los Sin Nombre. "¿Protegerla de sí misma? Creo que puedo intuir a qué te refieres, pero explícate."

Luminary golpeó la mesa. ¿Por qué tanta frustración? ¿Qué le pasaba, qué temía o qué le molestaba? ¿Qué le hacía irónica y frustrante gracia? Ignus terminó su vaso. No lo rellenó más. Se levantó de la mesa. "Alguien como tú ¿eh? Un sustituto. Una mentira perfecta para ella, pero una mentira de todas formas."
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Luminary Umbrae
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Mar Nov 29, 2016 12:53 am

Aunque explotó de rabia con un golpetazo hacia la mesa, riendo tan irónico como frustrado, su rostro no tardó mucho mas en apaciguarse otra vez, quedando... sereno, y en paz, sosteniendo con la mano la hasta entonces temblorosa bebida, la cual, tras echarle un ultimo vistazo, bebió en un único trago. Suspirando, respirando, y en contraste con su compañero pelirrojo, acomodándose sobre el asiento, acabando por mirarle fijamente. ''Dijiste que la acosabas, ¿Verdad? Que por lo menos la has mirado desde la distancia. Hacer sus cosas, hablar con otros... ¡Ser ella misma!'' Contestó, señalándole entonces con la misma mano que sostenía el vaso, estirando algo mas su sonrisa. ''Jejeje... Entonces ya debes saber a lo que me refiero con 'Protegerla de si misma'. ¿O es que nunca te has parado a fijarte en sus ojos? En esos ojos rojos... Grandes y brillantes. A veces hermosos, a veces intimidantes... Dando la sensación de que te devoraran si te acercas demasiado. Para bien, o para mal... ... Y sin embargo, por mas que con ellos busque transmitir dureza, seguridad, y convicción... ... ... ¿Que es ese brillo que siempre tienen? ¿Que siempre, SIEMPRE transmiten? ... ¿Si no miedo?'' ... ... ''Miedo a fastidiarla. A fracasar. A equivocarse. A causar un mal irreparable. A arruinar su propia vida, y la de todos los que la rodean. Esta asustada. Constantemente. No de vosotros, no de mi, no de nadie mas si no de si misma. Como si su interior fuese una bomba de relojería. Como si su presencia fuese una sentencia que sus manos son incapaces de cambiar. ... Y si un día le sucediese algo... ¡Si un día, se golpease con la realidad! ¡Y eso la hiciese caer! ... ... ¿Como crees que reaccionara, Branestud? ¿Como?''

''¿Crees que tendrá las fuerzas para levantarse y encarar las consecuencias?''
''¿O crees... que sin su querido Luminary para apoyarse...?''

''¿Simplemente cometerá la peor de las locuras?''


...


...



... Durante todo su discurso Luminary no borro la sonrisa. Mantuvo rostro, mirada, y tono mas o menos igual a lo largo de aquello... Siendo solo al finalizar, cuando sus ojos se giraron de vuelta a la mesa, algo cabizbajo, receloso... ... Pero con la mueca doblada todavía en su sitio. Una verdad demasiado molesta... que ya ni siquiera era capaz de tragar en tristeza. ''No, no... Ella no necesita mas mentiras. Alguien como yo... solo empeoraría mas las cosas.'' Admitió, asintiendo para si mismo. ''Lo que le hace falta es pasar pagina de una vez. Alguien distinto a lo que yo le di. Un amor... diferente. Que le niegue sus locuras. Que la apoye en sus decisiones. Que le demuestre que no todo en esta vida lo escribe una única persona. Y que ella, como tu y como yo, es igual de capaz de crear su propia historia. Sin depender de nadie mas, pero tampoco... de quedarse sola.''

Pero como todo, se notaba que aquello marcaba el final de su reflexión, no por nada Luminary se acomodó todo lo que pudo, colocando ambas manos tras su cabeza, tardado algo mas en mirar a Ignus, de reojo, con un único ojo abierto. ''¡Uff...! Si ya te vas a marchar ya... hazme el favor de llamar al camarero, ¿Quieres? He de decirle que tengo hambre... Y que a poder ser, quisiera cambiar de mesa. A una mas grande, mas intima y tranquila. ¡Este sitio me esta dejando sordo! Y ademas, creo que queda muy a la vista...''


''... Y no me gustaría joderte tu cita con ella...''
''Ignus.''
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Mar Nov 29, 2016 5:38 pm

Se le ocurrieron un par de contestaciones a lo que decía Luminary, como que no estaba de acuerdo en absoluto, como que Arlene, más que necesitar a un hombre que le llevara por el buen camino necesitaba aprender a quererse a sí misma. Pero se mantuvo callado, porque meterse con el ego de Luminary Knight Umbrae alargaba las conversaciones. No dijo nada, ya que estaba a punto de irse, y solo le estaba escuchando. Esbozó una sonrisa divertida al ver cómo Luminary reconocía a Ignus, el elemental de fuego, en una persona de carne y hueso. Así que Arlene sí que le había hablado de él ¿eh? No sabía si sentirse halagado, u ofendido, de que la chica hubise hablado de él y su nueva forma, pero eso si, sin haberse parado en ningún momento a hablar con él. Pero además de eso, la suposición de Luminary le hizo reir. "¡Juh... ¿pero qué dices? ¡JA JA JA JA JA! ¿Joderme mi cita con Arlene?" Ignus se tuvo que girar hacia él. Extendió los brazos y arqueó una ceja.

"¿No te acabo de decir que ella no ha hablado directamente conmigo, Luminary?" inquirió. "¡No estamos en una cita! ¡TÚ estás en una!" le dió un par de golpecitos en el brazo, como felicitándole por ello. "Pasadlo muy bien, ¿vale? En cuanto al camarero..." Ignus se desperezó con tranquilidad, y bostezó. "Uaaahh... Yo no trabajo aquí, Electro-Man. Utiliza ese vozarrón carismático tuyo para llamar al camarero tú mismo, ¿sí?"

Y dándole otro par de golpecitos 'cariñosos', el hombre de fuego se marchó por donde había venido. Sin despedirse de los Sin Nombre ni nada. Total, se había autoinvitado solo, y ya no tenía ganas de ver a Arlene, la Sin Nombre ejemplar, que estaría como buena Mano Derecha del Agua con Miranda y con Kiru. En cuanto a Leaf y Kablo... Bueno, mejor dejarles solos, tenían mucho que hablar y ponerse al día.

Especialmente, teniendo en cuenta que a Noreyino le quedaban prácticamente dos días de vida.
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Miér Nov 30, 2016 12:36 pm

"... Um... Huh..." Diferentes sonidos hacía Leaf. Como si estuviera digiriendo todo lo que le había dicho. ¡Y con razón! Le había dejado en jaque. Sabía que tenía razón, ahora tenía que asimilarlo. ¿Darle la razón? Obvio que no se la daría. ¿Volver con él? Pft, ni soñarlo. Pero ahora que habían establecido los términos, lo que Kablo era capaz pero se negaba a hacer, ahora podrían hablar con el nivel correspondiente a cada uno. Kablo, como el gentil león, y Leaf como la valiente gacela- QUE ACABABA DE DARLE UN PISOTÓN BAJO LA MESA.

"¡A-ay! ¡Oye!" Se quejó con un tono de voz ligeramente alto, pero sin querer llamar la atención. ''No.'' Dijo simplemente la elfa. ¿No? ¿No qué? ¿¡No qué!?

''Escúchate a ti mismo. Piensa lo que estas diciendo. Razónalo. Y dime... ¿Era esto lo que querías decirme?''

-... ¿Qué?- Su cara cambió totalmente, de una pícara sonrisa a una mirada confusa.

''¿De verdad era esto? ¿De verdad? ¿DE. VERDAD?''

Kablo creía estar seguro hasta ese momento. Hasta se había sentido victorioso... Pero ahora... Las palabras de Leaf le estaban confundiendo. ¿La había cagado? Sí, era consciente de eso... ¿Pero qué tanto?

''... ... Porque ahí esta el problema, Kablo. Si esto es lo que quieres... Si tu único motivo para hacer todo esto es... ese. ... ... Siento decirte que no lo comparto. Ni hoy, ni mañana, ni pasado. Y no solo eso. Si no que lo que pasó alguna vez entre nosotros. Lo que tu decías sentir por mi...''

''Me habrá quedado claro que fue una absurda y egoísta falacia.''

-... ¿Eh? ¡¿EH?! ¡¿NANI?!- Le había tomado totalmente por sorpresa, como un yunque que cae a toda potencia y a toda velocidad. ¿Por qué este planteamiento? ¿Por qué ahora? ¿Por qué... Por qué se alejaba? ¿Acaso la había asustado? ¡No quería hacerlo, solo establecer dominancia! El Kablo de antes sólo le hubiera endulzado los oídos, le hubiera dicho cosas bonitas, le hubiera hecho regalitos o le hubiera hecho mimitos.

Cosas que, como bien se enteró hace años, no son suficientes para demostrarle a alguien que lo amas. Para hacer que confíe en tí. ¡Este era un Kablo distinto! ¡Fuerte, decidido, autoritario! ¡¿Acaso no todas las chicas querían un chico malo que vista con ropas negras pegadas al cuerpo, cual cantate de K-pop, que la trate como un objeto sin valor?!

Leaf se había alejado todo lo posible... Y ahora miraba lejos, como si al pronunciar estas palabras ella no quisiera estar aquí. ''Exiges, pero no sientes. Pides, pero no das. Te piensas que por hacer algo, eso ya nos obliga a todos, que ya me obliga a mi, a hacer lo que tu quieres... Y en consecuencia... Tu simplemente no me quieres. Solo me deseas. No como un hombre a una mujer. No como un novio a una novia. ... Si no como un dueño... a una... ... cosa.''

"Pero..." Lo que decía era............ Duro....... Pero justo. Tenía... Tenía sentido, demasiado sentido.

''No eres capaz de ver mas allá de tu propia fantasía. No quieres entender, mucho menos aceptar, que otras personas tienen motivaciones e ideas distintas a las tuyas. Sus propias emociones. Sus propios sentimientos. Y es eso, Kablo. Es eso. ¡Ese es el motivo! No lo que sucedió durante el Crucero. No lo que paso con aquella mujerzuela en la piscina. Porque yo... de verdad... ¡De verdad esperaba a que madurases! Pensé que si lo dejaba estar, que si te dejaba a un lado... madurarías como pareja, como hombre, como persona. Igual que hice yo. Que tu mismo vieses los errores en tu corazón, y los arreglases...''

"¡Pero...!" ¡Si era ella la que no quiso entender! ¡La que no quiso que se aclarasen los malentendidos! ¡Robina no era nadie, la había conocido literalmente arriba del barco! ¡Era culpa de ella! ¡Y de Arlene, esa lengua de serpiente!

... Pero hablaba con verdad, Kablo se negaba a aceptar algo más que su visión... Este mismo día ya se había negado a aceptar la visión de los Sin Nombre, sus ideales... No quería entenderlos... Cuando entró, no entró pensando que podría volverse 'de ellos.' Seguía aferrado a sus ideales de heroísmo, sus ideales prestados del Comando Pop'Star... Toda esta situación era la prueba exacta... Leaf hablaba con verdad...

''... Pero en lugar de eso, ¿Que es todo esto? ¿Que es? Hablas de que me valoras, y aún así eres incapaz de aceptar mi decisión. Insistes en querer darlo todo por mi, y sin embargo estas dispuesto a arrebatarme mi vida si no hago lo que me pides. Y me restriegas tus logros en la cara, como si algo de eso importase en lo mas mínimo en como o no debo sentirme a tu lado... ... No solo no has madurado, si no que al contrario... Te has vuelto un monstruo. Un monstruo malcriado, que cree que un desganado perdón lo arregla todo. Que debe ser amado, querido, e idolatrado... Y que todo debe girar a su alrededor... por algún motivo... que aún hoy sigo sin entender.''

... Que alguien le avise a la Adalid que esto era suficiente... Ya había entendido la lección, o al menos, pensó que ya la había entendido... No quería más sentir ese dolor en el pecho, esa sensación desgarradora de culpa al entender que ella tenía razón... Todo lo que había hecho, todo lo que estaba haciendo, lo que acababa de decir... Lo habían convertido en un monstruo...

En esos momentos es cuando se sintió totalmente aislado del mundo, encerrado en su pequeño infierno personal. Al parecer Ignus estaba cerca charlando con un tío que golpeó la mesa, Miranda y Kiru estaban lejos mirando una tableta. Nada de eso importaba, no hacían más que remarcar lo solo que se sentía aunque estuviera rodeado de gente.

Todo esto, el motivo porque ella estuviera aquí eran fruto de su capricho. ¿Y qué hacía él para agradecerle su presencia? Pavonearse frente a ella, presumirle los riesgos extremadamente estúpidos que había tomado para hacer esta reunión posible. Ahora es cuando todo caía en cuenta a su cegado raciocinio, ¿Qué diantres estaba haciendo?

Leaf negó por última vez con la cabeza.

''Asi que no. La respuesta... es que no. No te aborrezco, no te odio. Y si de verdad fueses a cambiar, si de verdad hubiese una sola posibilidad de que volvieses a ser ese chico humilde, agradable, y comprensivo que una vez fingiste ser... Hasta seria capaz de perdonarte. ... Pero ahora mismo... en este preciso instante... ... No te quiero. Pues no soy capaz de entregarle mi corazón a una persona que me amenaza, que maltrata a mis compañeros, y que... sencillamente... no me entiende.''

... Crack.


''... Por eso... mismo... Insisto en preguntarte... ... ¿Que harás al respecto?'' Dijo una última vez, comenzando a subir el tono ''¿Amenazarme con la bomba? ¿Tirar de ella? ¿Explotar?''

No... Para qué intentarlo... Ya estaba muerto por dentro...

''Mira donde estamos. Esto no es la Base. Esto es un Bar cualquiera de una ciudad cualquiera. Con gente que para ti, y tus amigos del Comando, son civiles inocentes, a los que cuidar y proteger. ... Si detonas la bomba, tu, yo, y todos ellos morirán. Causaras un estrago de vidas humanas, en una nación extranjera... ¿Y todo para que? ¿Para quedarte satisfecho en tu capricho? Matar a cientos... Solo por ser incapaz de aceptar el rechazo de la mujer que dices querer...''

... "No, yo..."

... Las palabras no bastaban. Kablo miró para abajo. Era incapaz de mirarla a los ojos. Tenía razón. Tenía razón en todo. Era un niño caprichoso, un idiota malcriado, un monstruo. Un loco capaz de matar a miles de personas porque era incapaz de dejar ir un amor de la infancia, un amor que según él había perdido injustamente... Y que ahora mismo no sabía si realmente quería... Ese mismo día había dudado del mismo, ¿Por qué estaba aquí? ¿Qué podría decir ahora? ¿Acaso... Debía hacerle caso?



...



¿CONEJITO WEEDLE?

... Si tan solo pudiera volver atrás...

SOY YO

... ¿Acaso podía volver atrás?

¿TODO BIEN?

... ¿Acaso tenía sentido seguir?

¿PUEDES VERME?

... ¿Si se quedara inmóvil... Cambiaría algo?


PUEDO VER LO QUE VES

...  Tal vez... Debía empezar de cero...

¿QUÉ ES ESTE FILTRO RARO A LO TRON? DEJA QUE LO ARREGLE... UN MOMENTO...

... ¿Había aprendido la lección?

YA




...




Nah.



"¿Sabes? Me encantaría escuchar la versión instrumental del tema You'll Be Back del musical Hamilton. ¿Te suena? Creo que sería una excelente canción de fondo para esta situación." Exclamó en un tono alto, como si hablase al aire y esperase que alguien más lo escuchase.

Kablo se había acomodado otra vez. Había puesto sus codos sobre la mesa, había unido sus manos, y había puesto la cabeza sobre ellos. ¿Cómo no lo supo? Por algo tanto casquito y misterio. Bah, siempre lo supo. Sólo que no específicamente así. ¿Cómo iba Miranda a hacer algo bueno por él? Seguro todos estaban confabulados. Arlene, aunque sus ojos se veían sinceros, segurísimo se moría de risa por dentro. ¿Dónde estaban las cámaras? Miró alrededor. Recordó a Kiru y Miranda en una mesa del mostrador, mirando una tableta. Seguro lo estaban mirando, y por eso se estaban riendo tanto. Ignus se estaba retirando, iba en camino hacia la puerta dejando al señor en la mesa. El señor estaba enojado, porque le había dado un golpe a la mesa que por poco no la hace volar... O tal vez... ¿Se estaría riendo tanto que no podía contenerse? Ignus le había prestado el traje, ¿Acaso él también estaba metido en todo esto? Sí, por supuesto. ¿Cómo alguien iba a tratarle tan bien incluso siendo enemigo? Estaba tratando con terroristas, por Afrodita.

Y Leaf, seguro le estaba mirando ahora mismo. Riéndose de como cayó redondito en la trampa. Riéndose de lo lejos que llegó por ella, y ahora cómo eso venía a pagarle factura. Como ahora seguro se pondría a llorar. ¿Acaso humillándose así podría evocar el mínimo atisbo de sonrisa en esa hermosa boquita de ella?

... ¿Entonces por qué detener el show?

"Oh, Leaf, amada mía. Creo que no me he explicado bien... Esto de las palabras no es lo mío... Puede que me hayas malinterpretado. Si tan solo tuviera otra forma de explicarme mejor..."

Sin previo aviso, los parlantes cambiaron de su música de ambiente a poco volumen a unas notas de piano en volumen más alto, unas notas que Kablo reconocía bien.

"Ah, mira qué casualidad."

-Impecable como siempre, Conejito Weedle.-


Conociendo a Arlene, ella debería estar esperando lo peor. ¿Cantaría en un momento así con Leaf? Y peor aún, ¿Esta canción? Por supuesto que no, pero... Arlene no era Leaf. Y que Kablo supiera, la única de los Sin Nombre que conocía este hobby era Leaf... Y le encantaba ese shock. Y la vergüenza que le haría pasar a la peliblanca.

"Tú dices..." Sin moverse, miró hacia arriba curioso. Levantando la voz.

"El precio de mi amor no es un precio que quieras pagar..." Puso una cara triste, y luego se acomodó en el asiento.

"Me llooooras..." ¡Si él sabía que ella lo extrañaba tanto como él!

"Pero luego te escondes en la maleza si me ves pasar..." Oh, porque todos recuerdan esa vez en que casi, casi se cruzan en el bosque luego de tanto tiempo.

"¿Por qué el llanto?" Levantándose de la mesa y asomándose en la misma, tomó a Arlene del mentón y la hizo levantar la cabeza.


"Recuerda que hicimos un trato esa vez en el claro." La miraba a los ojos pícaramente, con una sonrisa victoriosa. Seguramente, Leaf le contó a Arlene sobre aquella vez del encuentro en el bosque.

"¡Y ahora me vuelves locooooo!" Levantándose de la mesa, dio un giro con los brazos extendidos y levantados hacia arriba.

"Recuerda, a pesar del conflicto, yo soy tu hombre..." Deteniéndose, se acercó a ella y la reverenció respetuosamente...

Para levantarse rápidamente.

"Volverás. Pronto verás." Apoyándose en la mesa, moviendo las posaderas, la miraba con gusto.

"Recordarás, y pronto mía serás." Le acarició la cabeza y, ante el miedo de una bofetada, echó un salto hacia atrás.

"¡Volverás! ¡El tiempo lo dirá!" Le señaló con el dedo índice, con una sonrisa ganadora.

"Recordarás que te hice sentir muy bien." Levantando la ceja, la mayoría de los hombres del bar dejaron salir un sonoro 'Ooooohhh!' mientras Kablo aprovechaba y se acercaba a Kiru y Miranda, sin dejar de mirar a Arlene.

"¡Torneos terminan, cruceros se hunden!" Sin siquiera mirarlos, empujó un poco a Kiru para echarlo hacia atrás sin tirarlo y apoyándose en la cabeza de Miranda la hizo bajar un poco mientras huía rápidamente para evitar cualquier represalia.

"¡Todo eso, lo vimos pasar!" Alejándose estratégicamente de los dos generales enojados. Haciendo crecer dos lianas a sus lados, sólo en caso de necesitarlas.

"Y si de ti, me quieres apartar..." Tomó dos paraguas del perchero y se los lanzó a las lianas, mientras desenvainaba su propio cetro. Con el mismo apuntó al horizonte, mientras las lianas abrían los paraguas al unísono.

"¡Enviaré un batallón armado para recordarte de mi amor!"


"Darara datá! dat dara darayará" Cerrando los paraguas, las lianas se movieron de un lado a otro {Sin desplazarse, porque claro, no son trífidos} Mientras Kablo bailaba alrededor. Cantando alegremente.

"Dat, darararayrará! Dararat! Datayará!" Mirando a los demás clientes. Los invitados, Ignus, su compañero, Leaf... Mientras continuaba cantando como si no hubiera visto nada ni nadie diferente.

"Dararara taaa, dat! Darararayyyrará" Incitándoles a cantar con él, enseñándoles la letra.

"Darara ta taaa!" ¡Moviendo las caderas y dando un rico mid-chorus!


"¡Dices que nuestro amor se acaba y no puedes seguiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiir!~" Tomando su cetro como micrófono, lo puso cerca de su boca y lo inclinó como una mujer a punto de recibir el beso de su vida en una película de los ochenta.

"¡Tú serás la que se queje, cuando me te deje iiiiiiiiiir!" Moviendo la pelvis y girado el brazo cual rey del rock original.

"¡Y no, no cambies de tema!" ¡Recuperando la postura!

"¡Tú eres mi atracción suprema!" ¡Apuntando a Arlene!

"¡Mi dulce, sumisa sierva!" Abrazando su cetro con amor...

"¡Mi leal, real princesa!" ¡Blandiéndolo como un rey de valor!

"Por siempre... Y siempre... Y siempre, y siempre, y siempre..." Acercándose, lentamente, arrodillándose en una rodilla...


¡Pausa para efecto dramático!



"Volverás. Como antes." Desenfundó la espada de su cetro.

"¡Lucharé y ganaré la guerra!" ¡Saltando sobre la mesa, apuntando al horizonte!

"Por tus halagos~ Por tu amor~" Llevándose la mano al corazón, soltando sus armas.

"¡Y reiré hasta el día en que muera!" Cerrando los puños y poniéndolos junto a él, cual idealista observando su obra en proceso.

"¡Si te vas, enloqueceré!" Levantando su mano y extendiéndola hacia todo el bar.

"¡Así que lo nuestro, no te lo olvidés!" Dando un giro sobre si mismo, para finalizar apuntando a Arlene con su mano abierta mientras imploraba con los ojos.

"Y si de ti, me quieres apartar..." Arrodillándose frente a ella, acortando mucho la distancia.

"Mataaaré a tu familia y amigos..." Le acarició el rostro una vez más... "¡Para recordarte...! ¡De!~ ¡Mi!~ ¡Amor!~"

¡*Boop!* en la nariz!


"Dararara da! Da tarararay Dara! Darara ta taayara!" Saltó una vez más fuera del rango de Arlene, cantando travieso.

"Darara ra ra daaaa raradaray rara darara!" Tomando sus armas, enfundándolas otra vez, ¡Y haciendo su fabuloso micrófono!


"¡Vamos todos!" ¡Alentando a la multitud con sus brazos! ¡Levantando los ánimos, invitándolos a corear!

"Darara datá datdararaaa tayada!" ¡Moviendo el cetro como un verdadero rey! ¡Como un director de orquesta!

"Dadadara dat ra ya da!" ¡Moviendo las piernas, los brazos, la cintura! ¡Sacudiendo su incontrolable cuerpo!

"Da da da dat da dat da da da da ya da da da da!" ¡Las lianas bailaban también!

"Dat dat da ya da!" Dando un giro en espiral que hizo que se arrodille una vez más...

"Da da daaaaaaaa!~" ¡Y con una rodilla al suelo, terminó todo haciendo las manos de jazz con una sonrisa de oreja a oreja!

"Si eso no te derrite el corazón, querida, nada lo hará."
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Jue Dic 01, 2016 1:27 am

Listo. Ya estaba todo dicho. Arlene había dicho todo lo que ella sentia, con una carisma, retórica y palabras que ella jamás habría sido capaz de emular. Era terrorífico el ver cómo ella la conocía mejor que ella. Tan terrorífica era esa faceta suya, la de la Sin Nombre perfecta, como el de una  como la faceta Empezaba a parecerse al Emperador del Nuevo Mundo. Si hasta tenía su propio Medallón del Todo. Aterradora. Tan aterradora como el Kablo Noreyino que estaba viendo, oyendo, que Kiru y Miranda le habían enseñado. Esas palabras tan terribles, llenas de dominación y posesividad. ¿Quién en su sano juicio querría estar con una persona así, capaz de, literalmente suicidarse y matarles a todos si no se acostaba con él? Creía que ese maldito punto había quedado más que claro en la habitación de Ignus. Le creía lo suficientemente decente como para no llegar a ese extremo. Pero, ¿qué podía esperarse de un hombre desesperado y obsesionado, cuya vida terminaría en tres dias?

...¿Que se pusiera a cantar?

¡Noooo! ¡No lo podía creer! "¡Venga ya!" agarró la tablet y se la acercó porque no podía creer lo que estaba viendo y oyendo. Y cuando sus sospechas quedaron confirmadas la bajó "¿En serio?" arqueó una ceja, volviéndo a poner la tableta en la mesa al alcance de los otros dos generales. al ver desde la pantalla cómo Noreyino empezaba a... ¡cantar! ¡A cantarle una canción a 'Leaf'! ¡Mil demonios, qué vergüenza! Miranda se echó a reir desbocada, y Kiru no tardó en seguirla. Ella, Leaf, la auténtica, empezó a ponerse roja conforme la canción empezaba a continuar, captando todas las acusaciones de que todavía sentía algo por él. ¿¡Y qué!? ¡Tampoco habría sido un amor muy sincero si se pudiera olvidar tan fácilmente de él!

"Volverás. Pronto verás." -¡JA! ¡Eso habrá que verlo!- "Recordarás, y pronto mía serás." -¡¿Tuya?! ¡No soy un objeto!-  "¡Volverás! ¡El tiempo lo dirá!" -¿Eso es todo? ¿Cuestión de tiempo porque tú eres tan perfecto e irresistible? ¡Y un cuer-!-

"Recordarás que te hice sentir muy bien."

"..."

"¡Ooooohhh!" murmuraron los hombres del bar. Los elfos son rápidos en reconocer perversiones, pero es que no hacía falta siquiera ser un elfo para saber que por culpa de esa frase malinterpretada ahora ahora todo el pub se imaginaba que ella... y él...

"..............................."


"¡¡Pe-channas!! ¡¡Pe-channas!! (¡¡Idiota!! ¡¡Idiota!!)"

Kablo empezó a acercarse mirando hacia Arlene, dando pasos hacia atrás. La elfa, aún todo colorada, dio un salto y se escondió detrás de la barra. "¡Torneos terminan, cruceros se hunden!" cantó Kablo en cuanto llegó a la barra, recordándoles a los tres generales sus fracasos tanto en la primera como en la segunda vez que trataban de conseguir el Medallón del Agua, Medallón que ahora tenía él. A esta provocación verbal le añadió que casi tira a Kiru de la silla y que se apoyó en la cabeza de Miranda. Por supuesto aquello no le hizo ninguna gracia a los generales del agua y el viento, ni tampoco a la de la tierra, y los dos primeros estuvieron a punto de agarrar a Kablo y hacerle callar, pero él se escapó dando saltitos. Leaf regresó a su asiento, y pronto hasta las lianas de Kablo empezaron a bailar con él, abriendo y cerrando el paraguas. En un momento, solo un instante, los ojos de Kablo coincidieron con los de Leaf, y suerte que no la podía verla por el dispositivo del casco, y la cara de auténtica vergüenza que tenía.

[...]

Sin embargo, en un momento la canción empezó a cambiar a tintes siniestros. Mucho más siniestro. Y aunque el resto de clientes, sobre todo los hombres, del bar empezaron a seguirle la canción y corearle como marcaban las buenas costumbres, Leaf, Miranda y Kiru ya ni se reian ni estaban enfadados. La cara de piedra que se les había quedado, pálida como una estatua, hablaba por si sola.

Cuando Kablo terminó, nada más que lástima, asco y completo desconcierto asomaba por el rostro de los generales. Leaf fue la primera que habló, rompiendo el silencio entre ella, Miranda y Kiru.

"...Creo que ha sido más que suficiente. ¿Qué hago con Arlene? ¿La rescato de ese idiota, la ayudo a darle una paliza? ¿O la dejo que lo haga ella sola? Deberíamos acabar con esta farsa ahora mismo. Arlene no se merece esta porquería."
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Arlene Skelter
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Vie Dic 02, 2016 10:00 pm

En un principio Kablo respondió y actuó como Arlene ya imaginaba que haría, escondiendo su ego, tapando su orgullo, reduciéndose a ser nada mas que un confuso, desorientado, y perdido hombrecillo, cuyo corazón no paraba de romperse, trozo por trozo, con cada palabra que ella le dedicaba. Y aunque parte de su rostro se hallaba cubierto con el casco, no era muy difícil percibir la expresión que se le puso, ¿Al borde del llanto, quizás? ¿De derrumbarse en un agujero de tristeza y depresión? ¡Sin duda tenia que soltar todo ese dolor de alguna forma! Y mientras no intentase nada raro con la bomba, ella sencillamente observaría callada, atenta y expectante, sin que su presencia afectase mas de lo que ya había hecho, pues entonces aquello dejaría de ser una critica, y pasaría a convertirse en una tortura... Algo que ni siquiera ella deseaba. Al menos... ... ya no.

Si, si... Bien era cierto que cuando Miranda le propuso esto, tras haberse calmado y relajado, Arlene solo pudo desear el gusto de humillar a Kablo hasta puntos inimaginables. Por un instante hasta deseó atacarle, ya no solo emocional, si no físicamente. Total, ¿Que iba a hacer él? ¿Defenderse? ¿Responder? ¿Ante su querida Leaf? En sus manos tenia la excusa perfecta, ¡El arma ideal para llevar a este inútil a la orilla de la locura! ... ... Y sin embargo, cuanto mas tiempo pasaba actuando... cuanto mas palabras y sentimientos interpretaba... ... ... Mas ganas tenia de acabar con esto. De dejar claro su punto, de que Kablo lo contestase, ... y ya. Cada uno a seguir por su lado. ¿Que la autentica Leaf quería dar luego su propia sentencia? Muy bien. ¿Que Miranda y Kiru querían seguir con la broma? Bien por ellos. ... Pero su parte terminaría esa misma noche. Pues nada de lo experimentado le había satisfizo, nada de lo visto u odio la había agradado en lo mas mínimo. Ni sentía rabia, ni sentía asco, ni sentía odio. Solo... deseaba... marcharse. Irse a su habitación, dormirse, y si al día siguiente no aparecía una Semi-Demonio con poderes sobre las sombras y espíritus índigos del bosque sucedía nada extraño... ¿Quien sabe? Tal vez podría intentar convencer a Kiru de entrenarla, de seguir subiendo rangos como Mano de los Sin Nombre. Nada la haría mas feliz que eso... Aportar algo a la familia, de una vez por todas... en vez de seguir perdiendo su tiempo, su paciencia... ¡Su vida! Arremetiendo contra un pobre idiota, que en el fondo no tenia idea de lo que quer-


"¿Sabes? Me encantaría escuchar la versión instrumental del tema You'll Be Back del musical Hamilton. ¿Te suena? Creo que sería una excelente canción de fondo para esta situación."


''... ... ¿U-Uh?'' Para cuando escuchó aquellas confusas palabras, la cabeza de Arlene había quedado un tanto gacha, con los ojos entrecerrados, mirándose las manos apoyadas sobre la mesa, tan metida en sus propios pensamientos e ilusiones... ... Que ni siquiera tuvo tiempo de reaccionar ante lo que Kablo le lanzó. ''... ... ...'' Simplemente, no pudiendo hacer otra cosa si no quedarse muda. Extrañada, pasmada, y hasta un poco... ¿Asustada? ¡¿Pues a que venia semejante cambio de actitud?! No hacia ni un minuto que creía estar oyéndole sollozar, y ahora... ¡Ahora su tono volvía a ser el de un chulo descarado! Diciendo no se que sobre una canción... que de golpe empezó a sonar... y que él... ... él... ... ...


Comenzó a cantar.


''.....''


''.........''


''..................''


''... ... ... ... ... ... ..............''





... No... no sabia... ... que decir. En todos los sentidos... Se quedo paralizada. Totalmente gélida y estática. Pálida. Con los ojos abiertos como platos. Brillando, no por enfado, no por rabia, no por odio, cabreo, enojo o cólera. Viendo como Noreyino se le acercaba, tocándola, alejándose... Presenciando... todo aquel... absurdo espectáculo... Sintiendo... ... sintiendo la mezcla de emociones en el aire... desagradable y toxica... ... ... Pero sobretodo... [i]Escuchando. Escuchando y entendiendo a la perfección todo cuanto salia por la boca del chico. A un ritmo que tal vez era feliz y despreocupado, y al que en seguida se le unió un coro de gente sin cara, a la que ni era capaz de reconocer. Finalmente... solo quedaba aquella canción... aquella letra... aquel mensaje detrás de todo... Una parte era para Leaf. Para la General de la Tierra. Para la inocente elfa que cometió el error de creer algo de lo que este... ... ... Demonio dijo. ... ... Y aún así... entre risas, sonrisas, muecas felices y alocadas... él... él...


"Y si de ti, me quieres apartar... ¡Enviaré un batallón armado para recordarte de mi amor!"


...


"¡Lucharé y ganaré la guerra! Por tus halagos~ Por tu amor~ ¡Y reiré hasta el día en que muera!"


... ...


"¡Si te vas, enloqueceré! ¡Así que lo nuestro, no te lo olvidés! Y si de ti, me quieres apartar..."


... ... ...


"Mataaaré a tu familia y amigos..."

"¡Para recordarte...! ¡De!~ ¡Mi!~ ¡Amor!~"


..................................


....................


........


...



.


... Y Arlene Skelter se bloqueó. Una vez mas. De nuevo, en aquella turbia noche. Noreyino seguramente ni se dio cuenta en un principio, pues su numero musical continuaba, y el rostro de la chica había quedado cubierto por las sombras de su cabello. Ni una sola mueca o facción podía verse tras aquel 'velo'. Ni siquiera sus brillantes y característicos ojos rojos, que a estas alturas, ya no miraban al joven de la boina, ni a la mesa, ni al bar, ni a los generales, ni a nadie en particular. Su vista... como sus pensamientos... se habían diluido tanto, que Kablo podría haberse arrancado el collar, y ella ni habría parpadeado. Pues sencillamente... ya no era capaz de percibir nada. Nada. De nada. De nada.


Como un robot sin ordenes que obedecer y seguir.

Como una muñeca sin sentido o interés.

La vieja Oyente, y ahora Mano del Agua...
Se levanto de su asiento.



Huir de allí era su único deseo en ese momento, la unica cosa que la motivaba. Todo lo demás, incluso lo que debiera o no debería haber hecho... Era irrelevante. ¿Que opinaría Kablo? ¿Que opinarían Miranda, Kiru...? ¿Leaf? ... ... Ninguna de estas preguntas pasaron por su cabeza. No por nada, avanzado, paso por paso, rápida y ligera, la chica de cabellos blancos se dirigió hacia su único foco: La puerta, al fondo del bar. Y daría igual que alguien se interpusiese, o la llamase, o le dijese algo. Arlene continuaría sin hacer ningún ruido, gesto, o movimiento de mas.

...

... Aunque seguramente los Generales si que percibieron 'algo de mas'. Un sencillo detalle, visible solo cuando su cabeza se irguió. Reluciendo suave bajo la luz del recinto. A modo de... gotas... prominentes... ... cayendo por sus mejillas. Disipándose a toda prisa...


Sobre la furiosa mueca... De unos dientes tensos y apretados.

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Luminary Umbrae
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Vie Dic 02, 2016 11:48 pm

Luminary también levantó la ceja ante la respuesta que recibió, aunque mas que por molestia o fastidio, lo que le sucedió es que le sorprendió. Raudo y veloz, Ignus cortó de lleno la propuesta, esa generosa ofrenda, de dejarle Arlene para él, poco menos que marchándose despreocupado, tal y como si no hubiese entendido nada de lo que le había dicho... O que al contrario, lo había entendido, y simplemente, no lo aceptaba. ''... ... Vaya.'' ¿Pues quien se lo iba a decir? No es como si fuese la primera vez que se equivocaba al leer a una persona, y sin embargo, aquello le dejo sin palabras, no sabiendo ni como tomarse la mención de su nombre, que si bien fue obvio que le reconoció desde un primer momento, no dejaba de tener su importancia. Así que al final, el 'Electro-Man' no supo hacer otra cosa si no... asentir con la cabeza, todavía parpadeando, frotándose la frente con el dedo, tratando de reordenar sus pensamientos e intenciones. Puesto que si un plan no salia bien, rápido debía buscar algo con lo que sustituirlo... ... ... ... Y fíjate tu por donde.

"¿Sabes? Me encantaría escuchar la versión instrumental del tema You'll Be Back del musical Hamilton. ¿Te suena? Creo que sería una excelente canción de fondo para esta situación."


Este algo cantó por todo lo alto.


''... ... ¿Um?'' Fuese por lo inesperado que fue, por el volumen de la voz, por la reacción que causó en los presentes, o sencillamente, por ser curioso de naturaleza... Luminary no pudo evitar erguirse ante aquella canción. Al principio, de manera sutil y desinteresada, queriendo tan solo detectar de donde venia, pero a medida que la melodía proseguía, y la voz se le hacia mas y mas conocida... el hombre terminó levantándose de su asiento, moviendo a toda prisa la mirada, hasta localizar con sus propios ojos al cantante con casco.

... Justo frente a Arlene.


''... ... ... ¿Que... demonios...?'' No, si hoy el día iba a darle sorpresa tras sorpresa, pues directamente... ¡¿QUE DEMONIOS PASABA ALLÍ?! Porque... porque... entre las lianas que invocó el chico, su cabello castaño, y el acento tan característico que tenia... ... ¿Era ese Noreyino? ¿Kablo Noreyino? ... ¡¿Y que hacia cantándole a Arlene?! Con ella sentada en una mesa, en aquel rincón de citas... ... ¿Es que era a esto a lo que se refería cuando le llamó? ¿El asunto urgente que quería hablar con él? ... Una... cita... ¿Con Kablo? ... ... ... ''... ... Pfff... ¡Jojojo...!'' ... ¡Por supuesto! ¡Por supuesto que estaba mal reírse del drama ajeno! Sobretodo siendo una amiga y todo eso... ... Y sin embargo, ¿De que otra forma podía reaccionar? ¡La situación era ridícula! Y la forma de moverse que tenia el chico, dando saltos, brincos, y cantando de manera tan cómica... ¡Debió haberle sacado cuatro o cinco carcajadas! ¡AJ AJ AJ! ¡JAJAJAJAJAJA! ¡JAAAAA...! ... No obstante, se contuvo. Tapándose la boca con una mano, mientras que la otra bajaba su sombrero hacia sus ojos, creando sombra, que en conjunto con las gafas de sol, deberían ser suficientes para disimular su presencia. Al fin y al cabo, aunque chistoso y absurdo, los movimientos de Noreyino le guiaron la mirada a aquella otra mesa alejada al fondo. En donde una joven de pelos azules, un Kirby Verde, y una Elfa que se oculto tras la barra... aguardaban tan sorprendidos como él.

-Bueno... esto lo confirma. Ignus, Miranda, Kiru, y Leaf. Justo los cinco que mejor me conozco. ... Exceptuando a la rubia del Medallón, claro- ¿Como iba a olvidarse de sus caras y nombres? ¿Siendo una parte tan importante de sus intenciones futuras? ... Aún así, sorprendía verles precisamente a ellos, enfocándose en cada uno, aprovechándose de que su atención estaba distraída por Kablo. -Ummm... ¿Que harán aquí? ¿Pasar el rato? ¿Actuar como simples civiles?- No seria la primera vez... pues a menos que se olvidase de algo importante, tanto Miranda como Leaf estuvieron en el Crucero, como meras pasajeras sin compromiso. Y si a esto le sumaba la actitud casual de Ignus, ademas del hecho de que no habían lanzado sus hechizos contra Noreyino... Resultaba fácil imaginarse un pasatiempo nocturno. Lo cual, le dejaba a él... -... ... Sin mucho mas que hacer-

¿Por que tendría que atacarles? No eran enemigos suyos, y ni siquiera a futuro los quería muertos. A si mismo, incluso si estos Generales hubiesen obtenido sus respectivos Medallones, ¿Tendrían el atrevimiento de cargarlos consigo? ... Um... Tal vez si, tal vez no... Pero nuevamente, ¿Valía la pena el riesgo? Ademas, Arlene estaba allí, presente, y si iniciaba un conflicto tan radical como el que su mente imaginó... incluso obviando la mala fama que ganaría, los daños colaterales, y las posibles victimas... ¿Valía la pena perderla tan pronto? ¿Por algo que encima no estaba ni confirmado? ¿Por algo que...? ¿Que...? ...


...


...


... ...





''... ... ... ... ...''




... Todos sus pensamientos, ideas, y posibilidades de ataque... también se disiparon en ese mismo instante. Viendo aquella cara que puso, no de enfado, ni de sencilla tristeza, si no de algo mucho mas profundo y dañino. Algo que no supo muy bien de donde venia, pues aunque puso parte de su atención en el cantar de Kablo, solo al ver la creciente palidez en el rostro de Arlene, en como su figura se tensaba al escucharle... ... Luminary terminó de pillar la referencia en la letra. Al menos, en lo que respectaba a la chica.

''Enviare a un batallón armado... Mataré a tu familia y amigos...'' Murmuró para si mismo, entrecerrando los ojos, suspirando en... desgana. Sobretodo al ver que Noreyino no se detenía, y que insistiendo e insistiendo en su canto, la figura de la chica no hacia mas que decaer y decaer y decaer... Acercándose a un borde demasiado peligroso, a uno que a punto estuvo de llevarle a intervenir, a silenciar aquel disparate, y darle espacio para que se recuperase. Aunque fuese solo recuperarse. Un poco. Un mínimo. Un... un...

..................................


....................


........


...



.




''... En fin.''


Levantándose de la mesa, con claras lagrimas en sus ojos, la joven peliblanca buscó fríamente marcharse de allí. Huir. Escapar. Sin mirar o fijar su atención en nadie mas. No distinto al instinto de supervivencia de un animal desesperado, queriendo alejarse lo mas posible de su molestia, antes de que... algo horrible... emergiese de si misma. Quedando claro que nada debería interponerse en su camino, que de milagro no había estallado, pero que una sola chispa bastaría para hacerla reventar. ... ... Y Luminary, muy consciente de lo que esto significaba, no pudo si no evitarse el riesgo, e intervenir de una maldita vez. Quitándose las gafas de sol, enfocando su vista justo hacia adelante, y con la mano izquierda agarrando su sombrero, de manera sutil y disimulada... Causar la aparición de finas chispas azules entre sus dedos... Generando una opresiva carga de magnetismo... Potente... ¡Intensa!


Directamente sobre el casco de Noreyino.


Citación :
--> Imperium Steel //6PA// Habilidad basada en el electromagnetismo. Consiste en la capacidad de manipular objetos que reaccionen a los campos magnéticos, pudiendo así moverlos, lanzarlos, romperlos, etc... con plena y absoluta libertad. En el pasado estaba limitada al control sobre el hierro, pero actualmente puede usarse en cualquier tipo de metal. No obstante, dependiendo del tamaño de aquello que se quiera manipular, deberá hacerse uso de una cantidad especifica de Mana. Hay que tener en cuenta que la habilidad tiene un rango de unos cuantos metros, por lo que se debe estar a una distancia razonable si se quiere realizar correctamente su funcionamiento. Por otro lado, si lo que se quiere es manipular un objeto móvil, dependerá tanto del objeto en cuestión, como de la velocidad que este tenga. No se pueden detener balas, por ejemplo. Al margen de todo eso, es completamente libre.
//6PM Para objetos pequeños y ligeros - 12PM Para objetos medianos - 25PM Para objetos grandes y pesados - 60PM Para objetos enormes, muy pesados, o pequeñas infraestructuras//

//110PM - 25PM = 85PM//


En lo personal, no tenia nada en contra de él. De hecho, le daba bastante igual todo lo que había dicho o cantado. No era de su interés, ni su problema moral. ... Sin embargo, Arlene si que era tanto de su interés como su problema, y uno que sencillamente no podía pasar por alto. Por lo tanto, a peligro de que aquel establecimiento se convirtiese en un infierno... Mas por el bien de todos los presentes, incluyendo al propio Kablo... Luminary consideró que esta era la solución mas efectiva. Aplastando el metal del casco directamente contra su cabeza, oprimiéndola de tal manera, que tanto por la presión contra su columna, como por el intenso dolor que sentiría, el chico no hiciese ni dijese nada mas. Que se quedase quieto, rígido, en el sitio en el que estaba. Siguiendo de mientras con la mirada a la huidiza chica, aguardando a que se hubiese alejado los suficiente, siendo solo entonces, y solo entonces, cuando el puño del hombre se relajó, y la opresión mitigó. Negando para si mismo con la cabeza... Bien frustrado y cansado que ya estaba.
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Sáb Dic 03, 2016 9:59 am

Luego de esa impresionante actuación, Kablo se mantuvo en la misma posición mirando a Arlene. Estaba recuperando el aliento, inhalando y exhalando audiblemente mientras la música volvía a la normalidad. Bombermans debería estar muriendo de risa ahora mismo. ¡Igual que Leaf, Ignus, Miranda, Kiru, todos aquellos que le habían plantado esa broma! Seguro los había tomado por sorpresa. Ahh, pero el detallito del torneo y el crucero seguro había hecho un numerito en su alegría. -Je, je, je...-

Sin decir absolutamente nada, con la mirada totalmente perdida, la peliblanca se levantó del asiento y... Se fue por la puerta. "¡Oh vamos! ¡Fue un gran espectáculo y lo sabes!" Exclamó mientras ella se retiraba, levantando las manos. "¡Tienes que tener más aprecio por el arte, Arl-!"

Pero una extraña sensación lo hizo detenerse por completo. Una sensación muy fuerte y repentina que lo oprimía en el cráneo. "¿E-eeh?" Dijo audiblemente mientras se tomaba la cabeza. El casco, se estaba tocando el casco. Por algún motivo no podía quitárselo, y se sentía como si fuese más pequeño. Como una prenda de seda que se contrae ante el agua, pero en su cabeza, en su cráneo...

... Apretándose demasiado.

//25PM x 4 = 100 DAÑOS//

//440 - 100 = 340 PV//

"¡HNG! ¡Hnnng!" Kablo se tomó el casco con fuerza e intentó quitárselo, pero cada movimiento parecía apretarlo aún más. Intentó gritar, pero ya no tenía el espacio físico para hacerlo. No podía abrir la boca, solo podía quejarse entre dientes. Presa del dolor, el joven cayó sobre la mesa en posición fetal, tomándose con fuerza la cabeza. "¡HNNG!" Gritó de dolor, pero nadie iría a ayudarlo.

Se lo merecía, y era consciente de eso. Como si fuese una medida de represalía de los Sin Nombre, nadie iría a parar su dolor hasta que aprendiese su lección. Ni Ignus ni Leaf, con quienes creía que podía confiar, ni Kiru ni Miranda, a quienes había más o menos insultado hacía muy poco. Se había ganado el dolor que estaba sufriendo, y nadie iba a ayudarlo en esa situación.

Pero los Generales de SN sabían muy bien que atacar a un hombre que, si es atacado o sus signos vitales comprometidos explotaría todo el lugar y lanzaría un misil nuclear a su ubicación, era una decisión de locos. ¿Quién podría cometer tal demencia?
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Dom Dic 04, 2016 8:03 pm

Citación :
Pero los Generales de SN sabían muy bien que atacar a un hombre que, si es atacado o sus signos vitales comprometidos explotaría todo el lugar y lanzaría un misil nuclear a su ubicación, era una decisión de locos. ¿Quién podría cometer tal demencia?

Kablo, por ejemplo. O la propia Leaf, que una vez Arlene se echó a andar hacia fuera, y antes de que Luminary le estrujara el casco a Kablo contra la cabeza, se fue hacia Kablo, y le dio una sonora bofetada. "Lle naa haran e' nausalle. Amin feuya ten' lle"

Después, se marchó de allí también, poco después de Arlene, y fue entonces cuando Luminary aplastó el casco contra su craneo.

...Cuando entró en el bar y vio la broma que le estaban gastando a Kablo, pensó en detenerla, pensó en que nadie se merecia tal cosa. Pero ahora, después de oir esa horrible, dominante y asquerosa canción {pos a mi me gustó (?)}, no podía sino pensar que qué ingenua había sido.

Una niña crédula e ingenua, todavía, crecida o no.
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Mar Dic 06, 2016 1:15 am

De un gesto parecido al de Luminary, Ignus se apartó y escondió entre la multitud para que Arlene no le viera al pasar. Le dolía verla así, pero no le parecía que pudiera hacer nada para consolarla, siendo que apenas la conocía, tampoco sabría qué decirle, y parecía que necesitaba estar sola. Miranda o Leaf eran más apropiadas para ello, aunque la elfa tenía sus propios problemas, también necesitaba estar sola. Y en cuanto a Miranda... ...Ni se molestaría, probablemente.

En cambio, sí que tenía unas cuantas palabritas que decirle a Noreyino. Una vez las chicas se fueron, fue ahora Ignus el que de la entrada fue hacia donde estaba Kablo, que se encontraba en posición fetal tirado en el suelo. ¿Qué diablos le pasaba? Le levantó con furia, vio que no se movía, que estaba rígido, aunque despierto. ¿No podía moverse? Vio que el casco estaba aplastado contra su cabeza. Ignus inmediatamente sospechó...no, SUPO quién había sido, y giró la cabeza hacia él. Luminary.

Sosteniendo a Kablo por el cuello de la camisa, se lo llevó arrastrando hasta los baños de hombres, y allí hisieron cosas susias le estampó la cabeza contra el lavabo, encendió el grifo sobre su cabeza y puso el tampón y le ahogó. El casco no podía quitársele así que tendrían que hacerlo por la fuerza. Sosteniendo el medallón del agua por una mano, empezó a canalizar poder mágico para hacer un chorro de agua que también dirigió a la cabeza de Kablo. Después, con la mano restante, agarró el casco de Kablo y empezó a calentar el metal, más y cada vez más para doblarlo, al mismo tiempo que enfriaba a Kablo para que no se quemara. Ya fuera porque se doblara el metal, o porque se hiciera fragil y luego añicos de tanto enfriado y calentado, consiguió quitarle el casco, aunque aquello no pudo evitar que ambos sufrieran grandes daños y quemaduras. Ignus, por el agua que le salpicó por todas partes. Kablo, por el calor del metal sobre su piel y cabeza.

//Muchos daños a ambos// //Muchos más daños a Ignus//

Una vez lo consiguió, el collar de Noreyino empezó a pitar y pitar, advirtiendo de que sus constantes vitales empezaban a estar en grave peligro.

"...Hah... hah..." jadeante, el elemental de fuego humanoide se palpó las heridas. Había sufrido más daños él que el propio Noreyino, pero eso no le impidió agarrar a Kablo del cuello otra vez con firmeza, y mirandole a los ojos, con esos ojos rojizos, que casi mostraban puras llamas de furia en sus pupilas, enseñándole los dientes con idéntica furia, Ignus advirtió:

"Ahora mismo vas a retirar todo lo que has cantado, o el que va a matarte a ti y a tus amigos seré yo. Empezando por ti. ¿Qué crees que es más poderoso, una bomba nuclear, o la magia que me mantiene vivo, potenciada por esta piedra filosofal? Si piensas de verdad que una estúpida bomba podrá matar a un elemental de fuego estás muy, pero que muy equivocado. Te ofrecí mi amistad, Noreyino. Pero no te atrevas a quererme de enemigo. No. Te. Atrevas."
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Mar Dic 06, 2016 7:04 am

//Gran cantidad de daños//

Jadeante, completamente suelto y derrotado, Kablo mantenía la cabeza gacha mientras Ignus le amenazaba. Parecía no responder en absoluto... Como si estuviese inconsciente, pero con los ojos abiertos... "Sí..." Alcanzó a decir. Como si le costase respirar. "Sé... Sé que debo... Disculparme..."

No sabía si iba a soltarle el cuello o dejarle en el suelo, pero lo mejor que podía hacer era continuar hablando. Arlene le había destrozado mentalmente, Leaf le había destrozado emocionalmente, y entre Luminary e Ignus le habían destrozado físicamente. Casi se encontraba al punto de la muerte, con el collar pitando tanto que resultaba molesto...

Entre las baldosas del piso del baño, un sonido de tierra resquebrajándose, de cerámica partiéndose y placas moviéndose atrajo la atención de ambos. Una pequeña liana salió de una abertura creada en el concreto mismo. La liana se expandió, creció rápidamente, desarrolló hojas y... Frutos.

//110 PM - 25 = 85 PM//

Con la poca fuerza que le quedaba, Kablo estiró el brazo, tomó uno y se lo llevó a la boca. Una mordida... Y se sintió mejor. El collar dejó de pitar. ¿Estaba realmente mejor? No, aún le dolía mucho moverse y se seguía sintiendo pesado, abrumado y arruinado. Pero podía hablar mejor.

"... ¿Quieres una?" Ofreció, junto con una... Sonrisa. "¿No te gustó el espectáculo... Amigo mío...?" Ladeó la cabeza, con la mirada muy relajada. "Después de todo... ¿No es lo que han planeado...? Darme ropas... Esperanzas... Jugar con mis sentimientos... ¿No es lo que queríais?"

A pesar de todo, Kablo no le guardaba ningún rencor. A sus ojos, seguía siendo el mismo Ignus que se le había abierto ese día, solo más enfadado. "Te preocupas por Leaf... Por eso me caes bien... Sabes que esa canción... No era para ella... Era para herir a Arlene."

Se acomodó y respiró un poco, dejando una pausa. Recordó todo lo que había pasado, aún recordaba las palabras de Leaf... A pesar de no haber entendido nada a lo que se referían. "¿Un casco que se encoge...? Tengo que daros crédito... No se me hubiera ocurrido... Les aplaudo... Fue todo muy gracioso, ja ja..."

Intentaba mantenerse feliz, a pesar de todo... "... Sé que la cagué con Leaf... Voy a hablar con ella... Y la dejaré en paz..." No podía evitarlo. Sentía que los ojos se le humedecían. "... Soy feliz... Con que ella esté bien... Y para estar bien... Tengo que alejarla de esa mujer..."

Y cerrando los ojos, dejó que finas lágrimas cayeran sobre su rostro.

Sentía que perdía fuerzas, que no podía mantenerse sonriendo tanto tiempo... Así que simplemente metió dos dedos en el fruto, aún vivo... Y se pasó su jugo a los lados de su boca, dibujando una sonrisa artificial.

"... Al menos los hice reír... Los hice llorar... Debería ser la mascota oficial, soy el entretenimiento ahora..."

"... Podrías decir... ¡Que soy la bomba!"

Y tras ese mal chiste, se detuvo completamente y aguardó una respuesta... O ninguna. Siendo que tenía que descansar. Y claramente no estaba en todas sus facultades mentales en ese momento.
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MensajeTema: Re: ¡Una cita a ciegas!   Jue Dic 08, 2016 11:01 pm

"Sí...  Sé... Sé que debo... Disculparme..."

Estaba hecho polvo, algo normal, después de todas las palizas físicas y mentales que hubo recibido. Casi temía soltarlo, dejarlo en pie en el suelo, no fuera a ser que el chiquillo se desmoronase en trocitos ahí mismo. ¡Bien merecido que se lo tenía! Sin embargo, le ofreció a Ignus uno de sus frutos curativos, y con una sonrisa dolida le llamó amigo, aun después de que su 'amigo' le hubiera tendido una trampa como aquella.

"No, yo no quería eso, y tampoco lo planeé..." contestó Ignus haciendo una mueca de dolor, soltándo a Kablo finalmente y echándose reclinado sobre la pared. "Nggh... Si lo hubiera sabido... ¡Nnhaggh!" golpeó con fuerza la pared detrás de él, haciéndose un poco de sangre en los nudillos. "También me preocupo por Arlene, joder..." le contestó, ya dejándose caer deslizándose sobre la pared, quedando sentado en los azulejos. "Creía que eso había quedado claro... Hasta me viste llorar, como una maldita quinceñera... ¿Y no te quedó claro? Te devuelvo la pregunta ¿Te ha servido de algo? ¿Estás agusto, te ha gustado el espectáculo que has armado? ¡Ya has herido a Arlene, me has herido a mi, has herido a Leaf... ¡nos has herido y jodido bien a todos! ¡Ya te has vengado! ¿Estás agusto? ¿Era eso lo que querías?"

"Explícamelo porque no lo entiendo, macho... Cómo tratar así a Arlene va ayudarte a recuperar a Leaf..."

Y le respondió. Y también le hizo un mal chiste. Ya se había rendido, decía, tan solo quería que ella estuviera feliz, decía. Y para estarlo tenía que alejarla de Arlene, decía... Ignus suspiró. "...¿Y no te das cuenta de que te estás llevando a todo el mundo de por medio? Arlene es lo más Sin Nombre que hay. Si quitas a Arlene estás quitando a los Sin Nombre. ¿Es eso, Kablo? ¿También me vas a quitar a mi de enmedio, a Kiru, a Miranda, a Cool Spot, a Larxene, Shura, Olsh... y a todo el mundo que se ponga por medio?"
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