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 Amor de chocolate con cubierta dorada

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AutorMensaje
Harald Ballad
Príncipe Doritos Gold PC Master Race (PreCursor)
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MensajeTema: Amor de chocolate con cubierta dorada   Vie Sep 16, 2016 1:15 am

{He creado el titulo mas meloso que puede existir. Alabadme. Es esto, y pronto escribiré novelas románticas para adolescentes. (?)}


Tal vez el Rey de Héroes no era la persona mas simpática del mundo. Tal vez tendía a la crueldad, y al desentendimiento. A la falta de empatía, y a la extrema arrogancia... Pero esto no significaba que careciese de corazón. Aquellos cercanos a su persona, en especial, sus amadas princesas, importaban tanto o mas que su propio bienestar. Por lo que él, como buen Rey, trataba en todo momento de ampararlas, entretenerlas, y conservar el gusto y felicidad que pudiesen sentir a su lado... Así que, siguiendo esta lógica aplastante, Harald trató y trató de sostener a ambas, incluso si semejante idea resultase descortés en tales tiempos modernos. Ya que él las amabas por igual. Y si de algo sobraba su corazón, era de pasión y afecto para las dos.

... Sin embargo, no todo podía ser siempre así. Hasta él, Rey entre Reyes, Monarca entre Monarcas, sabia admitir cuando su juicio detenta de fallas. Y en este caso, fue el pretender contentarlas por siempre a la vez. Una a cada lado. Con él en medio. Mediando entre ellas... Ummm... A primera vista eso era lo mas justo y razonable, pues no deseaba que una se creyese inferior a la otra, o que sus intenciones y sentimientos quedasen malinterpretados. Pero aún así, la soledad e intimidad son una parte importante en el amor tradicional. Y en esta tan concreta, y especial relación, debía asumir la intimidad de dos mujeres igual de deseosas de su compañía. ... Sin que la otra se sintiese apartada en el proceso...

Era difícil, complicado, y a ojos de muchos, sencillamente imposible... No obstante, siendo quien era, siendo Harald Paddra Ballad, esa palabra estaba tan negada de significado, que bien podía tacharla de su diccionario personal. ¡No, no, no! ¡Dar solo el 50% era una estupidez! ¡Debía, en cambio...! ¡OTORGAR EL 100% DE SU AMOR! ¡A Ahina! ¡A Bastet! ¡Y no extenuarse de ninguna de las maneras!


Pues si algo tenia claro es que ellas eran su Sol y su Luna.
Una brillando en radiante pasión.
Una resplandeciendo en calmo afecto.
Y sin ellas...
Su mundo valdría poco menos que nada.


Por lo tanto, haciendo memoria, Harald recordó sus pasadas estadías en compañía de las dos. Empezando por Ahina, pues la conoció primero. Y luego Bastet, tras su imprevisto reencuentro. Ademas, debía añadir aquel chocante, pero necesario evento, en el que a ambas reunió. Un suceso, tras el cual, comenzó a pasar mas tiempo con las dos, pretendiendo que se conociesen, que se aceptasen y conciliasen... Aunque en ocasiones... ... A solas con Ahina. Con ella tenia planes que llevar a cabo. Objetivos, metas... ¡Asuntos que discutir en privado! ... No obstante, ¿Que pasaba entonces con Bastet? ¿Debía resignarla a un segundo plano? ¿Por no poder incluirla en aquello? ... ... De hecho, jamas se lo había preguntado, ni mencionado si quiera. ¿Así que...? ¿Que hacer? ¿Introducirla en sus charlas con la Princesa del Mar? ¿Dejar que diese su opinión? ¿O quizás...?

¿Comentárselo en privado...?
¿... A solas, en unas vacaciones?


Ahina tenia asuntos que atender con sus tropas, asuntos que si bien debieran interesarle, terminaban molestándole por la fealdad de esos duendes. Por lo tanto, en claro quedaba una oportunidad de oro, posiblemente surgida del destino y la fortuna de los dados, pues aquello le concedía unos cuantos días libres, en los que sin nada que hacer, la Diosa Gatuna seguro que le acompañaría de viaje a las Islas Helado. Territorio, que según tenia entendido (De los panfletos turísticos, y de la tan condenada internet), era un lugar fantástico para descansar, sin ser tan denso como Océano Naranja, pero tampoco tan aburrido como Dream Land. ... Eso si, hacia frio. Así que como él hizo, le recomendó a Bastet traerse algo de abrigo. ... Pero tampoco mucho. ¿Si no, que gracia tendría todo eso?

''Hmmm...'' Ademas, aunque usualmente ya tendría una habitación preparada, en el hotel mas lujoso, con sirvientes propios, y unas cuantas parcelas de playa reservada para su sola presencia... En esta ocasión, el Rey prefirió hacer todo lo que tuviese que hacer junto a su Diosa. En parte, por querer ver como se las arreglaba. Ahina era modesta y casual a vista de los plebeyos... ¿Así que como se comportaría Bastet? Se moría de ganas por conocerlo... ¡JA, JA, JA!


Última edición por Harald Ballad el Vie Feb 17, 2017 12:56 am, editado 1 vez
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-Bastet-

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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Sáb Sep 17, 2016 12:23 am

{Maldito Harald y su Telenovela romántica trío ftw (?). A lo mejor esa es tu vocación y todo. Escribir novelas románticas juveniles. DO IT!!}


Ella había llegado la primera a la isla. Se encontraba a la orilla del mar, descalza como siempre, balanceando su cola con lentitud de un lado a otro mientras miraba hacia el horizonte, viendo el ir y venir de las olas. Llevaba un vestido blanco simple en lugar de su habitual indumentaria de diosa egipcia, y aunque había prescindido de la corona y el collar, no se había despedido del todo de las joyas, ni de la pequeñísima capa de seda verde a modo de tiras de seda que acostumbraba a llevar siempre colgando de sus brazaletes izquierdo y derecho. No llevaba corona, pero sí adornos y oro aquí y allá, por todas partes. El pendiente de oro usual en su oreja gatuna, los brazaletes usuales ya mencionados, las cintas rosadas a lo largo de las piernas,  y también los aros de oro usuales en el talón, que era un misterio el cómo no se caían nunca si siempre iba descalza. Igual que el cómo nunca se ensuciaba los pies. Magia de Diosa, desde luego. ¡Y también vanidad de diosa, había que reconocerlo!

En aquella época del año, a mediados de otoño, en las Islas del Helado comenzaban a subir las temperaturas. Todavía podía uno bañarse, e incluso ir en manga corta, pero hacía demasiado fresco y bastante humedad como para ir con sus habituales indumentarias propias del desierto y el clima cálido. Por eso se había puesto ese vestido, copiándolo mediante su magia de uno que vio en una revista. ¿No era es lo que le dijo Harald? Que 'se abrigara un poquito pero no demasiado', porque iban a ir a las Islas del Helado. Síp. Había quedado con ella y los demás en la Isla del Helado. ¿Que por qué allí en vez de en Océano Naranja? ¡No tenía ni idea! Pero mientras pudiera estar un ratito con Harald, no le importaba el lugar. Un ratito que si por ella fuera, ¡podría durar todo el día! Pero no podía tampoco monopolizar a Harald, tenía que compartir con Ahina y dejarle su tiempo y su sitio. Igual seguro que encontraba algún momento en el día para ellos dos. ¡Aunque tampoco pasaba nada por compartir todos los momentos, ja ja! Por lo menos por su parte no había problema... aunque a Ahina no le hacía mucha gracia ^^U

"La momificación es la, conservación... de un cuerpo que no vive yaaaaa..." estaba distraida canturreando una canción cuando notó que Harald ya había llegado. Sus sentidos gatunos oyeron la particular manera de andar de su amado y detectaron su olor particular (¡además de un perfume nuevo!). Giró la cabeza hacia él y le saludó en silencio, con una gran sonrisa en el rostro, entrecerrando los ojos y moviendo la cabeza hacia él con un gesto, y no dejó de sonreirle mientras se acercaba. Ciertamente, se la veía feliz.



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Harald Ballad
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Vie Sep 23, 2016 8:47 pm

Su intención siempre fue la de llegar primero, tratar de recibirla con alguna sorpresa, como flores, o bombones... ¡O flores de bombones! ... Pero por desgracia, a diferencia de la Diosa Gatuna, que fácilmente podía escoger y fabricar su indumentaria haciendo uso de magia divina, Harald necesitaba escogerla de entre su vasta colección. Una tarea que usualmente no solía demorarle tanto, y que sin embargo, al tratar de vestir bien, a la vez que encantador, a la vez que atrayente, a la vez que útil para la ocasión... Las dos horas usuales no fueron suficiente, y entre indecisión e indecisión , el Rey de Héroes demoró cinco horas mas su plan original. Para entonces, Bastet ya le había avisado de su llegada, obligándolo a escoger con prisas, y salir literalmente volando al lugar de encuentro...

Ni siquiera un enfrentamiento con la Sombra le habría dejado tan agotado. En sus tiempos solio utilizar vehículos y transportes para recorrer largas distancias, en especial, su preciada Vímana. No estaba acostumbrado al planeo físico como Ahina, acabando agotado y destrozado tras semejante viajecito, necesitando unos segundos de pausa en cuanto sus pies se posaron en tierra. "¡Uf...! ¡Uf...! ... Fiu..." Mareado... Fatigado... Aunque sobretodo, hambriento. Al fin y al cabo, había tenido la 'genial' idea de no almorzar aquel día, creyendo que así disfrutaría mucho mas de su eventual cena con Bastet. ... Algo de lo que empezaba a arrepentirse muchísimo... ¡Mas todavía cuando su estomago comenzó a rugir! "¡Aaagh...!" Una parte de él quiso irse a comer en solitario, mas si fuese un sencillo aperitivo, ¡Algo con lo que llenar su estomago, y detener esta imperdonable insensatez!

"......." ... O al menos, eso fue lo que pensó antes de echar un vistazo a lo que tenia delante. Pues aún distante, sus ojos no tardaron en reconocer la inconfundible figura de su amada Princesa. Allí, en la orilla. Observando el mar con una tranquilidad y serenidad tal, que Harald creyó envolverse con ella. Quedando también quieto, en silencio... Aunque ahora no por cansancio, si no por un sentimiento no distinto a como el que contempla fascinado un hermoso cuadro. Uno, que aún tras haber observado otras tantas y tantas veces... que pese a poseer indudablemente... ... Tal era el aprecio que le tenia, el amor, la necesidad... el cálido y ardiente deseo... Que la maravillosa ilusión del primer día se le repitió, haciéndole suspirar de alegría... librándolo de todo síntoma de fatiga. Recomponiendo la compostura, el humor, el animo... echando a andar en linea recta hacia ella, ajustándose por el camino la melena y la corbata... detalles que ahora tan poco le importaban, centrándose tan solo en acercarse a ella... en acercarse, en acercarse... ... Hasta que por fin Bastet se dio la vuelta, y Harald se detuvo frente a ella. Mirándola orgulloso. Con una impecable sonrisa.




Igual que la Diosa, el Rey de Héroes la saludó en silencio, en una escena sosegada y tranquila, en la que ambos pudieron observar el aspecto del otro... Aunque en el caso de Harald, tampoco había mucho que destacar. Una impecable camisa blanca con corbata, bajo un chaleco negro, junto a unos pantalones vaqueros, y una chaqueta que llevaba sujeta del brazo. Ropas tan corrientes como normales, y que si sorprendían en algo, era que alguien como él las llevase. ¿Pues no era Harald el máximo ejemplo de derroche, exceso, y vistosidad? Porque de hecho, su figura solo llamaba la atención... ¡Por ser él! Un hombre con semejante atractivo, ¡De impecable caballera dorada! ¡Y magníficos ojos rojos! ¡¿Quien podría resistirse a mirarle?! ¡¿Quien?! ¡¿QUIEEEEN?! ... Pero lo dicho. Vestimenta casual, actitud casual... Que finalmente dió lugar a una mueca ladeada, seguida de a una risilla corta y disimulada, algo chistosa, como si hubiese algo en Bastet que le hiciese gracia. Concretamente, su vestido, al que miró de arriba a abajo varias veces.

''Jejeje...'' Y sin duda se tomo su tiempo para revelarlo... pues empezando por retirar la mano de su bolsillo, luego levantarla, estirarla, y enfocarla hacia ella... ... ... Harald señaló a la tira suelta de su vestido. Tomándola entre sus dedos. Colocándola en su sitio. ''Con tan poco cuidado se te va a caer delante de todos...'' Comentó mientras abría la mano sobre su hombro, agarrándola con delicadeza, en un movimiento lento, disimulado... ... En el que finalmente la atrajo hacia él. ''... Y preferiría reservarme la experiencia para esta noche.''


Besándola con el mismo cariño, con la misma pasión... y la misma felicidad.



De aquella primera vez.



{Ay, ay. Estos posts melosos me dejan el corazón dando tumbos (?) Es que juro que salen así solos. Rara vez me paro a pensar como hacerlos mas melosos. Por eso me rio tanto cuando me paro a leerlos. T_T AJ AJ}
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Dom Sep 25, 2016 7:35 pm

{A mi también me pasa ¡JAJAJAJA! ITS THE POWER OF ROLEPLAYING WAIFUS AND HUSBANDOS!}

¡Qué elegante vestía él, y qué guapo estaba! Con esa fina corbata, chaleco y camisa, siguiendo la moda actual, con una indumentaria tan refinada que casi pareciera que él fuera el dios y ella la mortal. Recibió con enorme agrado aquel beso, aquel beso como el primero, no tan apasionado como el segundo, sino más romántico. Verdaderamente, le pareciera que, aparte de esas noches locas que tenían de vez en cuando, realmente nunca había podido tomar un beso como ese de su amado desde hacía mucho, mucho tiempo. ¿Tal vez siquiera no habia tenido ninguno? {No, no hubo porque no me das temas ni hamor :(}

Respondió el afectuoso beso con más afecto si cabía, y le abrazó con los dos brazos a la altura del cuello. Tampoco el gesto cariñoso de ponerle bien la tira del vestido y la discreta insinuación le pasaron desaparecibidos. "Jejeje..." rió cuando por fin se separaron sus labios de los de él. La cola de la diosa gatuna acarició la barbilla de Harald, mientras Bastet respondía: "Mi Rey, ¿qué escandalosas insinuaciones son esas?" le preguntó, guiñándole un ojo, y a continuación dejando reposar su cabeza sobre el hombro de él. "Nyaan... me pregunto qué haréis durante el día para ganaros semejante premio para esta noche..." le susurró, todavía abrazándolo con sus brazos. Sin soltarlo, rodeó la cintura de Harald con la cola en una especie de abrazo. "Además, ¿qué harémos si Ahina se pone celosa, hummnyaaaah?" le preguntó con tono fresco, mientras restregaba su cabeza y sus orejas de gata a modo de caricia un par de veces sobre el cuello de él...
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Harald Ballad
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Dom Sep 25, 2016 9:51 pm

Harald era consciente de su situación con sus dos Princesas. Recordaba cada acto, gesto, o palabra que les dedicaba, ... como también todas aquellas que faltaban en el día a día. Al fin y al cabo, si algo podía reconocersele, era el ser verdaderamente considerado con dicha relación. Medir las consecuencias, el equilibrio a sostener para mantener a ambas felices y satisfechas. Se propuso a lograrlo, y por nada en el mundo se iba a rendir o arrepentir... Pero eso no restaba dificultad. Aunque a él le encantaría disponer de la posibilidad de estar con ambas al mismo tiempo, de alguna manera dividirse, y otorgarles a cada una el tiempo que merecían... Esto no solo parecía imposible, si no hipócrita y burdo para su mentalidad. Por lo tanto, al final debía administrar no solo su propio tiempo, si no aquel que dedicaría a Ahina o a Bastet... Dando lugar a situaciones tan molestas, como no haber encontrado autentica intimidad con la Diosa de la Armonía, o realizado todos esos viajes que se prometió hacer con la Princesa del Mar... y eso solo eran dos ejemplos... entre otras muchas, muchas, y muchas cosas mas...

... Sin embargo, entre los carnosos labios de su amada, el Rey pudo hallar por fin algo de tranquilidad, algo de... seguridad en su deseo. Tan embelesado, que cerrando los ojos, Harald creyó estar así por mucho mas que unos pocos segundos... escuchando de fondo el vaivén de las olas, sintiendo en su piel el húmedo tacto de la brisa marina, como también la creciente calidez que la gata le transmita... dejándose llevar por una marea de pasión, dulzura, y cautivez... que incluso al acabar, separándose brevemente el uno del otro, su vista permaneció entrecerrada un poco mas, abriéndola solo cuando noto aquella cola acariciar su mejilla. Haciéndole sonreír... y posar los dedos encima de esta.

''Si a mi venerable Diosa le incomodan esas insinuaciones, puedo rebajarlas... ... O incrementarlas, si le apetece... en marcha, intensidad... tamaño...'' Le murmuró muy, muy cerca de la oreja, nada mas posó la cabeza en su hombro, y con una voz... que tampoco es que tratase disimular demasiado. ''Jejeje... Pero eso ya depende de ti, diosa mía. Como monarca que soy, tuya es la gloria en la que aspiro rociarme... Vuestra satisfacción es mi misión, vuestra alegría, mi ambición, y vuestro deleite... el mio propio. Solo pídeme lo que quieras, y yo te lo concederé...'' Una insinuación que se incrementó junto a su sonrisa, al notar la cola de Bastet escurrirse entre sus dedos, bajando y bajando hasta su cintura. Aunque fue aquel abrazo, y sobretodo, su ultima cuestión, lo que le hicieron complacer del todo su rostro... Bajando por un lado su mano hacia la cintura de ella, tomándola desde detrás, mientras que inclinándose acercaba sus labios al oído de ella, justo encima, dejando caer su aliento, como caricias que junto a las palabras que expresó, entraron en su oído... inundándola hacia adentro. ''No hará falta hacer nada de nada... Ni se pondrá celosa, ni se dará cuenta... ... Pues no ha venido.''


''Todo este fin de semana... Día, tarde, y noche...''
''... Sera solo para nosotros.''


... Y nada mas decir aquello ultimo, antes de que Bastet pudiese si quiera responder o reaccionar, Harald la apretó con firmeza de sus caderas, apegándole todo el cuerpo al de él, para así levantarla en brazos... y cerrar su boca con un apasionado beso. Este mas similar al segundo que le dio aquel día... ... Puede... que incluso mas ardiente si cabe. Como si todas esas insinuaciones, esas palabras y miradas que se lanzaron, gestos, pensamientos, deseos... quedasen reunidos en un solo acto. Pues aunque aquel beso duró, duró, y duró... el Rey no separó sus labios ni un centímetro... notando como su aire se agotaba, y su lengua se secaba... aún así continuando, continuando, continuando... Inundándola de todo su calor, inundado de todo el calor de ella... ... Igual que si quisiese llevarla al mismo borde, a ese limite en el que un beso pasaba a transformarse irremediablemente en algo mas... en algo... algo mas... ... que Harald solo detuvo justó en el instante, en el mismo y peligroso limite. Echándose bruscamente hacia atrás.

''... ¡HAH! Ah, ah... ¡Uuuf...!'' Era gracioso como había llegado tan cansado a la isla, y ahora, con la boca abierta, jadeando y resoplando, todo aquello lo recordaba como una minucia. De hecho, que pudiese seguir sosteniendo a Bastet era muestra de su fuerza de voluntad, que tan férrea como insistente, le llevó a dibujar otra sonrisa orgullosa, mirando a la Diosa fijamente a los ojos. ''Mi realeza estará solo para ti, Diosa mía... ¿De acuerdo?'' Repitió, asintiendo con la cabeza, igual que si quisiese confirmarle cuan real era todo esto. ''¡Jajajaja...! ¡Así que no nos contengamos! Divirtámonos, y disfrutemos de nuestro tiempo. Todo cuanto queramos hacer... Todo cuanto siempre has querido hacer... ¡Hagámoslo! ... ... ... Aunque he de admitir que no tengo mucha idea de este sitio. Solo que es un lugar turístico para mestizos.'' Admitió al final, levantando la ceja.
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Vie Oct 21, 2016 5:40 pm

{Los posts romancesexy de Harald siempre son overpower y nunca sé qué o cómo contestar. XD}

Harald dijo que podía parar las insinuaciones así Bastet lo quería... o aumentarlas... en intensidad, tamaño, marcha... Sus palabras melosas, con esa excepcional carisma que tenía él, siempre la hacian sentir tan especial y querida... Pero aquella vez él estaba especialmente atrevido, haciéndole sentir también... uh... bueno, otras cosas :3, sobretodo después de ese segundo beso que le dio. Al principio lo reconoció como el segundo beso que le dio aquel día, poco después de su primer beso juntos, uno menos dulce y mucho más pasional, tanto tanto que la dejó sin aliento. Bueno pues este otro fue más allá. MUCHO más allá. Puede que fuera la combinación de las palabras y gestos de antes. O puede que fuera cómo la levantó de improviso, haciéndo que su corazón empezase a latir con gran fuerza incluso antes de que sus labios rozaran a los de ella. Aquel demasiado apasionado y escandaloso beso... sumado al saber que lo tendría ese finde sólo para ella... día, tarde y noche... -Aaaaaah...~ ♥-

"Todo cuanto siempre has querido hacer... ¡Hagamoslo!  ... ... ... Aunque he de admitir que no tengo mucha idea de este sitio. Solo que es un lugar turístico para mestizos."

"¡Oh! ¡Uh hum...!" empezó a moverse nerviosa, buscando en su mente todas esas cosillas que se había imaginado quería hacer con Harald, incluso aquellas que había pensado hacía miles y miles de años, pero... ¡no se le ocurría nada! "¡MIAAGGGGGH!" clamó mirando hacia el cielo, mientras cerraba los puños con fuerza. "¡Tantas, tantas tantísimas cosas que quería hacer, y podríamos hacer... y... ¡y no se me ocurre ninguna!" exclamó exasperada. Agitaba la cola de un lado a otro como un gato molesto, y empezó también hasta agitar... ¡las orejas! Estaba hecha un manojo de nervios. "¡Uh, uh... podríamos... podríamos...!" agarró el brazo de Harald, como si fuera a escapársele por tardar demasiado en decidirse. "¡Re-rezar juntos, me encantaría que rezaramos juntos, y y... bailar! ¡Podrías verme bailar! ¡Nunca he bailado para ti! ¡Ni, ni cantado, y la danza y la música son parte de mis dominios! Y... y... algo bélico también, a-algo como... ¡tiro con arco! ¡Podríamos juga-practicar tiro con arco! Y... y..." ahora incluso se sonrojó "Nunca he bailado para ti pero tampoco he bailado contigo... y... y... nunca nos hemos emborrachado juntos y cantado canciones hasta el amanecer..."  ahora miró hacia otro lado, avergonzada. "y... y... tampoco hemos luchado no-en-serio tú y yo... nunca..." entonces agarró a Harald de la camisa, con muchísima fuerza, clavándole sus uñas-garra de diosa gatuna. Sus pupilas casi parecían corazones ahora. Se pegó tanto a él que Harald podía sentir el calor de su aliento en su cuello. "...ni tampoco lo hemos hecho nunca... al sol sobre la arena hasta el atardecer..."
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Harald Ballad
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Lun Ene 16, 2017 8:24 pm

Pese a que su intención era clara en que fuese Bastet la que decidiese que hacer a continuación, Harald aún así se quedo dándole vueltas a su situación, como también al lugar y a los recursos de los que disponía. Al fin y al cabo, pese a todas sus riquezas, armas, y absoluto poderío... no era capaz de hacer milagros. Su grandeza se limitaba solo al plano físico y presente, estando, incluso así, gravemente limitado por su sencilla mortalidad. Y una diosa como Bastet, que había vivido y vivido tanto... sin duda tendría unos deseos puestos en lo mas alto de las estrellas. Sueños e ilusiones... Deseos y aspiraciones... que por mas que él desease hacer realidad, comenzaba a prever imposibles, empezando pues a sentirse un tanto molesto, entrecerrando la mirada con rostro pensativo, frotándose la barbilla con una mano, mientras que la otra continuaba sosteniendo a la también reflexiva Bastet. Viéndola agitarse, observando como su cola y orejas se sacudían de puro desespero, oyéndola gruñir, refunfuñar, y protestar consigo misma... Hasta finalmente dejar salir sus deseos, los cuales, uno por uno, Harald escuchó tan atento como nervioso... ... aunque este sentimiento, igual al agarre de la Diosa, y la cercanía de su aliento a su cuello... terminaron transformándolo todo en sorpresa, como tambien en pura e ingenua perplejidad.

''... ¡¿U-Uh?!'' ¿En serio? ¿En serio era esto todo cuanto deseaba? ¿Todo? ¿T O D O? ''... ...'' Acciones tan sencillas e ingenuas... ¡Tan, pero tan simples...! ''... Huh...'' ... Aunque no había nada malo en ellas. No, no, no... No era eso. ¡Para nada! De haberlo sido, no se habría estremecido de manera tan atrayente a esa ultima petición. En cambio... lo que pasaba... es que le chocaba. Le chocaba que Bastet fuese una mujer de gustos tan humildes. Una Diosa que en su época fue alabada desde cada rama artística imaginable. Amada en los corazones de sus seguidores, y temida en aquellos de sus enemigos. Respetada, reverenciada... Tenida en lo mas alto de la cúspide Egipcia, desde mucho antes de que él mismo naciese. ''Hmmm...'' ... Y sin embargo, del mismo modo que le sorprendía todo esto... fijándose en sus ojos... sintiendo la carga, la presión, de esa mirada tan cargada de deseo y pasión... ''... Jajaja.'' ... a Harald también le sorprendió el sorprenderse si quiera. Pues si algo debió haberle claro desde un inicio, es que a esta pequeña Diosa jamas le importó la riqueza o el poder...




Solo el amor de aquel hombre al que juro adorar.


''... Muy bien. Si eso lo que el corazón de mi Diosa ansia... Yo lo haré realidad.'' Acabó por decir al fin, sonriendo y asintiendo sutilmente, haciendo que su rostro se inclinase al de ella, volviendo a silenciarla con otro beso, esta vez mucho mas corto y sencillo. ''Rezaremos... bailaremos... y jugaremos en estas mismas arenas...'' Aunque no olvidando la postura de la chica, procurando acomodarla en su regazo, ... sujetándola firme de sus posaderas. ''Y nos amaremos en estas mismas orillas... desde que el Sol salga, hasta que el Sol se ponga... y si tu así lo prefieres... bajo la Luna y las estrellas... hasta que el Sol regrese.''

No hacia falta ningún gesto ni declaración de mas, quedando en total silencio por un momento, en lo que el vaivén de las olas, la brisa marina, y la puesta de Sol reflejada en las frías aguas, terminaba por darle conclusión a aquella escena, a aquel hermoso y cálido encuentro, que por mas increíble que pareciese... solo marcaba el comienzo, indicándoselo a Bastet al poco rato, cuando una de sus manos subió, dándole un suave toque en la oreja. ''Pero incluso así... La apasionada Diosa de los Gatos necesitara comer y descansar, ¿verdad? Jejeje...'' Le preguntó bromista, realzando su agarre sobre Bastet, apegándola mas a su cuerpo. ''Según tengo entendido, en estas tierras de mestizos, lo primero es hallar un lugar donde pasar la noche. Una habitación... un apartamento... una mansión vacía y lista para usar... ¡Lo que sea mas digno para mi! Y por supuesto, en especial para ti.'' Echando entonces a andar hacia al exterior de la playa, allá donde empezaría la zona turística. ''... Pero tampoco hemos comido. Al menos YO no lo he hecho. Ummm... ¿Así que cual es tu preferencia, Diosa mía? ¿Asegurar un lugar de reposo? ¿O una buena cena con la que empezar la noche?''
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Dom Feb 12, 2017 7:06 pm

{:$$$$ ayyyy <3}

Dicen que cada animal es un mundo, y ciertamente, cada persona lo es. Alguien normal le habría pedido al Rey de Héroes que la bajase, especialmente cuando comenzó a andar tierra adentro, acercándose a zonas más pobladas. Varios cappys que les vieron pasar soltaron exclamaciones y gritos de escándalo reprimidos. "¡Cielos! ¡Pervertidos! ¿¡Pero qué hacen!?" Sin embargo la diosa gatuna era todo menos alguien normal o al uso, y Harald Ballad, Rey de Héroes, era también alguien que no se ajustaba a la media ni a la norma. Muchas veces los propios Ahina o Aqualord (que tampoco es que fueran muy normalitos...) se escandalizaban ante las excentricidades que a este par les daban de vez en cuando. Incluso Ahina, que era de la misma época que ellos dos, era más normalita que ellos... Y LLAMAR NORMALITA A AHINA NO ES QUE FUERA JUSTAMENTE UNA FORMA PRECISA DE LLAMARLA.

"¡Nyaaa...!" soltó gemidos aquí y allá cada vez que Harald trataba con sus fornidos brazos de reajustar su agarre sobre sus posaderas. "Nyaaah... ♥ Por favor no me sueltes... mi rey... mi amor..." le susurró a la altura del cuello con respiración agitada. Ella puso un brazo abrazándole la espalda, y el otro lo utilizó para poder acariciar su mejilla. Su corazón latía con fuerza, estaba nerviosa, agitada y acalorada y Harald podía notarlo. Nerviosa, agitada y acalorada por la noticia, los besos (especialemente el segundo) y todo lo que quería hacer y sentir con su Harald. Expectante como una mascota doméstica cuando regresa su dueño. Ansiosa por comenzar y nunca terminar lo que sería un fin de semana grandioso para ellos dos. No le importaba compartir, entendía que Harald también necesitaba tiempo para él mismo y para Ahina, pero disfrutaba tanto de su compañía... "Purrr..." cerrando un ojito y sonriendo, giró un poquito la cabeza cuando Harald le pasó la mano por sus cabellos y acarició sus orejitas, dejándole hacer, ronroneándole.

Soltó una risita al ver que Harald, que lo había notado todo, le recordó que además de juegos y divertimentos, tendrían que emplear algo de tiempo para comer y descansar. "Jejeje... ¡Nyyyoooo!" ahí iba una mezcla de nyah y no. "¡Tiempo muerto y perdido nyah! Tenemos menos tres noches, y sólo dos días..." le decía esas palabras con una sonrisa juguetona y bromista. "¿Y lo primero que piensas es en comer y dormir! ¿Ocasionalmente luchar? Jejeje... me siento como una leona ante su león..." restregó otra vez cariñosamente su cabeza con la de él.

"Cenemos primero, mi amo..." entrelazó el brazo de Harald con su cola de gata, y le miró engatusante, mientras le llenaba de besos el cuello. "Ya buscarémos dónde dormirnyaa..."
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Harald Ballad
Príncipe Doritos Gold PC Master Race (PreCursor)
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   Dom Feb 12, 2017 11:32 pm

''Ni aunque quisiese podría soltaros ahora. Os habéis fundido demasiado con mi cuerpo...'' Contestó con calidez a las para nada inocentes palabras de Bastet, tan, pero tan satisfecho con ellas, repleto de orgullo y pasión, que a pesar de hallarse en medio de una transitada calle, repleta de espectadores que murmuraban y comentaban una escena que ya había cruzado varias lineas rojas... Harald no se vio para nada desmotivado a apretarla sobre la zona por la que la sujetaba, haciendo que su mano comenzase a... subir peligrosamente... rumbo a intimidades mucho mas marcadas. ''Pues no es nada de eso en lo que tu Rey esta pensando...'' Acabando por ofrecer una serie de lentos besos por su suave piel morena, cruzando todo el hombro hasta su cuello, levantado gracias a las caricias que le dio con su dedo, rascando por debajo de su barbilla. ''¿O preferirías que te convirtiese a ti en mi cena...? ¿Aquí mismo...? ¿... Delante de todos...? Jeje...''

Tal vez el Rey de Héroes habría preferido conservar una actitud equilibrada, con tal de mantener a raya la insaciable lujuria de Bastet, por lo menos hasta hallar un lugar en donde descargarla cómodamente. Sin embargo, fuese por su naturaleza como Diosa, o por el mero hecho de amarla tanto, le era imposible evitar sentirse embriagado... contagiado por estos sentimientos que irradiaban de ella... ¡Hasta el punto de que ya ni sabia muy bien hacia donde se estaba dirigiendo! Sabia, tras todas las ganas de hacer cosas con su gatita, que debía fijarse en los carteles de los alrededores, en algún texto o indicativo mestizo que le guiase al restaurante mas cercano. ... Pero su visión le traicionaba, como también el resto de sus aturdidos sentidos, no parando de querer mirar cada detalle en la figura de la chica, tal y como si el creciente tiempo que pasaban juntos, al alcance del uno del otro, multiplicase su anhelo de mirar mucho mas de lo que sus ya reveladoras ropas mostraban... Ansiando ver, ansiando tocar, ansiando respirar, y ansiando degustar todo sobre ella... Todo, absolutamente todo... ''Mmm...'' Siendo así, que aún tras haberlo evitado todo cuanto pudo... sus pensamientos, sus recuerdos, y sus... propios deseos... comenzaron a bullir igual que el agua herviente. Dejándose llevar, dejándose llevar, mas, y mas, y mas...


...

...

...

...



Al final perdió la cuenta de todos los besos, lamidas, caricias, y acercamientos sinuosos que le hizo en los efímeros 100 metros que llevaban andados, suficientes para notar como sus pies reducían el ritmo y la velocidad, alejándose incluso del camino principal, acercándose en su lugar a una esquina, a un rincón vacío que hacia de entrada a un cruce de calles, cubierto en penumbra, y sencillamente... intimo. ... Por lo menos, si se lo comparaba con el gentío que habían cruzado. Siendo allí, con la vista entrecerrada, brillando bajo un sentimiento compartido por los ojos en los que se fijó, donde Harald tomó de la cintura a la muchacha, la separó por un instante de él, e igual que habría hecho muchas otras veces al postrarla en horizontal, ambos amantes quedaron pegados el uno al otro, ella apoyada por la pared, él inclinado hacia ella. No diciendo nada. No habiendo dado ni la mas efímera señal de aviso de que esto iba a suceder. Tan solo... acercándose. Acercándose, y acercándose... tanto que sus alientos se entremezclaron, sus narices se rozaron, y el ritmo de sus corazones se igualo constante, pudiendo sentirse, percibirse sin ningún esfuerzo... dando lugar al preludio perfecto de un beso igual de completo...


... Que sin embargo no llego.


''Hah... ah... ... Bastet...'' Pronunció, guardando la postura y la posición, no avanzando ni retrocediendo, limitando su gesto a una constante caricia con el dedo indice, subiendo, bajando, y pasando sobre la mejilla de la gata. ''He prometido hacer todos tus deseos realidad... Pese a disponer de tan pocos días... pienso hacerlos cumplir... uno por uno... ... y repetidas veces si hace falta...'' Notándose con claridad que fuese lo que fuese que iba a decirle, no se trataba de algo dramático, pues con una sonrisa tierna, que aún vislumbraba las emociones sentidas hasta el momento, el Rey cerró por un instante los ojos, tomando aire, tragándolo, y abriéndose otra vez, solo que en esta ocasión... del todo. ''... ... Pero mentiría si dijese que yo no tengo nada que pedirte. Nada... que desearía hacer realidad... ahora que estamos tu y yo a solas...''




''¿Recordáis con detalle nuestro pasado juntos...? ¿Has grabado en tu memoria lo que vivimos...? y aunque tal vez 'juntos' no sea la palabra ideal... entiendes a lo que me refiero, ¿Verdad? Desde el momento en que nuestros ojos se pusieron por primera vez sobre los del otro. Desde el momento en que aquella chispa se creo. En mi corazón, de rabia. Y en el tuyo, de posesiva obsesión. Cuando yo sentaba un trono y venia acompañado por un fiel amigo. Cuando tu cumplías una obligación mandada por unos dioses deseosos de justicia... ... Para ambos aquel día marco muchos principios, al igual que muchos finales...''

''... También... ¿Recordáis nuestro ultimo encuentro? El mas fatídico, el mas triste... el mas... detestable, para ti y para mi. En donde solo odio quedo... a excepción del deseo que pronunciaste con tus ultimas palabras... Ummm... ... y tal vez... de un 'Quizás' que no llegaría hasta cuatro mil años mas tarde.''

''¿No lo rememoráis? ¿No te acuerdas de las palabras que pronuncié antes de lanzar mi rabia sobre ti? Que... incluso a sabiendas de tu mala fama, de tus obvios intereses, de tu ego casi insostenible... ...
¿Considere la propuesta que me diste? Una oferta de matrimonio. Ofrecida por una hermosa Diosa. Una dama tan ansiada por todos... que aún en tras incontables crímenes y tragedias, su renombre no decreció ni quedo manchado... Siempre en la cúspide, reluciendo, magnifica e incansable...''



''Exactamente igual que yo.''
''El Rey que atesora todo lo bello y único de este mundo.''


Sus caricias, sus miradas, y su presencia no se vieron empañadas por ninguna de sus palabras, contando aquella historia, de tan obvia desdicha, como algo que él ya había superado en su totalidad, abrazando en esta ocasión no lo malo o terrible que ella y él cometieron, si no ese detalle en particular, esa sutil, aunque significativa pieza... que otro poco le hizo sonreír... como también acercarse mas a ella. ''Una parte de mi, conociendo todo lo que se hoy en día, todo lo que siento y he comprendido acerca de ti... desearía repetir ese primer encuentro... ... y darte la oportunidad. Aceptarte en tu totalidad. Y tomarte... yo como el Rey de Babylonia... y tu como la Diosa del Amor y la Guerra...'' Dejando la carne de sus labios separadas solo por la fina capa de saliva que las cubría, tan insignificante, que estas hasta se fundieron entre si... ''Y no se me ocurre mejor manera... mejor forma de cumplir ese sueño imposible... ... que que te me presentes tal y como hiciste aquel dia. Con toda la gloria de la hija de Ra. Con el divino esplendor de su presencia... Alta... brillante... increíble de igualar... imposible de superar...''


''Deseo presenciar toda tu gloria, Bastet-Sejmet...''
''... Y tomarla como ningún otro se atrevido jamas.''
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MensajeTema: Re: Amor de chocolate con cubierta dorada   

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Amor de chocolate con cubierta dorada
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